Situada junto a los jardines del Mapa, la Puerta de Estepa y la Plaza de Castilla, la Plaza de Toros de Antequera es uno de los elementos arquitectónicos más característicos de una de las entradas a nuestra ciudad. En el exterior, puertas de Sombra y Sol, así como la entrada al Restaurante que en los bajos se ubica y el Museo, que actualmente se encuentra cerrado por reformas.
El coso antequerano tiene un diámetro exterior de ochenta metros y un redondel de cincuenta y seis, siendo uno de los cosos más ‘circulares’ en su parte de albero, con respecto a otros que existen en nuestro país. Su aspecto actual nace de las obras de remodelación que se iniciaron en 1984, que duraron dos décadas.
 
El aspecto actual, tal y como detalla Jesús Romero en su libro “Antequera, ciudad monumental” recuerda en su conjunto “a las plazas de toros andaluzas del siglo XVIII, tomando elementos historicistas del vocabulario vernáculo de aquella centuria, desarrollados en la fachada o el palco presidencial”.

El cambio de la antigua Plaza tras la remodelación
El director que fue de El Sol de Antequera, Ángel Guerrero, dejó escrito que en 1846 “se constituye en Antequera una Sociedad Constructora de la Plaza de Toros de Antequera”, adquiriendo un solar en octubre de ese año, por el que se construiría el Coso.
 
La primitiva Plaza de Toros tenía poco que ver con el actual edificio, haciéndose por fuera a base de trozos de piedra arenisca de las canteras del Cerro de la Cruz, “adornándose la parte baja con verdugadas y remarcado de huecos de ladrillo”, explica Guerrero.
 
Los tendidos se hicieron provisionalmente de madera.El 20 de agosto de 1848 abría sus puertas al espectáculo de los toros, con un primer cartel integrado por José Redondo “Chiclanero” y Juan Pastor “El Barbero”, toros de Picavea y como presidente, el alcalde Francisco de Marzo. Más información, edición impresa sábado 12 de mayo de 2018 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie(suscripción).