Continuamos con dar vida a los periódicos que dejan escrita la Historia de Antequera desde 1918, esta vez con las fiestas de Santa Eufemia. Desde 1410, su festividad centra la función votiva, donde se organizaba una procesión con presencia de los representantes de los cabildos civiles y eclesiásticos (los hoy Ayuntamiento y clero), complementadas con vísperas con fiestas, fuegos artificiales y veladas entre el 15 y el 16 con las candelas.
 
En cuanto a la procesión de la imagen, era la festividad del Corpus Christi cuando salía la imagen, con años en los que presidía el altar de la bendición final, siendo la “imagen oficial de los cabildos civiles y eclesiásticos”.
 
La primera referencia que encontramos de las Fiestas de Santa Eufemia vienen en la edición del 15 de septiembre de 1918, donde se anuncia “la velada de Santa Eufemia”. En ella exponen que debido a la crisis general de la época, se teme la reducción de “candelas” en la noche del 15 al 16 “pues ahora todos los objetos desechados, que se acostumbran a quemar, son conservados para que reporten su postrera utilidad en este invierno, economizando los combustibles que tan altos precios van alcanzando”.
 
En 1920, Cantos Sánchez escribe en “El Sol” que “Santa Eufemia es única patrona, fundados en que por derecho ordinario no puede haber muchos patronos principales de un pueblo, y si por el indulto apostólico”. Apuntamos lo que recoge Cristóbal Fernández en su Historia de Antequera: el doble patronazgo de Antequera cuando en 1721, el Ayuntamiento de Antequera, media en el “pleito de las Patronas”, acordando el copatronazgo de Santa Eufemia, como Patrona Ganadora, y el de la Virgen de los Remedios, como Patrona Mariana.
 
En un artículo recordando años atrás, “El Sol” expone que el alcalde José García Berdoy propone y consigue que delante de la Custodia del Corpus Christi figurara la imagen de Santa Eufemia como Patrona de Antequera, siendo la imagen oficial de los cabildos, desde 1908. De ahí que la procesión como tal de la imagen se realizara a comienzos del siglo XX en la festividad del Corpus Christi y de cara al 16 de Septiembre, era la función votiva el eje principal de los cultos.
 
Volviendo a 1918, tras las fiestas del 16: “El Ayuntamiento tiene por costumbre solemnizar el día de la Patrona, asistiendo a la función religiosa que en la citada iglesia se celebra. Dos curiosidades salen a la luz en ese día: la artística casulla hecha de una bandera mora y el pendón de la ciudad, que sólo en ese día pasea por las calles de Antequera”.
 
En 1919 nos llama la atención: “¿Velada o pedrea?”. Se titula así el artículo referente a la víspera de la festividad, ya que al ser el templo muy pequeño, los vecinos “apedrean” a los antequeranos de otros barrios, ya que van con tiempo y ocupan los sitios de la Plaza y de la iglesia de las Mínimas.
 
El 22 de mayo de 1921, el Ayuntamiento a través de “La Alcaldía está enviando cartas-recordatorios a todos los elementos oficiales para que concurran a las procesiones de Santa Eufemia y del Corpus, al objeto de que dichos actos revistan la mayor solemnidad”.
 
En la gran fiesta de Jesús Sacramentado, había costumbre que los santos patronos y otras imágenes precedieran el paso de la Custodia, objeto que hoy se mantiene en Sevilla, por ejemplo con las Patronas Santa Justa y Santa Rufina. En Antequera, la imagen principal complementaria era la de Santa Eufemia.
 
Para ello, se trasladaba previamente. “A las seis de la tarde se llevó a efecto el traslado de la santa patrona de Antequera, desde su iglesia titular a la de San Sebastián, donde anualmente se le tributa culto, durante un novenario. Como de costumbre, formaron en la procesión los niños de las escuelas nacionales con sus respectivos maestros y llevaron las andas números de la guardia municipal, bajo la dirección del concejal don Juan Álvarez Luque, como teniente-alcalde más joven (por cierto, bisabuelo del actual diputado y concejal Juan Álvarez), de entre los asistentes ocuparon la presidencia el alcalde don Fernando García Gálvez, concejales y clero, asistiendo al acto numeroso elemento oficial”. Al día siguiente, se celebró el Corpus Christi en Antequera.
 
Luego, en la Octava del Corpus, la imagen patronal, acompañada por el clero y Ayuntamiento, regresaba a su templo de las Monjas Mínimas.
 
Entre procesionar y presidir el altar del Corpus
La presencia en el Corpus tuvo paréntesis por criterios del clero, entre otros, como en  1927 cuando se dejó de procesionar a la Santa junto al Corpus. El vicario arcipreste José Moyano Sánchez justifica la decisión: “Desde que tomé el cargo y vi la forma en que se celebraba la procesión del Corpus... pensé, no sólo darle a la ceremonia mayor esplendor, sino cumplir lo que dispone la Ley con respecto al culto del Señor Sacramentado; pues así como cuando el Rey está presente se excusa el saludo a los inferiores, así también debe suspenderse todo otro culto ante la Real Presencia de la Hostia Consagrada... En cuanto a la Patrona de Antequera, haré gestiones cerca del Ayuntamiento para que se saque en procesión, bien en su día, o en el domingo más próximo, como se hace en Málaga”. 
 
Ese mismo año, se celebra la función votiva “costeada por el Excelentísimo Ayuntamiento”. Al haberse suspendido su procesión en el Corpus, se estudia hacerla el día 16 de septiembre para próximos años. Se pide la creación de una hermandad, ya que al dejar de salir en el Corpus, se deja de organizar su procesión.En 1928, Santa Eufemia vuelve a trasladarse para el Corpus Christi, pero para recibir culto en la Octava en San Sebastián, pero sin salir en la procesión. Regresó a su templo en la procesión de la Octava el 14 de junio, saliendo desde la iglesia mayor y pasando por calles Lucena y San Pedro. Sería el inicio de su presencia como Altar.
 
Y llegan los años difíciles, en 1934, el vicario Nicolás Lanzas García, pide en la función del día 16, que los devotos costeen la misma, ya que la situación política lleva al Ayuntamiento a desentenderse de ella. En 1935, acude una orquesta, dirigida por Juan García Mármol, organista oficial de la Iglesia Mayor (abuelo del actual director de la Coral María Inmaculada, Ángel García Acedo). La Guerra no suspende la función votiva del 16En 1936, la función votiva se traslada a San Sebastián, ya que las monjas tuvieron que salir del convento unas dos semanas por la Guerra Civil.
 
“Se llevaron a la imagen de Santa Eufemia a San Sebastián, ya que las monjas estaban salvarguardadas en diferentes casas de acogida, pero a la hora del día 16, se reunieron todas en San Sebastián para rendir culto a la Patrona. Las religiosas estaban vestidas de seglares, por precaución, y era Madre Superiora Madre Trinidad de San Francisco”, recogen desde el Convento.
 
En 1937, se recupera la fiesta de la Santa con todo su esplendor. El jueves, 16 de septiembre, fiesta local, el Ayuntamiento salió bajo mazas y con el Pendón “de la Casa Consistorial, presidiéndolo el comandante militar, don Andrés Arcas Lynn, que iba acompañado por el alcalde don León Checa Palma. Llevaba el Pendón de la ciudad el teniente de alcalde don José Herrera Rosales”.
 
Detrás marchaba la Banda municipal y una falange de cadetes, mandada por el camarada Casaus Bonilla. Al llegar a la comitiva ante la iglesia Mayor, se le incorporó el Clero de la Colegial y Parroquias de esta ciudad, presidido por el vicario arcipreste Rafael Corrales Guerrero, quien portó la casulla de Santa Eufemia del siglo XV, quien contó con los diáconos Juan Ramos y Pedro Pozo, el que luego fue párroco de San Isidro e impulsor de los monumentos al Corazón de Jesús y de María.  
 
Continuaremos con la segunda parte de estos datos interesantes de la evolución de Santa Eufemia en su procesión y cultos en el siglo XX. Más información, edición impresa sábado 14 de septiembre de 2019 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).