Los católicos antequeranos arrancaban este miércoles su preparación para la Semana Santa y la Pascua de Resurrección. Este año, el Miércoles de Ceniza se veía condicionado por las restricciones que nos marca la pandemia, que también marcarán toda la Cuaresma. 

Sin embargo, “aún reforzando todas las medidas de seguridad”, no debemos olvidar la importancia de este tiempo litúrgico. Así lo recuerda Tomás Pérez Juncosa, párroco de San Juan y San Miguel, para quien “nos preparamos para vivir el gran misterio de nuestra fe, que es la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Esta fiesta es tan importante que la vivimos durante 40 días”. El inicio se simboliza con la imposición de ceniza, “el reconocimiento de que partimos de una realidad: somos pecadores y tenemos que compartirnos”.

Este año, sin embargo, los sacerdotes no han podido “decir a cada fiel la frase de conviértete y cree en el Evangelio, ni tampoco hacerles el signo de la cruz en la frente”. El rito se ha adaptado soltando la ceniza en la cabeza, pero sin ningún contacto.

“Las limitaciones de aforo y los horarios también han condicionado el Miércoles de Ceniza de este año”, explica el sacerdote para señalar que “en años anteriores hemos tenido celebraciones el mismo día en mis dos parroquias y en El Portichuelo, y este año ha sido imposible, por lo que he decidido ir haciéndolo en diferentes lugares desde el martes al domingo”.

Ésta es la décima Cuaresma que Tomás pasa en Antequera, una ciudad que le ha acogido y en la que se encuentra perfectamente asentado. En este tiempo ha podido comprobar que “se vive con una mezcla de las celebraciones públicas y también los cofrades tienen sus Cultos que son como unos ejercicios espirituales especiales para ellos que nos ayudan, a través de las Sagradas Imágenes, a acercarnos a la Palabra de Dios”.

En el caso concreto de las cofradías (es director espiritual de la Cofradía del Socorro, del Señor de la Salud y de las Aguas y también de la Hermandad del Rocío) ve que “la procesión es una mezcla de todo: de devoción, pasión, sentimientos, economía, cultura, arte, música, buen gusto… todo ayuda a vivir la Semana Santa. El carácter andaluz necesita de estas manifestaciones de religiosidad popular”, sentencia.

De cara a estas próximas semanas, asegura que “para las celebraciones en la iglesia, evidentemente con todas las medidas de seguridad, no hay ningún problema”. De momento, plantear procesiones parece algo lejano, por lo que “las cofradías deberían reinventarse para hacer alguna celebración especial en el interior de sus templos”.“Es peligroso que caigamos en el desánimo y la gente se acostumbre a no ir a misa, a no participar de las catequesis u otros grupos parroquiales, porque se puede perder el hábito; es verdad que hay que ser muy precavidos, pero hay que ir a la Eucaristía los domingos”.

Por eso aboga por “recuperar  ese espíritu perdido, mostrar a todo el mundo que seguimos adelante con unas celebraciones extraordinarias, insisto, siempre con mucha precaución”.

Como conclusión hace un llamamiento a todos los cristianos para que “a pesar de la pandemia participen en los Oficios de Semana Santa y en todos los cultos que se organicen en las parroquias y las cofradías, que no se queden en casa, que salgan con todas las medidas de seguridad”.

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