El 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas y en Antequera se tiene como costumbre comer en casa una rosca. Para ello, panaderías buscan sacerdotes para que las bendigan y hay quienes acuden a la misa de 9,30 horas en San Sebastián para que recibir la bendición y agua bendita ante la imagen del santo.

 

Que tengamos conocimiento, en Antequera realizan roscas de San Blas en Panadería Santiago, Panadería Rico, Obrador de Pan El Artesano y Horno de Leña Pinto. Entre todas, este año han elaborado 14.000 unidades.

Las preparan por la tarde del día 2, acudiendo a los obradores sacerdotes para bendecirlas. Hay establecimientos como Alimentación Juan Ignacio-Alsara que además llama al carmelita Antonio Jiménez para que las bendiga tras recibirlas.

Recordamos que San Blas fue médico y obispo de Sebaste (Armenia), muriendo en las persecuciones a los cristianos en el siglo IV. Es patrón de las enfermedades de garganta y de los otorrinolaringólogos, porque se dice que salvó a un niño cuando se había atragantado con una espina de pescado. Entre sus fiestas y dichos, el catedrático Juan Benítez ya nos explicó en nuestra anterior.

Volviendo al padre carmelita, imploró al santo con una oración que expone: “Glorioso san Blas, tú que te retiraste a una cueva alejándote del mundo para mejor hablar con Dios, haz que encontremos nuestra propia plática con Él.Tú que confiaste en la fuerza de Dios, y en su infalible capacidad y poder, y que por medio de obras y milagros conseguiste convertir a los que no creían, transforma nuestra desesperanza en fe, cambia nuestros lamentos por gozo y convierte nuestra escasez en abundancia.¡Oh san Blas, obispo de Sebaste! os suplicamos vuestra mediación para que llevéis ante el trono del Altísimo esta necesidad que hoy nos aflige, de bendecir estas roscas, y bendecir los que de ellas van a comer, que nuestras suplicas sean oídas y atendidas, y que no nos falte nunca la voz para cantar contigo las alabanzas del Señor, buscar su voluntad, implorar su perdón y misericordia Divina y pedirle fuerzas para servirle mejor. Amén”.

Y como años anteriores, se llenó la misa de 9,30 horas en San Sebastián, donde se trasladó al Altar Mayor la imagen del santo, realizada por Andrés de Carvajal, adornado con capa pluvial, con su reliquia y unos ángeles que portaban molletitos de Antequera.

La misa fue presidida por el antequerano Lorenzo Orellana, quien relacionó la Palabra de Dios con el pan de las roscas del santo. Al final, ante las disposiciones sanitarias, impartió la bendición desde la mesa del altar y pasó por la nave central para aspejar el agua bendita a la gente que se esperó con las roscas en los bancos.

 
 
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