Como cada otoño, octubre ha dado inicio al nuevo año hidrológico y con ello la puesta a cero de los contadores que analizan los datos de lluvias caídas en cada territorio. Quién no tiene aún frescas las palabras de sus mayores recalcando la importancia y el respeto hacia este preciado bien tan ligado a nuestra esencia vital cuando además ya se lee por ahí que las guerras del futuro van a venir por el control de los datos y de la capacidad de generar, almacenar y distribuir el agua. 

Hoy, que abrir un grifo es algo tan cercano como cotidiano, es fácil tener acceso a una ducha o un baño reconfortante, como también lo es poner una lavadora y hasta llenar una piscina en el caso de los más afortunados. A pesar de ello, tal vez no apreciemos la importancia de ser conscientes de que los informes previsionales que se manejan hablan de una clara tendencia alcista de las temperaturas y de las sequías, amén de no entrar a considerar posibles malos procedimientos sobre los mantos acuíferos del subsuelo al no respetarse su recarga natural. 

Hace falta tal vez mucha pedagogía en las aulas para que las nuevas generaciones sean conscientes del buen uso del agua y del importante protagonismo que tiene el ser humano a la hora de considerar sus ciclos y sus corrientes. En Antequera, al igual que en tantas otras ciudades, mi generación recuerda de su niñez cómo las zanjas para el agua y el saneamiento promovidas por el Ayuntamiento iban prodigándose paulatinamente por las calles. Hasta hemos jugado dentro de ellas. 

Conversaciones de barrio, amigos al fresco de las noches estivales escuchando a nuestras madres hablar de su juventud caminando hacia la fuente de Santiago cargadas con un par de cántaros para tener agua con la que beber, lavar la ropa y fregar los platos. Así eran sus vivencias y como tal nos las contaron para que fuéramos conscientes de lo importante que es disfrutar todo aquello que la vida nos va regalando, pero sin dejar de tener metas: nadie aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo.

Ojalá sepamos transmitir a los que nos siguen este mismo sentimiento, pues también de ellos y del uso que se le dé al líquido elemento va a seguir dependiendo la propia vida.