El mundo en el que vivimos se ha plegado, muy desafortunadamente. La oligarquía que nos maneja y nos dicta normas y leyes de convivencia que ella misma es la primera en no cumplir, nos está abocando al no saber qué hacer, ni dónde ni cuándo ni con quién.

Nuestro planeta está revuelto, está anunciado que vamos mal, que nos estamos equivocando, pero de todas todas, no podemos seguir así porque el camino tomado lleva a la desobediencia civil, cuando poco, y al conflicto bélico cuando más.

Hace poco se celebraban días, instaurados por la sociedad, pero con la necesaria anuencia de los oligarcas para ajustarse la careta de la tragicomedia, que nos dicen a las claras que lo que nos sisea la tierra tiene toda la razón de ser, y debemos hacerle caso… ya.

Día del Orgullo, día de la diversidad, día de la inclusión, día del querer celebrar un día, para el resto de días hacer lo que nos venga en gana, día de la foto y el post en Instagram y vídeo en TikTok, para pasar página y pensar en celebrar otro día, ilusos.

Cumbre de la OTAN en nuestro país, mientras ya contamos tres meses de guerra a las puertas de Europa, con crímenes de lesa humanidad, mientras en Madrid se cena en el Prado y se baila frente a las Meninas.

La FIFA tiñe de arco iris sus logos en internet, mientras en la sede del próximo mundial de fútbol uno de sus organizadores vocea al orbe que se castigará y encarcelará a quien se atrevan a enarbolar la bandera multicolor. 

España no debería prestarse a esto, nuestra selección no debería jugar este mundial, ¡ah!… pero si nuestra RFEF se fue a Arabia a jugar su “prestigiosa” Supercopa… nos pega la palabra…, HIPÓCRITAS. ¡Gracias, siempre!