No se puede ser una gran Entidad Social como lo es ADIPA sin tener inquietudes, ganas de innovar, de aprender, de hacer cada vez más y mejores cosas para cumplir con la misión encomendada.  Pero… ¿de dónde surgen estas inquietudes? Sin lugar a dudas de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo con las que trabajamos, de sus familias, de sus amigos, de su entorno más inmediato y de las personas que trabajan a diario con ellos.

Cada trabajador de ADIPA se convierte irremediablemente en observadora, en detectora de capacidades, en valoradora de sentimientos, en “psicólogo”, “médico”, tutor, hermano, confesor y persona de confianza, monitor, cuidador…. y amigo. 

Por otra parte, existen otras necesidades de la propia Entidad que están orientadas a asegurar su permanencia y a mantenerla con una salud de hierro como Asociación. Todo esto también posibilitara que cada vez tengamos más capacidad para proporcionar los apoyos que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo puedan necesitar y para dar respuestas a sus preguntas.

Esto es para mí trabajar en Proyectos, mi trabajo no consiste en rellenar papeles o justificar subvenciones sino que va mucho más allá. Mi trabajo, como el de todas los compañeros de ADIPA, consiste en mejorar la Calidad de Vida de las personas con discapacidad, buscando los recursos necesarios para que se puedan tener respuestas a sus inquietudes. Aunque sea sin verlas en su día a día, también me siento parte de su “EQUIPO”.

ADIPA siempre y ante todo es eso… PERSONAS: personas con discapacidad, familias, personas trabajadoras, personas voluntarias, personas colaboradoras,… Por eso, desde mi punto de vista, somos un GRAN PROYECTO en constante evolución y crecimiento, y seguiremos trabajando para ser cada día una versión mejor de lo que nos hace ser grandes.