Hay muchos temas, muchas personas, asuntos de todos los tamaños y de todos los pretextos, Políticos, gastronómicos, rateros de ganzúa, ladrones de pensiones, castigadores de salarios, verdugos de los desempleados.

Rol, lista, nómina, actores secundarios y principales, estos últimos cobran más, les digo por aquello del casting y no digamos si son especialistas en nombrarse beneficiarios para el cobro de pensiones millonarias.

Viajera del mundo me hallo, recalo en playas repletas de ideas, unas buenas otras no tanto, en soportales cerrados al público por rubeola, gripe, por contagio, ya ven, por varicela de alcurnia que no quede.

Desembarco en persianas echadas hasta el suelo sin probabilidad de apertura, en vuelos cancelados por falta de equipaje, de euros, de libras, de maletas que allá reposan, en paraísos fiscales esperando una fianza que las libere de la cárcel, para disfrutar a todo trapo.

Deambulo entre personas-calle, las que llevan a cuestas todo lo que poseen, parásitos de la sociedad que dicen algunos o algunas que se dan golpes de pecho todos los días y se quedan tan campantes.

Cinturones apretados que desmiembran las siluetas y las ilusiones. Desencanto, desánimo.

Incertidumbres fracasadas convertidas, recicladas en certeras guillotinas de lo ajeno que es lo nuestro, para que andar con eufemismos. Resecas las ideas, inexistentes los remedios, perplejidad ante tanto cinismo a mano armada.

¿Qué harán los Diógenes de este mundo? Ni un mísero tubo de pegamento para remendar los cortes, ni una hebra de hilo para remendar los siete y los miles, las unidades, las centenas y los millares de millón, adquiridos en fraudulentos chanchullos por viajeros de primera, que apegados a lo ajeno, les cuesta trabajo perder la costumbre de rellenar sus carteras.

Finiquitos de colores, cobros ilegales, medidas de ahorro, rescate de Europa, etc, etc… y esto sólo son títulos de obras escritas, habladas y proyectadas en la vida real, por las que la SGAE puede pasarnos factura, ojo. Así que tonterías las justas, como dicen algunos colegas y ¡a vivir!