El 19 de Diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de Octubre Día Internacional de la Niña.  Algunas creyeron por un tiempo ser superiores a otras niñas. Bailaban mejor, cantaban como los ángeles, comía todos los días, jugaba con amigas en el cole que mostraban sus uniformes recién comprados o sus zapatos nuevos. Todas presumían de tener una casa bonita, unos padres estupendos, el cariño de los vecinos y de dormir a pierna suelta por las noches en una cama acondicionada para el frío o el calor. Hablaban de las próximas vacaciones como derechos adquiridos y  a donde viajarían si aprobaba el curso y sacaban buenas notas y de lo felices que eran y serían.  Afortunadas.

Niñas y adolescentes.  Todas las de aquí y las de más lejos, las de los países no desarrollados. Ellas también son niñas. También tiene derecho a una vida segura y saludable a  romper barreras a comerse el mundo antes de que este mundo se las coma a ellas. Con afecto, cariño, con ayudas adecuadas, ahora que se habla tanto de la salud mental, con autoestima, con inversiones apropiadas a los desafíos a los que se enfrentan. Imágenes de grandes ojos que abarcan un futuro más igualitario, de un futuro que se debería haber convertido ya en presente, porque estamos a tiempo de adelantar ese posible y convertirlo en hechos ahora. No podemos seguir insensibles a su sufrimiento. 

Queremos  sonrisas en sus rostros sonrisas reales y no de fotografías de un instante. Deseamos oír sus palabras y  no su  sufrimiento  que por el hecho de ser niñas. Ellas empiezan a tomar conciencia de su lugar en el mundo  y a pesar de las dificultades a las que  se enfrentan están rompiendo límites, y captando lo que significan los movimientos globales y la igualdad. Construyen ideas para ellas y las futuras generaciones  para no dejar a ninguna atrás.   ¿Y tú, que quieres ser de mayor?