“La responsabilidad es el precio de la libertad” (Helbert Hubbard, filósofo).


Hay manos negras que mueve los hilos del mundo si no todos, a Dios gracias, sí unos pocos. Deberíamos estar atentos a quien hace declaraciones de lo que sea y debemos estar mucho más atentos a eliminar cualquier mala interpretación de ellas. ¿Quién tiene la culpa del brote masivo originado en Mallorca o de otros que surgirán? Sabemos que es el mayor que se haya logrado identificar en el mundo en un año largo de pandemia.  Insólito desde luego, previsible también, pero muy inoportuno. 

Todas las comunidades con los brazos abiertos al turismo, al verano. Hay que bajar la curva de contagios como sea. No queremos un crescendo en este tema, pero… Segundo verano de la era covid, mucha población sin vacunar, pero sin dar más vueltas ¿qué hacía tanta gente junta en ese sitio? 

Viajes, el sueño de todos o de muchos, pero este macrobrote que no es algo paranoico ni inventado, ni irreal, ni fantástico, está ahí presente en la movilidad y advierte de riesgos y de los eventos supercontagiadores. Estos no son los efectos especiales de una película, esto no es de cartón piedra, aquí no hay un croma, esto  es real.  Hay elementos que llevan ahí desde que empezó esta pandemia  ya lo deberíamos saber así que si los juntas, si los agrupas de mala manera… ¡boom! 

Como un niño pillado en falta señalamos al compañero, al vecino a los padres,  a las agencias de viajes,  a los gobiernos de las comunidades, a los profesores que han llevado nueve meses de infierno, en fin por decir que no quede  al test de antígenos que se equivocó, a las duchas que no estaban limpias en el hotel de cuatro estrellas.   En fin si troceamos todo esto y recomponemos las piezas de

este puzles nos salen verdaderas barbaridades y todo ante los ojos atónitos de la población en general. Y para colmo no tenemos a John Williams para que componga una banda sonora que cree la atmósfera adecuada o tape los errores de cámara.