“Antes durante y después de las guerras”

“Y aun así me levanto” (Maya Angelou)


Tocaron techo y sacaron los bolígrafos, las plumas, las ideas, el papel, los teclados del ordenador, la tinta fresca azul o negra tal vez sepia. Comenzaron a destapar el silencio, que por ser mujeres, se les había impuesto, recuperaron sus nombres y no los seudónimos con nombres  masculinos. Demostraron que siendo mujeres podían escribir poesía, novelas,  teatro,  cuentos, artículos periodísticos… porque tenían y tiene talento y emociones que pueden ubicarse en cualquier género literario sin depender de ser hombre o mujer. 

Fue difícil para muchas mujeres del siglo pasado y del pasado, ponerle rostro a sus firmas Fernán Caballero que era Cecilia Böhl de Faber desde su bautizo, Carmen de Burgos que firmaba Perico el de los Palotes o Gabriel Luna, Mari Luz Morales como Jorge Marineda, así podría seguir un buen trecho del camino. Me gusta  pensar, percibir, captar que estas mujeres están saliendo del olvido, se están visibilizando, de esta indiferencia injusta, enmascarada, encerrada bajo siete llaves en la memoria de la cultura de los pueblos, de las naciones.

Sus textos, reflejan búsquedas, luchas internas y externas, sentimientos, a veces pisoteados. Mujeres valientes,  ya os digo, sólo hay que indagar un poco en sus vidas y veremos contra que o quienes, tuvieron que lidiar para poner voz a sus opiniones.  El lema de este año “Antes, durante y después de las guerras” se ha querido destacar, homenajear, a aquellas mujeres escritoras que   vivieron  en situaciones de conflicto bélico y como reflejaron en sus escritos el sufrimiento, el dolor pero también una generosidad, haciendo gala de su compromiso con la vida, con la historia. El objetivo está claro: ensalzar el papel de todas las mujeres desde, Jane Austin hasta Almudena Grandes.