Suben o bajan mis sueños por escaleras de sueños que no abandono, pues dicen los más sabios, que aunque los dejes, por hartazgo, cansancio o desilusión, ellos te persiguen siempre, hasta lograr que los conviertas en realidad.

Así que, ¿para qué resistirse?

Voy a dejar escrito el mejor de mis sueños. Ése que nunca me olvida.

Sueño, retrepada en el sofá, cuando la casa está sumergida en lecturas, en silencios de ventanas cerradas a la noche, en el mutismo de la caja tonta y negra. Sueño que en una isla desierta, cual Robinson Crusoe, construyo una cabaña con hojarasca seca, cerca de la playa de azules aguas. Enciendo una hoguera y a la luz de la misma, y con la luna despejando tinieblas, leo los libros que he salvado del naufragio, de los estragos de la tormenta. Se me muestran secos, plenos de tinta y papel. ¡¡Es un milagro!!, exclamo en sueños. No están nuevos, pero son los míos, los de siempre, los releídos, los abrazados página tras página, los marcados por las esquinas, los subrayados en su esencia de palabras.

No siento hambre, ni sed, tampoco encuentro a Viernes, no tengo a nadie con quien hablar y esta soledad, no me aturde, me libera del paisaje desterrado de la ciudad.

Caigo en un profundo sueño que en sí, genera el ensueño, rendida al fin por el cansancio del naufragio.

Cuando decido despertar, luce un sol de extraordinaria luminosidad que alegra el espíritu y me hace ver dónde estoy, me devuelve el ser quien soy. Sigo en la isla, con mis libros, mi mar, mi cabaña. Descubro, en los fondos de uno de mis bolsillos un lápiz y escribo en el único papel que casualmente llevo encima.

Me siento afortunada, feliz pero...

… De pronto echo de menos a mis hijas, a Antonio, y abro los ojos, para que ellos me devuelvan a la orilla serena de mi casa.

Paseo el pasillo sin encender la luz, su trazado me lo dicta la memoria. Sonrío cuando veo luz por las rendijas de las puertas, habitaciones que aún no dormitan: estudios, trabajos, lecturas…

Algún día, volveré a mi isla, cuando el sueño me encuentre vestida para seguirlo y alcanzarlo.