Comenzar con un viaje en escenarios desconocidos, arropado por la  voz potente de un hombre que ejerce de cirujano barbero  y que  su carromato te lleve a lugares imaginados, sorprendentes, extraordinarios, es una aventura maravillosa. 

Noah Gordon no pensó cuando creo a Rob J. Cole, que su voz se convertiría en notas musicales, con una fuerza arrolladora, con espíritu de superación del personaje   que a pesar de su tristeza, de su soledad tiene claro cuál será su línea de vida. Nada le resultará  fácil en este viaje de crecimiento personal que lo llevará físicamente de Londres a Ispahán. Voz  labial, visible  de tenor o soprano de bajo o contralto, envueltas en ropajes diseñados por Lorenzo Caprile e imaginados en los mejores sueños de los protagonistas de esta historia que transita por el siglo XI. Determinación,  aventuras, soledad, amor, traición, guerras…

La extraordinaria música que emerge desde el foso de teatro  salió del talento del compositor  Iván Macías, que por suerte o por azares del destino, convenció a Félix Amador para  para que  escribiera el libreto. Música y palabras llegan a lo más profundo del corazón porque están hechas desde la emoción de sentirlas y trasmitir. Tal fue el entusiasmo quepusieronen este proyecto, que el mismo Noah Gordon  participó  creando nuevas ideas para el mismo, no podemos olvidar que la novela se iba a convertir en un teatro musical nada más y nada menos. 

¿Cuál podía ser el resultado deesta fusión? Pues una obra impactante desde lo visual a lo narrado, desde los sentimientos más sutiles a los más dramáticos. Todo ello toca de manera intensa  el corazón. Te acarician los vientos del desierto, te sumerges en la soledad de una cárcel, disfrutas entrando en la escuela de medicina de Ispahán conociendo al sabio Avicena y caminando casi al lado de todo ellos intentando sobrevivir fingiendo ser judío para poder estudiar y cumplir sueños.  Cuando las candilejas se apaguen  habrá lágrimas en los ojos y los aplausos nos sacarán del ensimismamiento de lo vivido desde nuestro palco. El musical se habrá convertido ya en parte de nuestra vida.