Herodoto, considerado como el padre de la historia en el mundo occidental y el primero en componer un relato razonado y estructurado de las acciones humanas, ¿qué hubiese dicho de estas acciones humanas que están  devastando nuestro planeta, que se cobran vidas y que es imparable con el cambio climático?

Desde ninguno de los minaretes de El Cairo se podrá  ver algunos de los representantes que  se han reunido en Egipto  en la COP27 cumbre climática. No ha sido esta ciudad la elegida para esta reunión de más de 200 mandatarios de países, con excepción por supuesto de los que más contaminan como China, Rusia e India.  

La ciudad elegida ha sido Sharm elSherikh, que desde hace unos años se ha convertido en el epicentro del turismo de Egipto. Esta es una ciudad balneario en medio del desierto ¡que contradicción! Se va a hablar de la falta de agua en este vergel creado artificialmente a lo largo del Mar Rojo  en donde se desparraman más de 200 complejos hoteleros equipados con piscinas enormes y extenso campos de golf. ¿Se lo imaginan? 130 aviones presidenciales quemando combustible y atravesando el cielo egipcio. 

Esta cita anual promovida por Naciones Unidas se va a llevar a cabo en medio de una crisis  energética sin precedentes marcada por la guerra de Ucrania. Es la segunda cumbre que se celebra en África  y a la que por cierto se llega sin haber cumplido lo acordado en la anterior, la de Marrakech. Pero estas reuniones siempre tendrán la excusa del reclamo, la exigencia de ayudas financieras para paliar muertes, daños y grandes pérdidas. 

El portavoz de Greenpeace, Pedro Zorrilla Miras, experto en cambio climático  destaca que está muy bien que se celebre la cumbre en África y no en países desarrollados como siempre se ha criticado,  pero que es del todo inconveniente que se haya elegido esta ciudad  destino de lujo.Por cierto, cualquier fracaso en esta cumbre no sería un nuevo fracaso político, sería un tremendo fracaso para la humanidad porque no es que se agote el tiempo, el tiempo se ha agotado ya.