“Frente a una muchedumbre, los mediocres son los más elocuentes”. (Eurípides)

El menor peso posible, hay que llevar aquello estrictamente necesario, aunque cuando entra la paranoia de “y si necesito…” picamos y vamos rellenando cualquier hueco del habitáculo.  Arriba del todo llevaré el eBook con la última novela de Pierre Lemaitre, “La gran serpiente”, que en realidad fue la primera, aunque hasta ahora no se había traducido al  español. Lo bueno de estos libros electrónicos, es que dentro de su pequeño tamaño llevas una bibliotecaplena. Así lo mismo se mezclan los caminos enjaulados y tortuosos  de Connollyy Charlie Parker, o los de piedra de La legión perdida de Posterguillo,  pasando incluso por aquellos que encierran  episodios neutros pero no menos interesantes. En papel, llevo  Papiroflexia  la obra de Guillermo Busutil,  por si necesito algún aforismo o como los llama él “máscaras de las palabras” y, porque según me cuentan, con este libro te conviertes en un navegante de la lectura. 

No me pueden faltar pinceles y pinturas nunca se sabe que acuarela capturaré detrás de una calle soleada o bajo el cielo pétreo de una estación de metro en las que se dibujan líneas de colores que parecen arañas enormes atrapadas en la irrealidad.  Y desde luego mi cuaderno de viaje. Es pequeño, leal, de tapa dura y negra que se revuelve por las esquinas  porque lleva muchos viajes dentro,  de  hecho aguanta cualquier lugar por angosto que sea, cualquier tinta de bolígrafo, cualquier lápiz y lo que es mejor, cualquier idea que se me ocurra por muy descabellada que parezca, yo como  F. Fortuny, prefiero la ficción  a la mentira.

Cogeré el primer tren sin intención de voto, y me sumergiré en la distancia irónica de Goethe o Eurípides o el microcosmos cotidiano de charlas, de preguntas, y de ausencia de respuestas o tal vez encuentre unas alas livianas que me eleven y me lleven más lejos aún de lo soñado.