No era mi intención escribir sobre Antequera hoy. Esta vez tenía “in mente” escribir algo sobre ¡Japón!, pero han pasado algunas cosas, he vivido un fin de semana tan lleno de todo, que he decidido permanecer en “mi pueblo”. Ya habrá otras ocasiones para contar algo de lo vivido en el lejano Japón… Y todo lo que ha pasado es muy simple: he vuelto a “descubrir” a amigos de siempre y a situaciones ya vividas en años pasados…

El sábado pasado, 19 de febrero, invitado al acto de presentación del cartel de la Semana Santa de Antequera, llegué directamente desde la estación de Antequera-Santa Ana a la iglesia de mis amigos de Belén a las 18,28. El acto de presentación, preparado y realizado con toda brillantez por la Agrupación de Cofradías, estaba programado para su inicio a las 18,30. Las dos horas largas en la fría iglesia de Belén, transcurridas entre brillantez y emociones, fue amenizado con bella música –toda de cuerda– de marchas cofrades por la orquesta Aras y la participación entrañable del autor del cartel, Jesús Zurita; la Virgen de los Dolores aparecía con su belleza habitual sobre símbolos históricos antequeranos. La presentación del pregonero corrió a cargo de Carmen González Pérez quien, en su brillante y emotivo discurso hizo que reviviéramos muchos recuerdos antequerano-granaínos ¡Cuántas cosas vinieron a mi mente aquella tarde de sábado! Mi agradecimiento a la Agrupación de Cofradías. ¡Gracias, Trini!

El domingo, 20 de febrero, tuvo lugar la presentación del cartel anunciador de la Cofradía de los Estudiantes. No descubrí a mi entrañable amigo de siempre, Ángel Calle. Ángel fue el de siempre: artista sublime, persona excepcional y ¡mi amigo! Tu cartel, Ángel, del Cristo de la Sangre, es impresionante, perfecto. He seguido su escrupulosa elaboración desde el día que te pusiste a pintarlo con todos los detalles que sólo tú –con tu esmero, sensibilidad y conocimientos–sabes incluir en tus cuadros. ¡Qué honor para la cofradía de Los Estudiantes tenerte de artista de su cartel para este año tan señalado de 2022!

Previamente hizo la presentación de tu cartel y de ti, Sara Ríos. Yo, que la conozco desde pequeña, estaba seguro de su éxito, porque sé muy bien de la inteligencia de que está dotada. Pero no conocía sus grandes dotes de “habladora” en público. Tu actuación, Sara, fue impresionante; fue, para mí, la mayor sorpresa del fin de semana: tu facilidad a la hora de combinar tus afectividades familiares de pequeña con la energía y sinceridad con las que te dirigías a la Virgen de la Vera Cruz y nos arrastrabas a los asistentes. Lo tuyo, Sara, fue más que una presentación de un cartel. Fue una obra de arte de la palabra y de los sentimientos. Me sorprendiste, Sara. Y me alegro de la sorpresa. ¡Ángel, su Cristo de la Sangre y Los Estudiantes no merecían menos!

Mención aparte merece la actuación musical de la banda de Música de la Cofradía del Rocío de Málaga, a la que tendremos una nueva ocasión de ver este Lunes Santo, acompañando el desfile procesional. Mi agradecimiento a la música cofrade interpretada con sentimiento por este joven conjunto musical. Dedicaré unos comentarios finales al acto de hermandad-comida en el que el Hermano Mayor de la Cofradía me situó a la derecha de Ángel Calle, sentado a su vez a la derecha el alcalde, Manolo Barón, que presidía la mesa, con Sara Ríos a su izquierda. Estuve acompañado en todo momento por un joven cofrade, estudiante de segundo curso de Derecho en Granada, que me hablaba con mucho entusiasmo de la Cofradía de los Estudiantes. Me permití contarle algo sobre los orígenes de cómo se gestó la cofradía en aquel mes de agosto de 1959 en el que unos pocos –Joaquín Franquelo, Federico Anglada, Manolo Jesús Campos y yo– compartíamos el entusiasmo de Joaquín, quien fue el primero en tener la idea de crear una nueva cofradía. Manteníamos nuestras conversaciones en paseos por lo que conocíamos entonces como “el paseo” y acabábamos escuchando las “fantasías” de Joaquín Franquelo, más de una tarde en los jardines del Corazón de Jesús…

Yo era ya estudiante universitario en Granada: me volvía a mi Granada para empezar el curso en octubre y recuerdo mi intervención en una de aquellas “reuniones sin sede” en las que dije muy solemnemente: “espero que si se organiza una Cofradía con desfile procesional el Lunes Santo, los dirigentes de la nueva cofradía dejen un pequeño sitio a los estudiantes de fuera para que participen en los actos de cada Lunes Santo, ya sea como penitentes o como hermanacos”. Aquello se cumplió y yo tuve el honor de sacar, como hermanaco, al Cristo Verde en la Semana Santa de 1961.

Permítanme finalizar agradeciendo al alcalde, Manuel Barón Ríos por su espontaneidad y su tiempo, y al Hermano Mayor de la Cofradía, Juan Manuel Vegas, por sus muestras de afecto.