Hace ya 27 años que la Asociación Resurgir Proyecto Hombre comenzó a funcionar en Antequera. Un hecho clave en la ciudad para todos aquellos que comenzaron a tener problemas con las adicciones y sus familias, que han podido superar esta lacra gracias a la fantástica labor de la organización.

 

En este reportaje os exponemos la historia de la persona que está detrás del nacimiento de ‘Resurgir’, un camino con muchas dificultades y lleno de superación, basado en el trabajo, la honradez, la constancia y las ganas de ayudar a los demás. Él es Juan Espejo Fraile. Notario de profesión durante más de cuarenta años, inició su vinculación a ‘Resurgir’ porque su hijo tuvo un problema con las dependencias.

Su implicación, junto a su mujer, para superar esto le llevó a Málaga, donde estaba Proyecto Hombre y conoció al padre Benito, quien le pidió que montara Proyecto Hombre en Antequera, unos inicios que fueron complejos: “Recuerdo cuando el director de Málaga, el padre Benito, me dijo que yo intentara montar Proyecto Hombre en Antequera. Ya se había intentado antes, pero se fracasó. Yo tuve que organizar aquí una reunión en un sindicato de la Calle Carreteros y subirme al escenario que había y hablar de la droga y Proyecto Hombre. Yo soy muy tímido y fue muy difícil para mí”.

Por fortuna, todo salió bien y Proyecto Hombre comenzó a funcionar, aunque  aparecería otro obstáculo en el camino, la búsqueda de la que sería la primera sede de ‘Resurgir’: “Había cierta resistencia en la sociedad para tener una sede. Si en aquel momento, el alcalde Paulino Plata no hubiera cogido el toro por los cuernos, no hubiera salido todo adelante. No hubo ningún problema nunca afortunadamente. En ese aspecto, la sociedad es hipócrita, porque la mayoría de la gente han creído que las dependencias solo son las drogas, pero todo ha cambiado. Ahora están las ‘maquinitas’ tecnológicas, o las tragaperras… los que hemos trabajando en esto sabemos que muchas familias tienen problemas de dependencia en alguno de sus miembros”.

“La sociedad tiene que abrir los ojos y reaccionar”

En esta línea, Espejo Fraile insiste en el necesario cambio de actitud por parte de la ciudadanía respecto a las personas con problemas de dependencias: “La sociedad tiene que abrir los ojos. Todo no es cosa de las autoridades o los poderes públicos. La sociedad ante un ‘problemón’ como el de las dependencias tiene que reaccionar y darse cuenta de que es un problema que muchas veces pagan los más débiles o menos preparados. Si podemos hacerle ver a esas personas que ese no es el camino, esto es un triunfo de la sociedad. Si no lo hacemos, todo será más difícil”.

Hace muy poco tiempo que Juan decidió dejar la presidencia de la Asociación Resurgir, cargo que ha recaído en Manuel Martínez Grueso. “Creo que tiene que entrar gente nueva, joven y con nuevas ideas”, detalla Juan sobre los motivos que le llevaron a esto. De esta forma, a principios del mes de junio, coincidiendo con el estreno de la nueva sede, en el Polígono Industrial, Juan se despedía: “Me costó decir adiós, o hasta luego, a todos los terapeutas, voluntarios y toda la gente de allí. Son muy buena gente y muy entregados. El voluntariado está muy formado y comprometido, no cualquiera puede ser voluntario. Tienen que pasar unos cursos de formación porque tienen que ser conscientes de lo que hay dentro de Proyecto Hombre”.

También se acuerda de las demás asociaciones repartidas por la provincia de Málaga: Ronda, Marbella y Vélez-Málaga. “Tengo una relación fantástica con todas ellas. Las tres estuvieron apoyándome y despidiéndome en la inauguración de la nueva sede”. Espejo Fraile tampoco esconde la satisfacción de que decidieran ponerle su nombre al centro terapéutico, una recompensa a todo un camino de firmeza, honradez y sacrificio: “En Proyecto Hombre te sacrificas mucho por los demás, pero te llena. Merece la pena, Ver a algún usuario que ha renacido, eso no se paga con nada. Hay momentos muy difíciles, pero, normalmente, sacrificarse da fruto”.

Sobre el cambio de sede,  ‘Resurgir’ ha pasado de contar con 300 metros cuadrados en la sede que tenía en calle Pasillas a contar con más de 700 metros, tan solo en la planta baja, en la sede situada en el Polígono. Juan saca pecho y asegura que las instalaciones son “espectaculares”, síntoma del gran trabajo realizado durante todo estos años a cargo de todos los miembros que componen la familia de la Asociación Resurgir Proyecto Hombre. “Lo que tenemos aquí es impresionante. Lo hicimos todos la gente de la Asociación, incluidos los usuarios, y no es fácil. Marbella tiene un presupuesto enorme; Vélez no llega a tanto, pero también tiene la fuerza de Torre del Mar; y Ronda sí tiene algo menos; y nosotros con los recursos que tenemos hemos conseguido tener un centro que está en el candelero y se mira como algo a imitar. Esto no es fácil conseguirlo. No se puede comparar Antequera con Marbella, por ejemplo. Sin embargo, ahí estamos”, manifiesta Espejo Fraile sobre los logros de la Asociación en referencia a las nuevas instalaciones.

El Programa de Proyecto Hombre y su ‘trípode’

El programa seguir en Proyecto Hombre, que Juan define como “muy duro”, es el leitmotiv de la Asociación: “El programa tiene tras patas principales que forman un trípode: usuario, familia y centro. La familia tiene que responsabilizarse tanto como el usuario. Si tienes un miembro de tu familia en el programa, nadie de la familia, por ejemplo, puede tomar alcohol. Tienen que ser responsables con el programa, sacrificarse y dar ejemplo. Esto también hay que enseñarlo en el centro porque muchas familias llegan ciegas”.

Para que la Asociación saliera adelante, Juan reconoce que han tenido que negociar, hablar y trabajar mucho, también en el plano económico, con el objetivo de conseguir el apoyo de las empresas del ámbito privado: “Primero hemos trabajado en demostrar cómo funcionamos a la gente, es decir, que trabajamos con honestidad, profesionalidad y nada de pereza”. Gracias a este apoyo, Espejo Fraile asegura que “nadie se queda sin hacer el programa por que no tenga dinero”.

A cambio de esta comprensión, desde ‘Resurgir’ sí piden responsabilidad, es decir, que las familias y el usuario se involucren de forma verdadera. Precisamente, la primera familia que da ejemplo en este sentido es la de Juan Espejo, quien cuando habla de su mujer se queda literalmente sin palabras: “Si tú preguntas en la Asociación verás el cariño que le tienen a mi mujer. Es todo generosidad, no solo conmigo o sus hijos, sino con los extraños, siempre está dispuesta a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Ha sido y es en todos los aspectos de la vida muy importante para mí”.

Es la parte más personal de un hombre que se ha ganado una reputación por su buen hacer en el plano laboral y también por su entereza y coraje ante las adversidades que la vida le ha planteado. Aceptó con naturalidad y responsabilidad su tarea con ‘Resurgir’, llevando a esta Asociación, junto al gran equipo de terapeutas y voluntarios, a lo más alto en el difícil ‘partido’ de poner fin a las dependencias. Ahora, con 80 años que no aparenta para nada, ve su extraordinario trabajo desde fuera, esperando que ‘Resurgir’ siga ayudando a quien más lo necesita.

Más información, edición impresa sábado 7 de julio de 2018 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).