Nuestro entrevistado está a punto de cumplir 25 años, y a pesar de su corta edad ya tiene una trayectoria amplia en el fútbol modesto. Comenzó su andadura en el Casabermeja, luego fichó por Huétor Tájar, donde con su buen hacer se ganó volver al Antequera, el equipo de su tierra, con el que logró el ascenso a Segunda RFEF. La incompatibilidad laboral le ha hecho encadenar dos cesiones seguidas: en Alhaurino la pasada temporada y ahora de vuelta al Huétor Tájar.

 

Fran Palomino es un futbolista de sobra conocido a nivel local en nuestra ciudad. Tanto por su entrega sobre el césped como por su carácter jovial y alegre fuera del mismo, dos factores que le han hecho ganarse a la gente allá donde ha ido.

Dentro de muy poco cumplirá 25 años, pero ya cuenta con una carrera muy nutrida que le ha hecho vivir diferentes momentos en este complicado mundo del fútbol modesto. Pasó por el Casabermeja, donde hizo un gran grupo con otros antequeranos y gracias a los buenos resultados, pudo dar el salto a Tercera División de la mano del Huétor Tájar. 

Continuó creciendo y eso le hizo volver al equipo de su tierra, consiguiendo el ascenso con el Antequera a Segunda RFEF. Ahora, tras jugar la pasada temporada en el Alhaurino, vuelve a salir cedido, en esta ocasión, regresa al Huétor Tájar, donde le espera un gran reto que sumar a su trayectoria: jugar la Copa del Rey.

“Me siento muy contento e ilusionado de volver a la que fue mi casa, nos espera un año bonito. No es fácil igualar lo que hicieron el año pasado quedando segundo en liga, pero me siento con ganas de aportar todo lo que pueda para ayudar al equipo, y también jugar la Copa del Rey es un reto que te pone a prueba”, relata Palomino sobre su nuevo destino.

Su paso por el Alhaurino ha sido muy positivo. Lo ha jugado prácticamente todo y se ha asentado en la categoría. Ahora espera subir un peldaño más. “Espero jugar bastantes minutos y estar a la altura. Lo importante es ayudar a conseguir los objetivos. Soy un futbolista ambicioso y ojalá llegar a jugar en Segunda RFEF, aunque sé que es difícil ya que el nivel en este deporte cada vez es más exigente, pero ganas y trabajo no faltarán”.

Es una de las mayores virtudes de Fran. Su esfuerzo y sacrificio. Unas características que con el paso de los años le han hecho adaptarse a casi cualquier posición sobre el campo. Desde delantero a lateral. Todo un multiusos. “Ese es el gran aprendizaje que tengo después de pasar por varios equipos. Tengo muy claro que el trabajo es innegociable y que con trabajo se pueden conseguir grandes cosas”.

Casabermeja, Huétor Tájar, Antequera, Alhaurino. Una amalgama de equipos y experiencias que guardan grandes momentos: “Llegué a Casabermeja siendo un niño y maduré en todos los aspectos. Llegué al Huétor y pude respirar de los valores y la humildad que se respiran en este club. Del Antequera me quedo con grandes momentos, desde que entré el primer día al vestuario sabía que iba a ser un gran año, ese ambiente hizo que se lograra ese ascenso, un momento que nunca olvidaré. Ha sido el mejor vestuario en el que he estado. Del Alhaurino, a pesar del descenso, me quedo con la confianza depositada en mí. Hay que sacar siempre lo positivo. Es un aprendizaje continuo”.

Esta temporada es su última perteneciendo al Antequera. “Estoy centrado en el Huétor, sé que voy a ser feliz allí. Obviamente como a cualquier antequerano es un sueño jugar en el equipo de tu tierra, yo ya lo cumplí y ojalá poder vestir su camiseta otra vez”.

 
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