Su vinculación con las cofradías comienza por “mi tío Leo, ya que tenía una ilusión extraordinaria por salir de capirucho, en unos tiempos donde no había ningún penitente con capa, solamente en la Virgen de los Dolores. Me acuerdo que había unas túnicas moradas muy gastadas y entonces fuimos al coche de mi tío,  que era un Opel Kadett, cerca del Mercadona de hoy en la Calzada y me dijo: ‘Toma la ropa de terciopelo’. Tendría 9 ó 10 años y ahí empecé con ese puesto hasta los 19 ó 20 años”.

Compaginó su participación con los Estudiantes, el Jueves Santo obviamente con los Servitas, e incluso el Domingo de Resurrección. “Yo evolucioné en los Dolores, pasé de capirucho normal a celador y hubo una ropa antigua que tenía una capa azul, solo una, que era el jefe de celadores que estaba por debajo del mayordomo, en la organización de todo el cuerpo procesional. Luego fui cruz guía y estuve en la Directiva de la que fui tesorero en el mandato de Agustín Puche y mi padre de segundo”. 

Su vinculación con Los Estudiantes llega con Jesús López Orozco y su primo el recordado Pepe Alarcón Orozco, en 1993, le dijeron que les acompañara con el Cristo Verde cuando el actual hermano mayor de la Cofradía, Ramón Gómez León, era hermano mayor del Cristo Verde. “Pesaba muchísimo el trono anterior al actual, yo recuerdo que terminé muy tumbado. Eran años aún de chavalería cuando se le quitaban las flores a los tronos y se le daban a una muchacha. ¡Lo que ha cambiado para mejor! Me fui a Sevilla a estudiar, pero siempre regresaba a la llamada de la Semana Santa por nuestro Lunes Santo. Fue cuando empecé a sentir el concepto de sobriedad, oración en la calle... De Ramón pasó a Ricardo Vallespín, de hecho con Ricardo tengo una anécdota. Yo terminé la carrera con 23 y yo creía que la tradición auténtica era dejarlo al ya no ser estudiante. Muy a pesar mío, redacto mi renuncia en 1998 para dejar paso a las nuevas generaciones y estoy fuera dos o tres años, lo paso realmente mal... que no podía ni estar en Antequera ese día... Y cuando entra Juan Jesús Gallardo de hermano mayor, le pregunté si podría regresar pese a no ser estudiante, porque yo para las tradiciones y las normas, me gusta cumplirlas al dedillo... y como me dejó una puerta abierta... entré sin pensármelo y aquí sigo. De hecho, hace unos días me preguntó Pepe Montejo, hasta cuándo iba a sacar el Cristo Verde y le dije yo hasta que me muera, porque cada año que pasa estoy más fuerte...”.

 
 

Lo que se siente al llevar al Cristo Verde, el Patrón de los Estudiantes

Es una de las imágenes referentes de la devoción antigua: ¡finales del siglo XVI! Y se mantiene aquí, más de 500 años después. “En el momento en el que lo vas portando, se repite la emoción, para mí es como si se parara el tiempo. Es verdad que ahora se ven imágenes muy bonitas dentro de la iglesia, muchos niños con el incienso cuando va a salir, esas imágenes son más recientes. Todo ha ido evolucionando, al principio el concepto de persona más joven es verdad que quedábamos previamente, ya hay otros ritos”.

¿Cómo es su Lunes Santo?: “Pues mira, voy a la misa del Lunes Santo, luego voy a mi casa y me visto. Y más tarde, llevamos unos años que hemos cambiado la preparación. Quedo, como siempre, con Juan Álvarez y con Juanchu y quedamos media horita antes para ir al Casino, en casa de tu hermano Pablo, donde está también Salva y nos ponemos la banda verde, antes de partir al desfile”. 

¿Es el Lunes Santo un día de reencuentro?: “Pues sí, mira por dónde, desde por la mañana, vuelves a encontrarte a gente que llevas un año sin verlos. Por eso el Lunes Santo es algo más que una procesión. Para mí, la misa de los Estudiantes es el inicio del Lunes Santo para los hermanacos, yo no concibo un día como ése sin la misa”.

¿Está cambiando la forma de procesionar del Cristo Verde? Me explico, los mejores años del Nazareno lo relegaron a un segundo plano y parecía que era el primer trono de los jóvenes y ahora se ve cómo los veteranos os mantenéis y uno se queda perplejo al ver cómo lleváis la solemnidad como referente. “Es cierto y además con Rafa Paradas, por su forma de ser, por ser un poco más impulsivo, por transmitirnos, se notan cambios. Por decir esto, no estoy desmereciendo ni a Juanchu, ni a Ricardo ni a Ramón... pero a mí Rafa, particularmente, ha sabido inculcarnos el sentimiento que todos los demás empezaron a sembrar y él lo está consiguiendo”. 

¿Qué aportan Los Estudiantes a la Semana Santa de Antequera?: “Una seriedad y una sobriedad magnífica, donde las mecidas de los hermanacos son oración en la calle, ese silencio merece muchísimo la pena. El silencio, el buen hacer, son gente más joven y siguiendo una tradición, considero que es muy importante; vivimos en un mundo que la tecnología nos ha sobrepasado, donde la prisa es permanente, las tradiciones siguen, hay gente joven y siguen participando para que perdure en el tiempo esa tradición”. 

¿Y durante el resto del año?: “Pues lo tengo presente. Siempre tengo al Cristo Verde, en una estampa plastificada que Ricardo Vallespín nos regaló y la tengo presente en mis oraciones”. 

Federico Manzano Tuderini, el decano de los hermanacos del Cristo Vede, quien sueña con el Lunes Santo donde “siempre calle Nájera quedará en mi recuerdo, con la sombra reflejada por el convento, pero a mí con portarlo es suficiente por cualquier sitio de Antequera, siempre que vaya bajo mi Cristo Verde, como tú dices, el Patrón de los Estudiantes”. Más información, Especial de Semana Santa de El Sol de Antequera de 2019(pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).