Estamos ante el fin de semana en el que la ciudad se suele “parar” casi 15 días. Muchos vecinos y una gran parte de empresas, suelen “cerrar por vacaciones”, aprovechando el “puente” del 15 de agosto y la semana de la Real Feria de Agosto. A pesar de la pandemia y aunque no haya actividades oficiales, sí habrá fecha de feria y cada uno será libre de salir y respetar las medidas que se piden.

Al final, tendremos que reflexionar y dar ejemplo por nuestro bien y por el de los demás. No habrá feria, ni casetas, ni conciertos, ni toros... pero la gente no se va a quedar en casa, no se va a volver a confinar y menos con este calor.

Así que por mucho que las autoridades municipales, sanitarias, de Antequera, de Málaga, de Andalucía, de España o del mundo nos digan... ¡este partido lo tenemos que ganar nosotros, y nadie más, pero nadie menos!

Para nada sirve que no se monten los “cacharritos” si luego en los parques infantiles no se guardan las distancias de seguridad, no se ponen mascarillas y no se desinfectan las mismas. Para nada sirve que no se monten casetas si luego se concentran más allá de lo que recomienda el nivel 3 de restricciones.

Para nada sirve no promover conciertos (por cierto, magnífica organización y seguimiento de los protocolos en las que hemos visto en persona este verano) si luego se promueven reuniones, fiestas privadas y “botellones” en cualquier lugar de la ciudad.

Para nada sirve festejar el porcentaje de la población con dos dosis y lanzar el equívoco mensaje de “inmunización” si  ya lamentamos que el virus está regresando al personal sanitario y a las residencias.

Desde nuestro análisis al pie de la pandemia, sin querer quitarle el protagonismo a los científicos, observamos que la vacunación de la COVID-19 tiene pinta de ser más parecida a la de la gripe, donde cada cierto tiempo habrá que poner un recuerdo o una actualización del virus, ya que se demuestra que no es como las vacunas que se administran de pequeños por las que se impide el desarrollo de la enfermedad.

Y como pasa en la gripe, con las diferencias de síntomas, parece que te reduce los síntomas, pero no te hace inmune. Quizá este mensaje ha despertado cierta euforia en quitarse mascarillas y creer que con la dosis completa ya estás a salvo. Insistimos, desde la posición de observar la realidad, ¿si en verano hay una alta incidencia... qué pasará con el frío?

La feria queda suspendida, pero hay que apelar a la responsabilidad de cada uno de mantener las recomendaciones de mascarilla, distancia, higiene y no promover más reuniones de la cuenta.

Al final, el que pierde es el que se va, el que enferma, su familia y amigos. Será una cifra, un número más, pero de nada le servirán los buenos propósitos de nuestras autoridades a cualquier escala.

Y, ojo, que septiembre y la vuelta al colegio están ahí y Navidad, Semana Santa... Todo parece indicar que nos creíamos que con la vacuna esto se iba a acabar y, de momento, la mascarilla ha venido para quedarse un tiempo, ¡pero hay que ponérsela!

Seamos responsables desde casa, desde cada uno: así será la única forma de vencer esta pandemia. Al final, el respetar o no las normas, no es cuestión que te sancionen por no cumplirlas, resulta que no respetarlas puede contagiar al de al lado y los mayores ya padecieron bastante durante todo el año 2020 para que vuelvan a caer... ¡Confiamos en el buen hacer y la conciencia y principios de cada persona!

 

 
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