En  estos meses de pandemia, muchas familias, vuelven a estar sentados bajo una mesa para ver la televisión, como en los años 80 y 90 del siglo pasado. La llegada de las plataformas digitales te posibilita ver una serie, o una película cuando quieras, a la hora, día y con quien quieras.

 

A las series norteamericanas, europeas, de intriga, ficción, infantiles o suspense, también hay un hueco para la producción española. Cuando hay diversidad de edades en casa y todos están delante, cuesta trabajo encontrarte algo para todas las edades y gustos, donde obviamente los  más pequeños son los que mandan.

Sin ir más lejos, surgió la posibilidad de ver de nuevo “Verano Azul”, una más que recomendada iniciativa audiovisual española para esta época. Sin los medios tecnológicos actuales, sin un reparto ni guiones rebuscados, ofrecen la imagen de la infancia de hace 30 a 40 años.

Aunque la hayan visto en más de una ocasión, la vida te hace verla con otros ojos cuando creces como cuando vuelves a leer un libro. Por marcar algunos detalles, compartimos algunos de ellos.

Los más pequeños, ya no salen a la calle, al barrio, a la playa, se escudan en la televisión y las consolas. Lo que Tito y Piraña aportan es la inocencia de los pequeños, el interés por la curiosidad, el papel de los más pequeños.

Mientras que Desi, Bea, Quique, Javi y Pancho, la época de las pandillas, donde la amistad era lo importante, compartiendo inquietudes, problemas familiares, de amores y de la vida, que les lleva a dejar de ser niños para querer ser mayores. O, por ejemplo, Instragram ha eclipsado este espacio.

Por parte de Julia, la pintora, y de Chanquete, el marinero eterno, esos dos personajes, esos amigos que aparecen cuando buscas en alguien fuera de la familia, a ese amigo, confidente, persona con el que puedas hablar de temas diferentes.

Y qué decir de sus entornos, de lo que la vida te marca y de lo que eran las amistades y el día a día en un pueblo. La fidelidad y la amistad, dos valores que se han perdido, sustituidos por el interés, la hipocresía.

Pero entre tantos aspectos, nos quedamos con lo más positivo. ¡Lo que hemos mejorado en Sanidad! A pesar de lo que cuestionamos hoy en día la falta de recursos, que los hay y muchos. ¿Se acuerdan de cuando teníamos el Hospital en San Juan de Dios? Quizá la memoria siempre se queda a corto plazo. Las imágenes del hospital cuando se ingresó a Chanquete, muestra cómo era hace 40 años.

Las playas y carreteras han transformado nuestro litoral. Para bien o para mal, ya no es nada comparable a lo que fue. El capítulo de los inversores de urbanizaciones en el espacio de la Dorada, era un preludio de lo que pasó años después. Las conclusiones, cada uno tendrá las suyas. La realidad es evidente.

 Y el guión. Sin querer condicionar ni imponer ideologías o visiones, intenta exponer lo que era la España de los 80, con tantos cambios, respetando los diferentes puntos de vista.

En fin, ante el final de curso, las vacaciones con mayor libertad por la pandemia, no es mal momento para sacar a ese niño que aún llevamos dentro, el mejor amigo que pueden encontrar los más pequeños de la casa.

Por cierto, aunque sepamos el final, volveremos a llorar por la muerte de Chanquete, aunque pueda que los más pequeños aún no comprendan lo que significa que “algo se muere en el alma porque un amigo se va”.

 

 
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