Este jueves, el oncólogo Emilio Alba daba un dato estadístico que tiene que hacernos reflexionar. Expuso los datos sobre los 2.600 muertos por COVID-19 en la provincia, que quedan lejos de los 4.500 que fallecieron en el mismo período por cáncer.

Los dos años sin reconocimientos han hecho que se pase del 20 al 35 por ciento de nuevos casos diagnosticados en la provincia. Pese a todo, en estos años, la investigación está dando un salto con la oncología de precisión. Hasta ahora se trata con cirugía, radioterapia y quimioterapia, a la que se suma el nuevo enfoque moderno de buscar calidad de vida en pacientes. El conocimiento biológico del cáncer ha avanzado  en los últimos veinte años más que en los últimos mil.

Ante ello nos preguntamos: ¿qué hace falta para un plan de choque contra el cáncer? Responsables de los colectivos y organismos, familiares y personas que pasan por sus consultas, lamentan que cada vez haya más jóvenes entre los afectados.

No hay familia, reunión o grupo que lamente cada vez más, personas jóvenes, con 40 años incluso, que nos dejan por no haber podido superar esta enfermedad que según Alba, es la primera causa de muerte en España por debajo de los 65 años.

¿Y a qué esperamos? ¿Tendrá que morir alguien de la Casa Real, del Gobierno, alguna celebridad del Deporte, de las farmacéuticas o de la televisión para que se actúe? ¿Tendrá que entrar ese miedo que nos azotó la COVID-19? No sabemos ya qué más tiene que pasar para actuar a la velocidad que crecen los casos.

Si empezamos por abajo, las personas deben de llevar una vida sana y acudir a los sanitarios para las revisiones y ante cualquier síntoma. Ante la duda, llamar al 900 100 036 de la Asociación Española Contra el Cáncer. Siempre responden y atienden para aconsejar y dar un camino.

A nuestros centros de salud, buscar cómo pedir, instar, incluso exigir, más medios para los médicos de cabecera que son el primer camino del cáncer. Y a hospitales comarcales como el de Antequera, que tengan permanentemente una unidad oncológica y que se administren todos los tratamientos posibles.

Nos decía Emilio Alba que los cánceres más agresivos y raros tienen que tratarse en hospitales como los regionales porque el primer tratamiento marca el camino. Pero para todos lo demás, estar cerca de casa y evitar esas terribles ambulancias de pueblos, es lo mejor para el enfermo y las familias. Si todos somos iguales, que lo seamos vivas donde vivas.

Pruebas diagnósticas. Si el cáncer ha llegado ya a la franja entre 30 y 40 años, las primeras pruebas preventivas se tendrían que hacer a esa edad. No a los 60 o 50 como hasta ahora. Descendería la tasa de mortalidad y se actuaría antes.

Investigación. España, como demuestra el oncólogo de Archidona, tiene talento. Lo que hace falta es respaldo. Y para eso están las administraciones públicas. Para priorizar. De nada sirve ponerse un lazito y hacerse una foto el día del cáncer si luego no se prioriza todo el año.

Dejamos  a un lado los intereses de las farmacéuticas, allá con sus conciencias y lugares, pero una empresa privada no tiene que prevalecer sobre algo público y de bienestar común como es la salud.

Seguimos confiando en el sistema sanitario español, pero ¿se tiene el cáncer como un problema real y se quiere priorizar su prevención y actuación? ¿Cuántas personas más tienen que fallecer?