Llevan tres decenios en la lucha cuando el todoterreno Pedro Montiel pidió al maestro Moli que empezara a entrenar a un equipo de la Universidad. Fueron pasando los años y en 1995, se llega a un nivel de competición. La idea era clara: jugadores universitarios que potenciaran el nombre de la Universidad de Málaga (UMA).

Pero como pasa en la vida, el falso Deporte con millones en fichajes y jugadores que vienen a golpe de talonario, camisetas que valen más que un traje, idas y venidas y proyectos que suben y bajan. Se nos viene a la mente el Málaga o el Marbella en fútbol.

En la capital, hay dos equipos que copan la atención de la afición, autoridades y patrocinadores: el Málaga en fútbol y el Unicaja en Baloncesto. Con esos dos deportes, se ha vivido en los últimos tiempos.

Era el año 2008 y la Universidad de Málaga quería ampliar sus horizontes y fue cuando el sol les salió por Antequera en forma de campeonatos universitarios. Y en 2008, el inicio de un acuerdo que ha llegado a lo más alto: el UMA pasa a llamarse UMA Antequera y jugaría sus partidos en el Fernando Argüelles.

Hubo quien no lo comprendió, pero encontraron una sede fija y el respaldo de un Ayuntamiento y una afición. Les pasaba como el Balonmano Costa del Sol, que no tenían sitio en la capital, hasta mediados de esta temporada. Tuvieron que jugar entre Alhaurín y Antequera, a pesar de ser campeonas de Europa. Cuestión de prioridades. Pero ésa es otra historia.

Pero vayamos de nuevo al UMA. Tres ascensos en los últimos años y la pasada campaña que se vuelve a descender. Cambio al frente de los mandos. Eloy Cano por Pedro Montiel al frente del club y Tete por Moli, en el banquillo. Siempre hay un maestro y un aprendiz.

La pandemia ha hecho mucho daño al Deporte, de una media de quinientas a mil personas a una horquilla entre cien y trescientas personas este año con el UMA Antequera.

Lo de Jaén lo ha visto mucha gente y ha contado con personas que hasta renegaron de ellos, pero lo de esta temporada ha sido una delicia el poder verlos. Por citar un partido, el de cuartos con el Ribera Navarra. Era el tercer Primera y se empató. De nuevo se respiró en la cancha lo que se tenía en falta en las tres temporadas anteriores en lo más alto: garra, ser un grupo y saber que se puede. La prórroga con Burrito y Cobarro fue apoteósica. Algo que nos marcó el camino para la fase final. Y, ya saben lo que pasó. No tenían nada que perder, pero no iban de turismo. Y esta vez, tener un gol en contra no fue obstáculo para seguir creyendo. ¡Y anda que no creyeron!

Su proeza, el momento de levantar la Copa, la celebración, la emoción, reflejaban la esencia del Deporte: los valores de competir y ser una piña. 

Por eso toda España se sintió reflejados en ellos. ¿Cuántos deportistas hay que son válidos, pero que no tienen el tiempo para entrenar más? ¿Cuántos equipos casi no tienen equipaciones, instalaciones o un club detrás? ¿Cuántos deportistas sueñan con ganar antes que los derechos de imagen, los viajes y los negocios millonarios? Lamentablemente, muchos. Por eso su triunfo fue compartido por todo el mundo del Deporte porque en ellos se identificaron muchos y seguro que serán tenidos como referentes.

Por esta razón, hay que llenar el próximo partido el sábado 28 de mayo en el partido de ida contra el Alzira. Por eso hay que respaldar a los equipos de base, por eso es más bello ganar cuando los cimientos están hechos de valores fuera de lo extradeportivo.

Ojalá pronto los equipos de fútbol sala que van fraguando, aporten jugadores al primer equipo del UMA Antequera. Para que después de Pepiyo Casasola, haya más ejemplos como lo fueron más chavales del filial. Por eso: Yo creo en el espíritu del UMA Antequera. ¡Gracias!   

 

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