Durante los meses más duros de pandemia se puso de manifiesto la importancia vital que tiene el sector agrario en la sociedad, ya que desde primera hora fue declarado “esencial”, y no se ha dejado de producir en ningún momento, asegurando la alimentación de toda la ciudadanía. La situación a pesar de todo esto no solo no ha mejorado, sino que continúa con una gran devaluación de la puesta en valor de nuestros productos.

Uno de los grandes problemas a los que se sigue enfrentando el sector es la falta de infraestructuras hídricas en la cuenca, lo que sumado a un año extremadamente seco hace que la situación a fecha de hoy, como en otras ocasiones ha ocurrido sea preocupante. 

Las modificaciones para la nueva PAC prevista a partir de 2023 y el periodo transitorio 2021 y 2022, que actualmente apoya el Ministerio de Agricultura, con Luis Planas a la cabeza de las negociaciones, suponen una ruina para el sector agrario malagueño. Desde Asaja Málaga se ha denunciado públicamente este agravio, además de informar a los ayuntamientos agronómicamente más importantes de la provincia, para que a nadie le pille por sorpresa y se sepa que hay unanimidad en todo el sector, Consejería de Agricultura, todas las Organizaciones Agrarias y Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía para luchar contra esta propuesta que supone un atropello a la actividad productiva del sector. 

El resultado final del Balance Agrario de 2020 muestra un descenso de la facturación agraria respecto a 2019. La cifra final de facturación del sector agrario malagueño alcanza en 2020 los 682,29 millones de euros un descenso del 6,92 por ciento respecto al año anterior, en el que se facturaron 733 millones de euros por el sector productor agrario.

 
 
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