Juan Pablo Montesinos es presidente de la Asociación Belenista de Antequera ‘Noche de Paz’, un colectivo dedicado a “difundir y promover la tradición del belenismo artístico como fin principal, algo que va más allá del Belén que todos podemos montar en nuestras casas, algo más trabajado, con más técnicas, e incluso con tecnología con iluminaciones o proyecciones”.

 

“Lo que intentamos es que no se pierda el belenismo”, y por eso dentro de su objetivos promueven el I Curso de Iniciación al Belenismo Artístico, que se desarrollará entre el 29 de octubre y el 5 de noviembre en el Centro Cultural Santa Clara. “Ya en los meses de mayo y junio hicimos un curso de formación interna, en el que cada uno expuso su técnica para compartir esos conocimientos y ponerlos en común”, explica para añadir que “ahora se trata de hacer un curso para toda persona que tenga inquietudes y quiera adentrarse un poco más en este mundo”.

La acogida está siendo muy positiva, y todo apunta a que se van a completar las quince plazas disponibles. Será impartido por Francisco Marín, licenciado en Bellas Artes, que transmitirá a los usuarios unos conceptos básicos “en perspectivas, los primeros pasos que se han de dar para configurar un Belén de este tipo”. Para ello parten de un boceto que será desarrollado por todos los alumnos, y “cuando esté terminada esta escenografía, cada uno se la podrá llevar a su casa”

“Aunque las personas que se suelen apuntar a este tipo de talleres suelen ser personas mayores, al disponer de más tiempo libre, nuestro cometido es captar a gente joven”. En este sentido encuentra un problema, “y es que aunque seamos una asociación, el belenismo, al igual que la Semana Santa es una catequesis en la calle, se entiende como una catequesis práctica de la fe en la que se muestra una parte muy importante de nuestras creencias. Desde mi punto de vista personal, aquel que esté haciendo un Belén y no pretende transmitir ese mensaje, lo que está haciendo es una maqueta. A la juventud, por desgracia, le cuesta mucho acercarse a todo aquello que tenga que ver con la Iglesia o con la cristiandad”, añade Montesinos.

El Belén puede innovar, pero con sentido cristiano

Para el presidente de esta asociación, aunque se vaya evolucionando con nuevas técnicas, “el Belén es lo que es, y cuenta lo que cuenta. Una cosa es un Belén y otra una maqueta, y por eso tiene que tener su sentido cristiano y evangélico. Si no, no es un Belén”. Eso no quiere decir “que haya Belenes muy modernos, muy actuales, que no tienen casas derruidas ni elementos clásicos como el puente o el río, pero que sin embargo lanzan un gran mensaje”“Cada belenista tiene su forma de trabajar y su forma de explicarlo, pero en el fondo tiene que ser lo que tiene que ser”, sentencia.

Actualmente, los miembros de ‘Noche de Paz’ se encuentran inmersos en el montaje del Belén Municipal, que un año más podrá visitarse en el Centro Cultural Santa Clara. En esta ocasión, nos adelanta que “no tendrá un carácter tan antequerano como el que hacían la antigua Hermandad de Belenistas, con iglesias o monumentos de la ciudad”“El año pasado fue el último que se hizo así en homenaje a Manuel Grau, que era el que se encargaba de hacerlo, pero este año se le ha dado un giro y no tendrá nada de Antequera; sí que se representará alguna escena más local en el que se monta en el hueco de la escalera del Patio del Ayuntamiento por parte de uno de los socios”, indica.

Los preparativos de este Belén Municipal comenzaron en mayo, al igual que en otro de la Asociación que se instalará igualmente en Santa Clara “con figuras que han sido cedidas por el Museo Internacional de Arte Belenista de Mollina”. Junto al ya mencionado del Ayuntamiento, no serán los únicos que promueven, ya que hay intención de montar otro en la iglesia de San Pedro. “Ésta es nuestra pasión, un modo de vida que lo llevamos en segundo plano en cada instante de nuestra vida”, confiesa Juan Pablo Montesinos, quien se aficionó al Belenismo desde niño: “Yo creo que nací con ello, mi padre montaba un Belén familiar en casa y para mí era, junto a la Semana Santa, el evento del año. Poco a poco fui aprendiendo más cosas de muchas personas, y ya voy a cumplir veinte años montando Belenes públicos”, rememora.

Además, cada uno de los socios saca tiempo para hacer el Belén de sus propias casas: “Intentamos sacar tiempo de donde no hay para nuestros Belenes, y en concreto con el mismo llevo liado desde el mes de febrero”. Es en el momento en el que está terminado y comienzan las visitas cuando llega la verdadera satisfacción para el belenista: “Para mí es la mejor parte, disfruto muchísimo recibiendo durante esas personas a más de doscientas cincuenta personas en casa, tanto antequeranos como muchos amigos que vienen de fuera. Yo suelo hacer Belenes muy personales y muy emotivos, y siempre cuento una historia en audio, además de explicar esa otra historia añadida que hay oculta. Cuando la gente llora, te hace llorar a tí, te abraza, te dice que se va lleno, para mí ese es el verdadero sentido de un Belén y lo que gratifica todos esos meses de trabajo intenso”.

El presidente de la Asociación de Belenistas invita a todos los colectivos de la ciudad y a los ciudadanos particulares a ir preparando sus Belenes para las próximas fiestas navideñas. “Es una tradición muy bonita, con mucho mensaje, y eso va mucho más allá de poder ganar un premio o no”, puntualiza.

Se dirige específicamente a los más jóvenes, “invitándolos a descubrir junto a la asociación que el Belenismo es una práctica, una forma de acercarnos al cristianismo, pero también una forma de convivir o de expresarse plásticamente y ocupar el tiempo en algo que no es dañino sino todo lo contrario, es beneficioso para todas las personas y llena muchísimo. Una vez que lo descubres engancha mucho; por lo que en vez de dedicarnos a otras cosas, o dejarnos el cerebro delante de una pantalla, es mejor usar nuestras manos y la mente en hacer algo creativo y que te va a reportar muchísimo beneficio”.

¿Y qué piensa cuando ve casas o comercios donde hay un Árbol de Navidad y no hay rastro de un Belén? “Me da pena en cierto sentido, aunque precisamente gracias a un Belén que se expone en Mollina descubrí que el Árbol de Navidad es un símbolo inicialmente pagano que posteriormente fue cristianizado y tiene mucho simbolismo. ¿Qué pasa? Pues que eso los que montan ese Árbol de Navidad no lo saben, y lo montan simplemente porque es más rápido o más estético, les llama mas la atención. No son incompatibles, pero debería haber un Belén en cada casa, simplemente con un Misterio es suficiente para mantener nuestra tradición”, concluye Juan Pablo Montesinos.

 

 
 
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