“Yo nací poeta, no tengo ninguna cosa que yo haya hecho, solamente leer mucho, y la poesía nació conmigo. Con ocho años escribía teatro, y con doce hacía poesía. No sé por qué, pero me lo regalaron al nacer”, señala Loli Carmona, quien desde niña sentía la inquietud por escribir: “No tenía más remedio que escribir, mis amigas me seguían cuando estaba en la Inmaculada”.

 

Desde esos tiempos “siempre he leído mucho, tanto poesía como prosa”. El teatro fue un juego “en el que a cada una de mis compañeras de la escuela le escribía un papel y luego lo representábamos”.

Los versos llegaron después, “con dos poesías que se publicaron en El Sol de Antequera cuando eran muy joven”. Desde entonces no ha parado, inspirándose “en paisajes que veo o en personas que me estremecen, entonces tengo que pararme, algunas veces tengo que pedir una servilleta en una cafetería, y entonces allí derramo mis sentimientos; así fue escrita mi poesía Plaza de San Sebastián, igual que cuando escucho a Ángel Sanzo tocar con el piano en el Patio del Ayuntamiento ‘Rumores de la Caleta; ante estas situaciones, simplemente escribo, no tengo más remedio”.

Hasta el momento tiene escritos dos libros, ‘Habitación contigua’ en 1990 y ‘Mar si orillas’ en 2006. Ahora publica ‘De gentes y lugares’, aunque reconoce que “tengo muchos más libros escritos que están guardados en el ordenador, entre ellos unas trescientas poesías”. “Las de muy joven aún no me he atrevido a enseñarlas”, reconoce.

En ellas están todas sus vivencias, “aunque en realidad mi vida no le interesa a nadie, a mí lo que me interesa son las cosas que veo y siento, eso sí, son mis sentimientos como cuando he visto las obras de autores como Felipe o Jesús Conde Ayala, a los que no conocía, pero que cuando vi sus cuadros, me hablaron de ellos”. Esa inquietud pictórica también le ha llevado a pintar, “y en este libro la portada es mi hija Esther, que estaba en el cortijo de la Alpujarra almeriense y al verla tuve que fotografiarla y posteriormente en Antequera la pinté al óleo”.

Antequera, un lugar que invita a la inspiración

Actualmente, echa en falta contar con un círculo literario que le acompañe en Antequera. “Lo tuve hace muchos años con Paco Torres o mi amigo Ricardo Mingo, que es un poeta genial, y teníamos un grupo que traíamos a grandes poetas como María Victoria Atencia, Vicente Núñez y otros muchos que recitaban sus poesías en la Casa de la Cultura”, recuerda lamentando que “entonces existía mucha más actividad en ese aspecto, que no sé si los jóvenes la tendrán actualmente, ya que yo ya no soy tan joven”.

Vivir en un lugar tan cargado de arte e historia como Antequera asegura que ha contribuido a su creación: “Cuando vi Antequera viniendo de Málaga, y pasé los Montes que entonces estaban pelados, en aquel momento mi mano empezó sola a escribir”. “Con Ronda me pasó otra cosa parecida, y su belleza me impulsó a escribir; y lo mismo con Granada, que al verla en un viaje a Úbeda recordé todo lo que conocía de ella y lo plasmé desde la autovía, así es como escribo”. Esas sensaciones y emociones “vuelven cada vez que leo esas poesías”.

Aunque no se ha prodigado en certámenes y concursos, sí que ha participado en homenajes como el que se le realizaba a León Felipe, “así como en muchas cosas que se han hecho en Antequera, simplemente para hablar de poesía donde se me ha dejado”.

Su condición de maestra le ha hecho tener esa inquietud docente, aunque “yo soy poeta antes que maestra. Cuando tengo una imperiosa necesidad de escribir, escribo y le transmito a las personas lo que puedo”. Por eso, para Loli Carmona es un placer acudir a encuentros con lectores, “como el que se ha realizado este año en Archidona, donde me dieron dos premios a nivel de hispanohablantes, y fui invitada simplemente a recitar poesía”.

‘De gentes y lugares’, su tercer trabajo literario

‘De gentes y lugares’ es su tercer libro, editado por ExLibric y que será presentado a finales de octubre. “Es una recopilación de las cosas que me transmite la gente y los lugares que visito, como Andalucía, con la que concluyo el libro”, expone poniendo “mi granito de arena para decirle a todo el mundo lo que es nuestra tierra”.

“Los lugares y las gentes de Andalucía son únicos, no le quepa la menor duda”, asegura. Sobre esa patria chica que es Antequera, nos regala Loli Carmona este poema:

“Antequera, en la tarde y tras los montes, detente viajero en tu camino.

Esa Vega anchurosa que aparece en la tarde rendida ante tus ojos, es mi Antequera. Y sabe de rumores, de ríos y de soles implacables.

Tiene una Peña erguida, enamorada, crónica de la historia y que recuesta su cabeza ondulante entre los campos que el Guadalhorce besa.

Tiene en sus tierras duros labradores que saben de la vida y de las estrellas, y una huerta de frescor apacible donde el alma se templa.

Arriba está el Castillo, que vigila la ciudad y su Vega. Entre en ella viajero, y no te turbe la antigua fortaleza ni el repicar continuo de continuas iglesias, ni los patios sombríos,

ni las mujeres bellas.

Sábete solamente que estás en Antequera”.

Este será uno de los poemas que se presenten en torno al 28 de octubre en un acto a celebrar en Antequera. Cuenta con un prólogo a cargo de Teresa Moreno, “que ha sido durante diez años directora del Conservatorio de Antequera, pero se ha trasladado a Córdoba que es su tierra, y le es absolutamente imposible venir”. “Me ha hecho un prólogo que, al leerlo, es para caerse de espaldas, porque es una persona con una sensibilidad tremenda al tocar el piano”.

“Para esta presentación no tengo piano y no tengo guitarra, como tantas veces lo he hecho con Juan Pavón, que está en Guadalajara”, se lamenta Carmona, quien antes de despedirnos nos regala otros versos, en este caso dedicados a Andalucía:

“Andalucía, señora que pasea por las playas de tantas bellas  culturas que conforman su semblanza.

Andalucía se mece en el columpio de plata que tejieron tantos pueblos, dándole su idiosincrasia. Los fenicios, los romanos, los griegos, todas las almas que convivieron en ella dejando su huella clara.

Los árabes nos legaron la hermosura de la Alhambra, la magia de la Mezquita donde duerme la Sultana.

Andalucía es un pueblo que sabe vivir en calma, que dialoga, que pasea con una cultura sana. Que cada provincia tiene a las puertas de su casa, un lugar donde acoger al peregrino que pasa”.

 

 
 
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