El matador de toros malagueño Saúl Jiménez Fortes sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior y el arrancamiento del menisco de su rodilla izquierda durante la corrida celebrada en la Plaza de Las Ventas de Madrid el 26 de junio de 2021, cuando lidiaba a su primer toro de Victorino Martín. Casi un año después de este percance, y tras haber tenido que ser intervenido también de su otra rodilla, hará de nuevo el paseíllo en uno de los festejos de la Feria de Torrejón de Ardoz (Madrid), que se celebrará el sábado 18 de junio. Durante todo este tiempo, se han reforzado sus lazos con Antequera, de cuya Escuela Taurina es profesor.

 

“Estoy muy ilusionado con la vuelta a los ruedos y volver a ponerme el traje de luces”, señala en un periodo en el que está “muy inmerso en la preparación en el campo, toreando a puerta cerrada para estar a punto para ese día y para todo lo que queda de temporada”.

No estará solo en esa cita, ya que sus partidarios de Antequera preparan un desplazamiento en autobús para ese día arroparle desde el tendido y volver a disfrutar de su toreo.

Después de haber completado con los plazos de su reaparición, el coso madrileño cumplía con los requisitos que buscaban para su vuelta a la actividad, “por lo que estoy muy ilusionado y agradecido a la empresa Lances de Futuro y a su gerente José María Garzón por haber apostado por mí”. Hasta llegar a esta fecha, una serie de circunstancias adversas se han cruzado en la ya de por sí durísima trayectoria profesional de Fortes, marcada por graves percances y lesiones. “Una lesión del ligamento cruzado lleva normalmente un tiempo de recuperación de entre seis y nueve meses para cualquier deportista, y teniendo en cuenta que después de haberla sufrido en las dos piernas ahora mismo ya me encuentro plenamente bien, creo que es para estar satisfecho”, indica con optimismo ante este destacado reencuentro con el toro en la plaza.

Esa fuerza mental es una de las grandes virtudes del diestro, que ya padeció una temporada de 2019 en blanco: “Otra lesión del tobillo y el peroné producida también en Madrid me obligó a parar, y cuando en el 2020 iba a volver a los ruedos con normalidad fue cuando llegó la pandemia y solo se pudieron torear dos corridas en España. Es cierto que ha habido como tres años, del 2019 al 2021, en el que solo he podido sumar unas siete actuaciones, y ha habido demasiado tiempo en la camilla para pensar y reflexionar”, explica el diestro, que vivía en este tiempo una primera experiencia en tierras mexicanas.

Ahora busca “una continuidad en mi carrera, un punto y seguido. Pienso que estos espacios de tiempo prolongados a los toreros nos hacen madurar, nos hacen crecer porque en este tiempo no he perdido el contacto con mi profesión, y he podido mejorar como aficionado y profundizar en la técnica para desarrollar el concepto del toreo que busco”“Yo era una persona diferente a la que era ahora”, sentencia asegurando que “en la plaza se torea como se es, y las sensaciones que estoy viviendo en el campo creo que se van a reflejar cuando llegue el momento de salir a la plaza; me encuentro con la misma esencia que siempre ha tenido Fortes, pero con mucha más solidez, más serenidad, y mucha confianza en mí mismo”.

 

 

El objetivo pasa por entrar en las grandes ferias de la segunda parte de la temporada

Una vez cerrados los carteles de Sevilla o Madrid, las grandes ferias  de la segunda parte de la temporada son el gran objetivo de Fortes después de su reaparición, con la vista puesta, por supuesto, en Málaga y Antequera. “Quedan muchas ferias por cerrar, y cuando menos te lo esperas es tu momento para poder entrar, ya sea estando anunciado o por la vía de la sustitución. Tengo fe en poder competir en ellas, y tal y como me estoy viendo en el campo, de saber que me iba a encontrar tan bien, me hubiese encantado poder ir a San Isidro, pero era algo que había que decidir hace mucho tiempo, hace tres o cuatro meses, y en ese momento no era responsable por mi parte anunciarme sin saber cómo iba a ir. Por supuesto que espero ir a Madrid esta temporada, igual que a Bilbao (donde tomó la alternativa) o a Pamplona si fuera posible”.

Da por hecho que estará en la Feria de Málaga, donde ha cosechado algunos de los mayores triunfos de su carrera, “y por supuesto también a Antequera, donde la empresa ya se ha puesto en contacto con mi apoderado para torear la Goyesca, y allí estaremos si Dios quiere”, reconoce. Será una fecha importante para él, “porque en este año y medio, aunque siempre he estado muy vinculado a la ciudad y han pasado cosas muy importantes en su plaza cada vez que se me han anunciado, se han reforzado estos lazos fundamentalmente por la Escuela Taurina, ya que tres de los siete días de la semana los paso allí entrenando con los muchachos y preparándome yo también”. Eso le he hecho “ir sumando amistades y relaciones con la afición”, que le hace sentir “como un antequerano más”

Esas capeas solidarias que ha organizado años atrás en el coso antequerano también le han servido para que los aficionados locales lo sientan como alguien cercano y propio: “Así lo siento, me siento muy acogido, como en casa, y cada vez que doy un paseo o entro a una cafetería aprecio ese cariño que se me tiene por parte de muchas personas que se me acercan y me preguntan cuándo voy a volver a torear en la Plaza de Antequera”.

“Es una ciudad con mucho encanto, muchas posibilidades, y una gente maravillosa”, señala recordando la cantidad de personas que le rememoran a diario su gesta del 20 de agosto de 2017, cuando intentaba dar un pase cambiado por la espalda sentado en una silla. “Lo de la silla es ya casi una leyenda, y eso que no terminó de salir, si llega a salir, ¡imagínate...!”. Define este intento como “un arrebato apasionado de esos que te da el toreo, el intentar hacer cosas nuevas y probar cosas que nunca has hecho, y así surgió de forma espontánea tras haber matado seis toros en Málaga. Para mí tuvo mucho significado el hacerlo, me lo recuerdan mucho, me enseñan fotografías, y se ha convertido en todo un símbolo”. No descarta volver a intentarlo: “Ese día me prometí terminarlo, lo que no sé cuando, ni cómo ni donde, pero se hará el día que se den las condiciones”.

 

 

La Escuela Taurina, un paso más en su relación con Antequera

El proyecto de la Escuela Taurina es un paso más en su relación con Antequera. “Viene a cubrir una necesidad que había de muchos chicos que no tenían a dónde ir, no sólo de Antequera sino de toda la comarca”, explica satisfecho de la respuesta. “Contamos con unos quince alumnos ahora mismo, y de no ser por esta escuela no desarrollarían esa afición o esa habilidad de torear, porque aunque Málaga esté muy cerca, los chicos hoy en día tienen muchísimas actividades y son difíciles de conciliar para los padres con el trabajo”.

“La idea surgió de un grupo de aficionados de Antequera, como Antonio Luque, Roberto Arévalo o Francisco Minagua, que crearon una asociación y han trabajado mucho para hacerlo posible”. Tanto su madre Mary Fortes como él mismo dieron un paso al frente “cuando nos transmitieron la necesidad que había, y empezamos con un grupito latente que ha ido creciendo con gran entusiasmo por parte de todos”.

En cuanto la pandemia lo permitió, “se comenzó a trabajar oficialmente y posteriormente se ha logrado pertenecer a la Asociación Andaluza ‘Pedro Romero’ y contar con todos los permisos de la Junta de Andalucía, lo que va a posibilitar que esta misma temporada ya estemos representados en el Certamen de Becerradas y, esperamos, también en las Novilladas Sin Picadores de Canal Sur”.

Con el hándicap de no contar con el gran respaldo económico de otras escuelas, “tenemos muchos proyectos aún por desarrollar, y aún hay muchos conceptos por asimilar por parte de los alumnos hasta que estén preparados para torear en público”. Confía en que poco a poco se vaya creando una estructura para “instaurar un bolsín o un certamen en Antequera que nos permitiera acoger a toreros de fuera y poder ir nosotros a otros lugares”. Un convenio firmado con la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga posibilitará que, por primera vez, uno de los alumnos de la Escuela de Antequera participe en el Certamen Internacional que cada año acoge la plaza de toros de La Malagueta en el mes de agosto.

De momento, se siente agradecido al apoyo prestado desde el Ayuntamiento de Antequera, “que respalda y apoya la Escuela Taurina desde el primer minuto, y gracias a ello vamos a avanzando”. De hecho, de cara a esta misma campaña, desean darle una visibilidad especial con la organización de una primera clase práctica, “que es uno de nuestros principales objetivos, aunque aún falta por definir si se podrá hacer en mayo, dejarlo para septiembre... lo que tengo claro es que no quiero hacerlo coincidir con la Feria de Agosto, porque eso son dos cosas diferentes; hay muchos meses donde poder hacerlo sin perjudicar a la empresa al hacer un festejo gratuito. Creo que mayo podría ser una buena fecha, y hacer que los chicos de la escuela se presenten ante los aficionados y vean recompensado tanto esfuerzo y tantas horas de entrenamiento toreando por primera vez en público en su plaza y ante su gente”.

Personalmente, se siente realizado transmitiendo sus conocimientos a estos chavales que dan los primeros pasos en este mundo. “La enseñanza me gusta, me gusta analizar para mejorar y aprender, y creo que mi evolución como torero se ha debido a mi búsqueda y curiosidad; y hacer lo mismo con otra generación lo veo muy valioso y además personalmente me sirve para reafirmarme en lo que he ido descubriendo, y también a plantearme muchas cosas”.

Confiesa que “me siento más cómodo con los alumnos más avanzados, y normalmente mi madre se encarga de los más pequeñitos”. Todos ellos le ven como un maestro, un término muy empleado en el mundo del toro pero que no está definido del todo. 

¿Se siente Fortes un maestro del toreo? “Muchas veces te lo refieren cuando vas a un tentadero o los chicos que van a la tapia o a la escuela, y normalmente lo mantengo porque es bonito que se conserve esa jerarquía, el respeto y la educación taurina; no tanto porque exija ese trato. No es que yo me sienta un maestro en mi profesión, pero creo que los valores que transmite el toreo hay que mantenerlos, aunque luego en el día a día me muestre cercano a ellos, integrarme con ellos, y que me sientan como uno más”. No obstante, “por mucho que uno quiera, ellos no te ven como un compañero, y creo que es bueno también, sería preocupante que me vieran como uno más. No es que me sienta un maestro, me siento un torero que va madurando, y que va adquiriendo cada vez más maestría en su profesión”, resume el matador.

Abundando en estos valores, Fortes considera una premisa fundamental, más allá de sacar un torero de la Escuela de Antequera, “que formemos aficionados y buenas personas, cualquier persona que ha intentado ser torero le queda un poso de disciplina, de entrega, de humildad, templanza...”“No todas las actividades que puede hacer un chico hoy en día, que son muy respetables, tienen los principios que ofrece el toreo y que son muy beneficiosos para la vida”, manifiesta sin dudar.

 

 

Una labor de ‘coach’ a través de un proyecto propio como es ‘Más allá del toreo’

Paralelamente, Saúl Jiménez Fortes también desarrolla un proyecto titulado ‘Más allá del toreo’, que celebraba una de sus ediciones en Antequera, y del que han participado numerosos aficionados locales. “Es un proyecto personal que va creciendo cada vez más, y que lo que intenta es ofrecer a las personas las herramientas para que mejoren su vida, a nivel personal y profesional, creyendo en ellas mismas”.

Así, la define como “una experiencia que tiene como objetivo el enseñar a afrontar la vida como lo haría un torero, con esa misma entrega, decisión, valentía y compromiso”. Uniendo todos esos valores “lo llevamos a la vida diaria, que es mi propósito, no a ese fin de semana en el que se desarrolla. Lo que busco es que esa persona se vista de torero cada vez que salga a la calle, y me consta que hay personas que se sienten transformadas tras vivir una experiencia de tres días muy potentes, en los que se adquieren una serie de herramientas para gestionar su realidad”, añade al respecto.

Todo es fruto de su experiencia vital, “aunque también hay otras cualidades que las tenía de forma innata”. Además, su inquietud le ha llevado a formarse como ‘coach’ “y aprender cómo funciona la mente del ser humano”. A todo ello se une, en su caso concreto, la genética. Fortes es un caso único de hijo de padre y madre toreros: el banderillero Gaspar Jiménez y la novillera Mary Fortes. 

“Sobre la pregunta de que si el torero nace o se hace, siempre he pensado que uno tiene mucho de su mano por hacer, pero también pienso ahora que soy padre y veo que mi hijo desde que tiene meses siente una atracción fortísima al toreo y eso mismo me dicen que me pasaba a mí de la misma forma. En cierto modo venimos predeterminados”. “No quiero decir que mi hijo vaya a ser torero ni que yo quiera que sea, pero sí que pienso que yo nací con esa templanza, esa serenidad y esas características que muestro toreando y en mi día a día”, puntualiza. Evidentemente, “luego el torero se hace, hay que adquirir unos conocimientos fundamentales para poder llegar lejos”. 

Este es Fortes, una persona que vive cada día en torero. Aunque los percances no le hayan permitido desarrollar las temporadas que aún sigue soñando, la afición y los profesionales siguen creyendo en sus capacidades para llegar a ocupar un lugar más que destacado en el escalafón. Después de haber dado un amplio repaso a su actividad dentro y fuera de los ruedos, si algo nos queda claro es que “mi prioridad máxima es torear, que es lo que le da sentido a todo, porque si no fuera matador de toros ni estaría en la Escuela Taurina de Antequera ni habría hecho ‘Más allá del toreo. Mi propósito es ser un torero importante, dejar huella en la historia del toreo”.

Desde el 18 de junio lo volveremos a tener en activo, lo esperaremos en la Goyesca de Antequera para tener, como siempre, emociones Fortes.

 

 
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