Adentrarse en nuestro cerebro a través de un óleo. O, mejor, plasmarlo en una escultura. ¿O quizá en una fotografía? O en cualquier otra plataforma. Lo importante, casi más que la técnica, es el concepto, la idea. Así trabaja Pablo Mercado (Antequera, 17 de febrero de 1983), un artista multidisciplinar que ha recorrido medio mundo en busca de formación y de inspiración.

 

Ahora, expone en el Museo de la Ciudad de Antequera con la muestra “Ars Memoriae”, donde ahonda en la memoria humana, tratando de “traducir el lenguaje de la ciencia y las teorías de la neuropsicología a las artes visuales”, tal y como nos cuenta. Una exposición que se encuentra en la sala “Manuel Cascales” y que se inauguró el 18 de noviembre y que se podrá visitar de manera gratuita hasta el 20 de marzo del 2022.

 

Mercado se formó en el Instituto Pedro Espinosa, estudiando Bellas Artes en Sevilla y completando la licenciatura en la Accademia di Belle Arti Pietro Vannucci di Perugia (Italia). Igualmente, completó un máster en Arte, Creación e Investigación en la Universidad Complutense de Madrid. Tras ello, el antequerano nos detalla que se mudó “a Berlín, que fue mi base durante 7 años. Desde ahí empecé a crear el proyecto en el que estoy trabajando desde entonces, que es sobre la memoria humana y mediante beca de residencia para artistas estuve en países como México, Holanda, Taiwán, Corea, Japón… Al volver de Japón me saqué las oposiciones y combino la dedicación al arte con la enseñanza”.

 

Y es que ahora, Mercado es profesor de Secundatria en Torre del Mar, sin abandonar sus dotes artísticas después de recorrer tantos lugares de la geografía internacional. Un aprendizaje, el de vivir fuera de nuestras fronteras, que le ha aportado “mucho, tanto a nivel profesional como a nivel personal. A nivel personal, el enriquecimiento de conocer otras culturas, de relacionarte con personas de otros países, con otra forma de pensar completamente diferente, descubrir sitios… todo eso siempre enriquece a nivel personal. Tiene muchos beneficios, desde la desacralización del hogar hasta lo más sencillo que puede hacer un turista. Si hablamos a nivel profesional, he conocido a muchísimos artistas con los que he colaborado, para los que he trabajado. En Berlín, por ejemplo, he estado trabajando para algunas de las galerías más importantes de Alemania y estoy trabajando como montador y gracias a eso entré en contacto con artistas de primera fila y la influencia de esos artistas contemporáneos de primera fila se nota en mi trabajo. En lugares como Berlín o Madrid, sí que ha habido contacto con artistas más jóvenes que también han sido una influencia positiva a la hora de crecer como artista y como persona”.

 

Su amor por el arte viene de lejos, nos detalla, rememorando su juventud: “Recuerdo con nueve años decirle a mi madre que iba a estudiar Bellas Artes. A raíz de ahí empecé a pintar con 12 años, tuve unos profesores excelentes en el Pedro Espinosa que me enseñaron bastante de pintura, en la universidad seguí aprendiendo y luego ya por mi cuenta, que es lo más importante, la investigación personal”.

 

La pintura, nos confiesa Pablo Mercado, “quedó en un segundo plano cuando empecé a descubrir la videoinstalación y otros procedimientos y materiales que me abrían el espectro. Por eso,  ahora no me considero tanto un pintor como un artista plástico y visual, que trabaja con diferentes medios dependiendo del proyecto en el que esté trabajando”. 


¿Cómo es el arte de Pablo Mercado?

Sus creaciones tiene mucho de ciencia, de interpretación de la realidad en sus obras, de hacer entender al mundo cómo es su visión de la memoria y del cerebro. “El proyecto artístico en el que llevo trabajando unos siete u ocho años es sobre la memoria humana, sobre cómo el cerebro procesa la información y la memoria y, por tanto, implica mucha influencia de la neuropsicología y de la ciencia; ciencia que se ve como unos puntos de inspiración para las obras que voy haciendo. Mi trabajo consiste en hacer esa traducción de otros campos que me interesan muchísimo al campo de las artes visuales”, explica el antequerano.

 

Y, ahora sí, nos metemos de lleno en la muestra que se puede ver en el Museo de la Ciudad de Antequera. Toda una declaración de intenciones de la multidisciplinaridad de su creación. Esta exposición, detalla Mercado, “es la continuación de todo el proyecto de investigación que estoy haciendo en torno a la memoria humana y a los procedimientos de reconsolidación de la memoria que realiza el cerebro. En concreto, hay cuatro series de obras que tratan sobre esta manera en las que el cerebro fragmenta la información y la vuelve a recomponer, porque cuando vivimos un evento, el cerebro lo que hace es recibir esa información, elimina y descarta la información que no le parece necesaria y almacena en diferentes partes el contenido que cree que le sirve. Entonces, cuando vamos a recordar, lo que hacemos es unir esos pedazos y la información que falta la completamos con la imaginación y con la información que hay alrededor”, subraya el artista local.

 

Ese concepto neuropsicológico “es la base de todo mi trabajo y dentro de la exposición hay cuatro series: la primera de ellas son tres videoinstalaciones que se llaman “Fragmented memories”, que significa “Memorias Fragmentadas”. Este es un proyecto que empecé en Holanda durante una residencia y son objetos antiguos. Se compone de tres televisores que están fragmentados de diferente forma. Los he cortado y he recompuesto su forma en una nueva. Lo que he hecho es proceder de la misma manera que hace el cerebro, fragmentando y eliminando piezas que no me interesan y poniendo otras piezas que me hacían falta, para hacer una reconsolidación de una memoria”.

 

La segunda serie, “que se compone de pinturas, se llama “Tu huella en mi piel”, que trata de la memoria de la piel, de como los otros dejan una huella en nuestra piel, metafóricamente hablando. Es hablar de la ausencia de la gente que ya no está con nosotros. En esta serie hay pinturas al óleo sobre lino que dejan al descubierto la parte en la que la otra persona se encuentra o en la que el tacto de la otra persona estaba y también el fondo del lienzo se queda en crudo”.

 

La tercera serie que hay “se llama “Memoria degradada”. Son dos dibujos que están enmarcados y fragmentados y esparcidos por la pared como si se fuesen descomponiendo en pedacitos cada vez más pequeños, que habla de la cualidad del cerebro de fragmentar, eliminar y reconstruir”. Finalmente, “la última serie que hay se llama “El mismo río dos veces”, que hace referencia a la frase de Heráclito de que ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces porque ni el hombre ni el río serán el mismo. A partir de esa frase, he hecho unos dibujos que son unas figuras humanas que he hecho utilizando agua para dibujar sobre un cristal negro y el agua al evaporarse deja unos residuos que en esta caso son la memoria del agua. Es la metáfora del agua: cada uno, al comportarse el agua con unos residuos diferentes, incluso teniendo el agua el mismo origen, cada uno de ellos tiene un carácter plástico diferente. Por un lado, habla de la memoria del agua, y por otro de la incapacidad que tenemos de conservar los recuerdos tal y como sucedieron, porque el cerebro no es un mecanismo fidedigno para ese fin, no es un ordenador en el que tú grabas la información y se queda ahí, sino que se va manipulando y modificando cada vez que recordamos”.


“Somos seres plurales y no tan polarizables”

¿De ciencias o de letras? ¿Prefieres la tecnología o el arte? Pablo Mercado lo tiene claro: “Creo que en realidad somos seres plurales y no somos tan polarizables como esa división tan sencilla entre humanidades y ciencias o entre artes y ciencias o tecnología. Yo leo mucho sobre psicología, sobre física, literatura… Todo lo que me interesa a mí es muy plural y no soy capaz de encasillarme en un solo campo. Quizás si estudiásemos mis piezas se ve que si no hubiese sido artista hubiese sido ingeniero… No creo en esa división tan decimonónica. La creatividad está en todos los campos del saber”.

 

Al hilo de las diferentes disciplinas, queremos saber qué le diría Mercado a esos jóvenes que quieren estudiar Bellas Artes y que no se atreven a dar el paso o se sienten presionados por su familia para estudiar “Ciencias” o “Letras” antes que dedicarse al mundo artístico.El antequerano nos explica que a esos jóvenes “les diría que no soy nadie para decirle lo que tienen que hacer ni para dar consejos, porque soy muy joven y tampoco creo que tenga una clave y una sabiduría especial para dar ningún consejo. Creo que la vida es muy corta y cada uno tiene que ir por lo que le apasiona. Es verdad que como sociedad se nos impulsa a formar parte de un sistema productivo, para formar parte de un engranaje que funcione y que haga que la sociedad continúe y se cree que la ciencia es el único camino para eso. Se nos impulsa a trabajar en esos campos”.

 

También es cierto que durante el confinamiento de la pandemia, continúa Mercado, “todo el mundo recurrió a las artes, que es lo que realmente nos define como personas. Todo el mundo recurrió a aprender algo de arte, a hacer alguna manualidad, música, hacer deporte… Todas las partes que en el fondo somos y nos definen como seres humanos son las que al final realmente nos importan. Yo creo que cada uno tiene que ser libre de elegir el camino que quiera sin dejarse influenciar por la sociedad, porque la sociedad lo que hace es lo mismo que yo: dar su opinión y pensar que tiene razón y no creo que la razón esté en ningún sitio ni que nadie esté en poder de decir a nadie lo que tiene que hacer y cual es el verdadero camino”.


Tras recorrer el mundo, llega a Antequera

La exposición de Pablo Mercado en Antequera viene precedida por otras muestas en las que ha participado el artista, que ha dado charlas en Japón, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán o Berlín. Igualmente, el artista ha expuesto de manera individual en Marbella, Japón, México o Madrid, además de Holanda o Taiwán. Dentro de sus muestras colectivas se encuentran algunas en Madrid, Portugal o León, pasando por Roma.

 

Ahora, llega a Antequera, después de exponer en nuestra ciudad hace ya años: “Expuse en la sala de Unicaja, donde hice una exposición sobre paisajes urbanos de Antequera en 2006 y en 2008 hice el cartel de Feria y a raíz de ese en cargo se me hizo una exposición individual en la sala del Ayuntamiento”.

 

La muestra actual supone “un salto hacia arriba, porque una exposición individual en un museo como el de Antequera, es lo más a lo que puede aspirar un artista. Es la primera vez que expongo de manera individual en un museo y es en Antequera. Para mí es un orgullo, yo me he criado en calle Nájera y he jugado delante del Museo mil veces. A nivel profesional es muy importante, pero a nivel personal me hace mucha ilusión”.


La memoria como eje: los próximos proyectos de Pablo Mercado

¿Cuántas cosas pasan por la cabeza de un artista? En este caso, nunca mejor dicho, pasan muchas. Hasta él mismo quiere bucear por su imaginación, conocer qué hay ahí dentro, qué esconde un ser humano cuando piensa en determinadas circunstancias.

 

Por eso, ahora está trabajando “junto con una doctora de la Universidad de Málaga, para hacer un escáner cerebral de mi cerebro, mientras estoy recordando algo y a partir de las imágenes del escáner funcional del cerebro, voy a hacer una serie de obras que pretendo formalizar en forma de dibujo, pintura, escultura… Dependiendo de la idea. Tengo un par de exposiciones a la vista para el año que viene. Una de ellas es en el Ateneo de Málaga. Y otras cosas que tengo que ir concretando poco a poco”, nos explica el antequerano de manera detallada, como intentando hacer cuentas de todo lo que tiene por delante que, seguro, será un éxito, como el resto de trabajos.

 

Como siempre, Mercado utiliza la memoria como eje, como plataforma, como guion e inspiración en cada uno de sus trabajos que lleva a cabo: “La memoria es el eje directriz de mi trabajo. Trabajo siempre sobre la memoria y es una faceta que me interesa y me fascina muchísimo. Cómo funciona el cerebro, cómo trabaja, cómo fragmenta, cómo elimina, los mecanismos de defensa, las trampas, las capacidades… Es una herramienta tan fascinante que he decidido seguir trabajando en ella”, subraya.


La Cultura y el Arte, una apuesta segura que debería contar con más apoyo

Mercado, con amplia trayectoria fuera de nuestro país, echa de menos que en España se apueste por la cultura como, a veces, se hace fuera. Nos cuenta que en otros países hay “entidades no gubernamentales que sí que están financiadas por empresas e incluso por el Gobierno, que lo que hacen es recibir a artistas, financiar sus proyectos… Se llaman residencias para artistas. En España hay bastantes, lo que pasa es que la mayoría de las veces no tienen la financiación suficiente como para llevar a cabo los proyectos”.

 

Considera que eso es “esencial”, de la misma forma que reivindica que hay que invertir “en arte y en cultura si queremos crecer como una sociedad puntera del siglo XXI. No podemos simplemente volcarnos en los campos que en teoría son productivos. Esto nos enriquecería como sociedad y nos ayudaría a todos a comprender mucho mejor el arte y a crear una sensación de intensidad colectiva, que es al fin y al cabo es la verdadera función del arte”.

 

No podemos dejar de dar la razón a un artista antequerano que cada día es más global y que cuenta con una influencia clásica apoyada en los grandes maestros, pero con un fuerte perfil contemporáneo gracias a artistas de diferentes partes del mundo que le han influido “a nivel fragmentario”, como él mismo reconoce. Ahora, todos los antequeranos podrán disfrutar de su arte en el Museo de la Ciudad de Antequera y entender un poco mejor, a través de sus creaciones, cómo funciona el cerebro y la memoria del ser humano.

 

 

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado 4 de diciembre de 2021. ¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).