Este lunes 1 de marzo comenzó la leyenda, el nacimiento de una niña, María, quien pasó años de infancia en Antequera y decidió como artista llamarse “de Antequera”. Los Martes Santos y las ferias de agosto eran sus dos fechas que buscaba venir: la primera para honrar su veneración al Señor del Rescate, y la segunda para actuar entre el Teatro Torcal y la Plaza de Toros.

 

Su familiar más directo es su nieto mayor, Antonio Manuel Plantón Durán, a quien entrevistamos, empezando las preguntas sobre lo que fue su abuela para su familia: “Fue una gran artista y no solo artista, sino que tuvo una gran pasión por la ciudad de Antequera, ¡eso se lo puedo garantizar! Uno de los recuerdos que tengo guardado de mi niñez es que yo a ella me refería como ‘abuela Antequera’, no como abuela María. Independientemente de que naciera en Málaga, ella tuvo el orgullo de poder pasear el nombre de Antequera por España con pasión y con mucho arte”.

Una mujer considerada como una de las mejores voces de su tiempo: “Siempre ha sido un orgullo que haya compartido cartel con tantas figuras. No vamos a decir quién fue mejor, pero todas esas personas con las que se rodeó eran de los mejores y un elenco de artistas que difícilmente se va a reunir de nuevo en España”.

Sabemos que siempre que podía, la acompañaba en sus actuaciones: “Era considerada como una figura del momento, tenía una voz privilegiada que gracias a Dios tuve la oportunidad de escuchar en muchísimas ocasiones y de oír con mucho placer. La vi llenar teatros. Son recuerdos vagos porque era pequeño, pero recuerdo esos teatros llenos disfrutando de su arte. Tengo recuerdos muy gratos hacia ella y hacia los artistas que se reunían con ella, los recuerdo con eterna gratitud”.

Además de artista, ¿cómo era como abuela?: “La abuela Antequera, como la llamábamos en casa, irradiaba y trasmitía alegría. Tengo recuerdos y vivencias de reuniones de amigos. Recuerdo una Navidad con artistas en la mesa y era alegría, pasión por su familia. Yo con las personas que he podido hablar que la han conocido, no sólo como artista, sino en otras facetas, siempre me han recordado lo buena persona que era y eso me llena de orgullo sinceramente. En familia era una persona enteramente dedicada a nosotros y con mucha alegría”.

Cuéntenos algo personal, alguna pasión que buscaba para desconectar de la canción y de sus giras. “Le gustaba mucho hacer quinielas de fútbol y recuerdo que me daba un dado y yo lo lanzaba y le decía: ‘Abuela, el uno o la x...’, aunque hacía yo la quiniela al final”.

Antonio Manuel iba en el coche del accidente mortal, del que durante unos años no supo lo que le pasó a su abuela

“Vivíamos en Sevilla en calle Feria. Eso es una cosa que no se olvida. Era muy pequeño, apenas 6 años, y a mí me decían que la abuela se había ido de viaje. Yo tuve la oportunidad desgraciada de ver el accidente y ver a mi abuela tumbada en la calle. Siguiendo las instrucciones de Manolo Alegría, que iba también en el coche, fui a avisar corriendo a mi padre. Independientemente del dolor que trajo en su momento, en cierto modo lo veo con gratitud porque me hizo una persona fuerte desde tan joven. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte y a mí me ayudó a pesar del dolor que sentimos. Así es la vida y fue a escasos metros de casa. Nadie se lo esperaba, además, creo que íbamos a Palma del Río porque actuaba allí y no tuvimos opción de salir a carretera”.

¿Qué puede compartir del momento del suceso?: “Su guitarrista Manolo iba de copiloto, ella conducía y yo iba atrás. Ni a mí ni a Manolo le pasó nada, pero a ella... A mí me dijeron que se había ido de viaje, de gira y seis años después ya me enteré de lo que había pasado. Agradezco a mis padres que me ahorraran ese mal trago porque después me hizo más fuerte. Como persona son momentos que o te hacen venirte abajo o resucitas”. Cada uno tiene su día asignado.

La familia Cruces nos compartía en una entrevista previa, que cuando venía a Antequera los Martes Santo,  lo único que pedía es un plato de bacalao que le encantaba. “A ella le gustaba cocinar platos de Antequera,  había un plato que mi padre tomaba mucho que era el bacalao con naranja, el pío antequerano, que le encantaba. Mi padre los recuerdos que tiene es de la familia Cruces. Y yo recuerdo ir con mi abuela Martes Santos a cantarle saetas al Señor del Rescate al que le profesaba una gran devoción”.

También hemos conocido de sus saetas a la Macarena en Sevilla: “Sí, ella era muy devota de la Macarena. Era una persona muy religiosa, iba mucho a misa y con mucha devoción a la fe cristiana. Tenía devoción al Señor del Rescate, a la Macarena y al Gran Poder”.

Y en 1983, Antequera la dedica una calle: “Ese viaje fue muy especial. Mi familia tenía un negocio de restauración en Sanlúcar de Barrameda. Teníamos unas vitrinas con fotografías y premios de mi abuela. Un señor que vino un día fue el que movió todo este tema. Nos estuvo preguntando y él se puso en contacto con Miguel de los Santos para que le dedicara un programa a mi abuela como homenaje y él fue el que se puso en contacto con el Ayuntamiento de Antequera para lo de la calle”.

Sería un día muy especial: “Tanto mi familia como yo sentimos un profundo agradecimiento ante la ciudad de Antequera, los antequeranos y su gente por aquel acto. No tengo palabras para expresar lo agradecidos que estamos. Estuvimos mis padres y los cuatro hermanos”.

¿Con qué se queda de su abuela y su relación con Antequera?: “Yo de pequeño me refería como ‘abuela de Antequera’ y cuando iba a su piso que vivíamos en el mismo bloque yo a mi madre le decía que iba a la casa de la abuela de Antequera. Me enorgullece que si adoptó el nombre de Antequera a su nombre artístico es porque tenía buenos recuerdos y buenas sensaciones”.

¿Qué nos dice ante el centenario de su nacimiento?: “Mis deseos de salud en estos momentos tan duros y que vamos a salir entre todos y una vez que salgamos de esta ya pensaremos en celebrar su centenario. Nunca me cansaré de decirlo, expresarle mi más sincero agradecimiento a la ciudad, a la gente de Antequera por tenerla siempre en su memoria, se los agradezco y desde aquí les muestro mi más profundo respeto hacia todos”.

 
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