La Congregación que naciera desde el corazón mismo de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, la de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, tiene desde el pasado mes de julio al frente, tras la celebración del XXI Capítulo General, a una mujer antequerana, Madre Inmaculada Ríos Domínguez, quien desde entonces es la Superiora General. Pasados los días de traslado y ya establecida en Antequera, en la Casa Madre en el Convento de la Victoria, hablamos con ella de esta nuevo camino.

- Pregunta: ¿Cómo afronta esta nueva etapa como religiosa y de tanta responsabilidad al frente de la Congregación?

- Respuesta: "Con una gran confianza. En la vida religiosa como en la Iglesia en general, junto con la misión que se nos confía, recibimos la gracia necesaria para llevarla a cabo. Parte de esa gracia, son las personas a las que se les encarga la asesoría y el consejo. Constituyen un verdadero equipo con el que compartir el análisis y las decisiones más importantes. Las mismas Hermanas aportan su oración constante, la visión de cada obra y cada comunidad y realizan cada día el servicio que la Congregación hace dentro de la Iglesia en los países a los que han sido enviadas".

- P.: ¿Qué objetivo tiene marcado tras el Capítulo celebrado en este mes de julio?

- R.: "Sobre todo: volver constantemente a las fuentes, al proyecto original de Madre Carmen, para seguir realizando nuestro servicio al mundo y a la sociedad de hoy, como ella hizo en su tiempo".

- P.: ¿Cuál es la línea de trabajo a seguir?

- R.: "A partir de las directrices del Capítulo General, estamos estableciendo las prioridades que iremos llevando a la práctica, siempre puestas a la escucha del Señor, a las orientaciones del Papa y a las necesidades de las personas a las que servimos en cada una de las obras".

- P.: ¿Cómo va el proceso de canonización de la Beata Madre Carmen, está cerca?

- R.: "Sólo Dios sabe cuán cerca está la canonización de Nuestra Madre. Nosotras seguimos pidiendo esta gracia como en su día pedimos la de la Beatificación que llegó en el momento en el que la Providencia tenía previsto. Así será también ahora".

- P.: ¿Qué desea que la gente sienta, experimente, comparta con las Hermanas de los Sagrados Corazones?

- R.: "Sólo deseamos que todos conozcan a Dios, fuente de la felicidad y, al conocerlo, lo amen. Entonces, la vida entera tiene sentido, todo se ve con una nueva luz. Esto es lo que queremos compartir: el conocimiento y la fe en el Dios que nos quiere".

- P.: Cada día vemos nuevas novicias y postulantes en el convento, ¿cuál es la actual situación ante estas nuevas vocaciones?

- R.: "Realmente vemos con asombro que El Señor de la mies sigue enviando obreros a su mies. Cada postulante que oye la llamada del Señor en su interior y viene a nuestra casa, es como un milagro en medio de esta sociedad tan hedonista y materializada. Nosotras las recibimos llenas de gratitud a Dios que las envía y, al mismo tiempo, con una gran responsabilidad".

Un arduo trabajo que estamos seguros marcará el devenir de los próximos años de esta Congregación que bebe de los frutos de la antequerana Beata Madre Carmen, frutos que esperamos algún día poder transmitirles en la noticia de su esperada canonización.