Antequera vivió este sábado 16 de octubre un día cargado de historia donde los 400 años de la Cofradía del Socorro se mostraron desde el corazón de Andalucía en forma de traslado, visitas, misa y procesión que destacó lo que las cofradías aportan a la ciudad.

Historia. 400 años de la fundación de una cofradía que surge por un pleito y que consigue remontar, fomentando la devoción de la que es hoy en día Reina de Antequera, siendo la imagen que más alumbrado consigue arrancar en sus salidas extraordinarias y al pasar por la ventanita desde donde se contempla las 24 horas la imagen en su camarín.

Cuatro siglos donde los franciscanos entroncaron una fuerte relación con los cofrades para mantener un templo que sufrió las consecuencias de la invasión francesa y que más recientemente entre el franquismo y la Transición estuvo a punto de desaparecer su templo.

Fe. Lo que despierta la Virgen del Socorro se vio en el traslado del viernes: cerca de las 12 de la noche, su barrio y sus devotos acompañaron a los tres titulares para su traslado a Santa María. En la misa presidida por el obispo de Málaga, Jesús Catalá destacó lo que Ella supone para la ciudad.

"La Virgen Santísima es nuestro Socorro. Que Ella bendiga a todos los antequeranos para que seamos buenos", mostrando conocer el arraigo en la ciudad. Es más, la mujer antequerana que está en camino de santidad, la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, evocó a la imagen de Arriba en su lecho de muerte. De ahí la relación de las franciscanas que sigue presente hoy en día.

Devoción. De padres a hijos, de hijos a padres. Como pasara en las procesiones del Rescate y del Mayor Dolor, se percibió el relevo generacional donde los hijos mantienen la devoción de sus padres. Lo que nuestros ancestros rezaron a la Virgen, hoy se recoge desde el niño de monaguillo, el devoto alumbrando o el hermanaco dándolo todo por sus titulares.

Patrimonio. Conversamos con varios visitantes que al vernos cubriendo la procesión nos preguntaban por el patrimonio que se lució en la procesión: túnicas de campanillero de lujo y de hermanos mayores, los niños con túnicas de terciopelo, los estandartes, gallardetes y soles (muchos de los que se volvieron a procesionar) y los tronos con sus imágenes: Santa Cruz de Jerusalén, Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen del Socorro.

Futuro. Después de lo que se vio en la calle este sábado, salir de Santa María, lucir el patrimonio antiguo que conservan y el nuevo que suman a su cortejo procesional, unido a las maneras de hacer que la música forme parte de su forma de procesionar, hace que nos lleve a pensar en un gran futuro. Fue una magna procesión de 400 años de historia devocional y cofrade.

 

 

 

 

 

Así fue la procesión por las calles de Antequera

Océano de gente entre la Plaza de los Escribanos y el Mirador de las Almenillas. Más que los hermanacos y Otura, parecía que la multitud llevaba los tres tronos. A las 20 horas, se abrían las puertas de Santa María y con una fuerte ovación la gente recibían a cada uno de los tres tronos.

Complejidad al tener que superar las escalerillas de la iglesia, las del desnivel y pasar bajo el Arco de los Gigantes. Majestuosidad al ver cómo se evocaban las antiguas procesiones, las de siglos atrás que iban a hacer su estación de penitencia o las que mostraban el rico patrimonio de la cofradía.

Bajada señorial por Rastro, Viento, Zapateros y llegada a San Sebastián, la plaza epicentro de la devoción y del público para presenciar el regreso de las procesiones. El Sol de Antequera transmitía en directo la misa y procesión, recibiendo mensajes de emoción por no poder estar aquí, de Madrid, Toledo, Burgos, Barcelona, Bilbao, Orense, entre otras localidades.

En las aceras, el devoto, el vecino y cofrades procedentes de Jerez, Sevilla y Málaga, quienes llenaron hoteles el fin de semana. Quedaron extasiados del patrimonio que vieron, sorprendiéndoles las piezas de plata y los bordados de campanilleros y hermanos mayores.

El arcipreste Antonio Fernández recibe a las imágenes al bajar las cuestas y empezaron a bajar y pasar por Encarnación, Calzada y Diego Ponce donde se notó la hora de la cena y de la que los pequeños y mayores se van a la cama.

Subida por Lucena, llegada a San Sebastián y los tres tronos que se preparaban para subir las cuestas. Empezaron a ritmo ligero, qye tuvieron que acelerar en Caldereros como si una vega normal fuera, ya que es imposible subir por las pinas cuestas.

Mientras, la Banda de los Dolores Coronada de Álora y Villa de Otura, pusieron la música. En el caso de los granadinos, son ya parte de la extensión del manto de la Virgen y buscaron un repertorio apropiado para cada calle que pasaban.

Al regresar al Portichuelo, los tres tronos se encontraron en la plaza frente a la puerta procesional, con las últimas emocionadas mecidas, abrazos y sentimientos en el año que vistieron como siempre sus túnicas de terciopelo bordadas, pero como nunca, con mascarilla puesta.

Es el avance de la crónica con todos los detalles que ofreceremos en nuestra edición del sábado 23 de octubre y de cara al Especial de Semana Santa de Antequera de 2021, ese día donde Antequera tuvo una magna procesión que sacó a relucir 400 años de devoción y sentimiento cofrade de la Cofradía de Arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
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