Cuatro años sin salir, desde 2018 no se organizaba la procesión de las candelas a la Patrona Santa Eufemia, a la que ese año le pilló la lluvia por calle Encarnación. Tras salir una semana antes en la Magna, lo hacía de nuevo, pero en su propia procesión y en su templete. 

Un día con fusión de sentimientos, de detalles, de símbolos, de gestos, que fueron contemplados por la hermandad de Santa Eufemia de Córdoba, donde los hermanacos se unieron con la Agrupación Musical “La Estrella” de Jaén en un mecer milimetrado, con oraciones espontáneas en la calle y un discurrir en donde respondieron a su Patrona en una de esas fechas para no olvidar: 17 de septiembre de 2022.

Es la que quedaba por salir tras la pandemia, a la que había que sumar el 2019 que no lo hizo por el temporal que cayó en el municipio y en el 2018 que deslució su final al lloverle por Encarnación. Cuatro años que tuvieron el prolegómeno de la Magna. Cuatro años desde la última candela que se le dedicó en su regreso en la Plaza de Santiago.

La espera tuvo una gran respuesta en las aceras, en cada rincón con momentos de fe, de devoción, de unidad, de música de primer nivel y de una calle Duranes que quedará para el recuerdo de los grandes momentos cofrades.

Tras salir una semana antes en el templete de 1866, se preparó en su nuevo trono, que estrenó el dorado de la peana, para lo que se optó por no colocar los estípites y parte superior del templete. Dio por tanto una sensación de trono acabado.La camarera de la Santa, María Teresa Clavijo Pinto, optó por colocarle la palma de plata de Joaquín de Lara y el resplador de Blanca Alarcón González. Ambas con la corona y palma de nácar de José Carlos Capella.

Portó la Medalla de Oro de la Ciudad, la Reliquia de Madre Carmen y alhajas por favores recibidos. El pecherín y puños de encaje crema ribeteado en plata de Pepe Romero. A los pies, un pincel de Antonio Reyes Machuca, artista que pintó el Cuadro de “Salga el sol por Antequera”.

Nati Romero, de la Gardenia, dispuso un friso de flores entre la canastilla y la peana donde completó un armonioso conjunto entre el dorado de la madera tallada y la imagen, con la plata del Relicario y el resplandor y la palma.

Antes de salir, homenaje al hermanaco Antonio Rico López por sus 25 años bajo las andas, y a José Melero por su implicación con Santa Eufemia.

Y en el interior del templo, oración y palabras con  la Hermandad de Santa Eufemia de Córdoba, contando al frente con su hermano mayor Francisco Eliseo, que se desplazó con 33 hermanos.

 

 

Salida que marcó la procesión

A las 18 horas partió la procesión desde la iglesia conventual. Muy buena temperatura, 32 grados, sol radiante con algunas nubes aisladas. Emoción nada más salir tras dedicar el “arriba” a las personas que nos han dejado desde la última vez que salió Santa Eufemia.

Tras la marcha real, “Las Lágrimas de San Pedro” y empezó el magnífico repertorio de la agrupación musical “La Estrella” de Jaén.El sol recibió a la efigie de Santa Eufemia y el cortejo marchaba por Carrera de Madre Carmen.

Abría un estandarte con el escudo de la Hermandad, seguido por los guiones de las cofradías de Santa Eufemia y Consuelo (hermanadas ambas) que acompañaban al hermano mayor, Miguel Ruz Domínguez, así como representaciones de hermandades de Gloria y Pasión, de la Orden del Infante don Fernando y Santa Eufemia, así como la amplia representación del pueblo cordobés.

Cuerpo con cuatro cornucopias y otro estandarte con el rostro de la Santa pintado por Juan Guerrero, devotos con cirios blancos, una veintena de acólitos con dalmática, repartiendo estampas, con ciriales, turiferarios y la cruz de Santa Eufemia.

El trono fue conducido por Antonio José Guerrero Clavijo, con la ayuda de Manuel Jesús Casaus Borrego, al frente de 68 hermanacos, con traje oscuro y banda carmesí, incluido los que van bajo las andas de la canastilla en el “submarino” que fueron guiando los pasos de los hermanacos.

Dos maceros precedían la representación municipal, encabezada por el alcalde Manolo Barón, el concejal más joven José Manuel García Puche portando el Pendón, el teniente de alcalde Alberto Arana y el diputado provincial Juan Álvarez.

Y la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Piedad en su Presentación al Pueblo, “La Estrella” de Jaén. Al llegar a La Victoria, las monjas franciscanas cantaron el himno a Santa Eufemia y se pidió por la esperada noticia del último paso para que la Beata Madre Carmen sea proclamada santa. La Madre General, Inmaculada Ríos, fue la encargada de tocar la campana en la puerta del templo.

Ya en las Descalzas, Saray Ruiz tocó primero la campana y luego fue bajo las andas de Santa Eufemia, en uno de los momentos más emotivos que se recuerdan al ver con su sonrisa lo que su corazón experimentaba superando lo que sus ojos no le permiten ver.

Subida por calle Encarnación con petalada al iniciar la calle y en el Convento de la Encarnación, las religiosas que le rezan su himno. Las carmelitas tienen una relación histórica con la Patrona, quienes le obsequiaron con un velo, una palma y una corona que se le colocó precisamente en la Magna.  

En ese mismo sitio, hubo oración y recuerdo ante el taller del que fuera artista Antonio Reyes Machuca, quien destacó por su devoción a la santa patrona. Subida de la calle con luto por Antonio Moreno y Carmen Borrego, padre de uno de sus hermanacos y madre del que fuera hermano mayor de la cofradía. La campana tubular fue marcando el ritmo.

 

Llegada a San Sebastián con oración en la Capilla del Sagrario y primera de las candelas en una plaza abarrotada de personas que hacen de ella uno de los lugares más concurridos. Saludo con la Cofradía del Mayor Dolor en la puerta del templo y con la Pollinica en el de San Agustín. Turno para Natalia Tortosa, la joven del traje que le mejora su bloqueo para caminar, quien tocó la campana de la Santa.

Bajada por calle Lucena y se preparaba para entrar en Duranes. Fueron 20 minutos mágicos, de un tirón, sin parar, desde calle Lucena a la glorieta en recuerdo de Puri Campos. Los hermanacos todos a una, La Estrella de Jaén que entrelaza: “Lágrimas de Pasión”, “¡Oh, pecador!”, “Sueños de Luna Gitana”, “Creo en Jesús” y “Entregado a su pueblo”. La Estrella fue quien alumbró el paso de Santa Eufemia por las calles de su ciudad.

Ellos siempre con el hombro alto y consiguiendo hacer una calle inolvidable como Los Estudiantes mostraron al resto de cofradías. Paso por Acera Alta, Trasierras y complejo paso por Obispo para entrar a Santiago. Antes, el que fuera máximo referente en la Parroquia de Santiago, Francisco González, dio el toque de entrada en San Pedro.

Candela, últimas mecidas de los hermanacos y pasadas las 22,30 horas, concluía la procesión nada más entrar, sin las hasta ahora últimas vueltas en el interior del templo.   

El hermano mayor de la hermandad, Miguel Ruz, exponía sentir “mucha alegría de poder salir a la calle sin la incertidumbre de la lluvia. Poder ver cómo la gente la acompañaba en todo momento y conforme andaba ella andaba la gente con ella”.

 
 

 
 
 
Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado 24 de septiembre de 2022. ¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).