El Deporte ofrece momentos únicos más valiosos incluso que una victoria. Ocurrió el sábado 23 de octubre en el Fernando Argüelles. El joven antequerano de 16 años, Álex Díaz Montero, debutó en Asobal.

Además de ser un referente de la base del balonmano local y de ser convocado por las categorías inferiores de la Selección Española, se estrenó en Primera División, jugando con su “padre”, Juan Antonio Vázquez Diz.

Desde los seis años, Álex tiene en “Chispi” a un referente en su vida personal y deportiva. Hijo de la mujer del veterano jugador de Balonmano, compartimos una entrevista conjunta tras su debut donde muestran su unión y la pasión por este deporte.

 

Dos jugadores que comparten techo

Juan Antonio Vázquez Diz (Sevilla, 23 de noviembre de 1983) tiene en nuestra ciudad su pasión, el Balonmano, y su corazón, su familia. Hace diez años conoció a Álex Díaz Montero (Antequera, 2 de agosto de 2005), hijo de la que es su esposa. Con él empezó y mantiene una gran relación de padre a hijo.

Conversando con ambos (vean la entrevista en vídeo y verán la fraternal conjunción), le preguntamos quién es el primero que se enteró que iba a ser convocado por el primer equipo. Álex lo tiene claro: “¡El director deportivo!”, sonríe, que es también la función de “Chispi”.

Ante ello reconoce que cuando en Torrelavega se lesiona Francis Morales, “en el autobús de vuelta me acerco a Lorenzo y le digo que tenemos que buscar a alguien para esta semana, y que tenemos la posibilidad del equipo filial, pero el equipo filial le dice a Loren que es un partido muy duro y que por favor no se lleve a ninguno de los chavales que tenemos allí, y Lorenzo accede, porque también es un acto de buena fe para ayudar a ese club con el que tenemos una filialidad, y la siguiente opción es él”. 

¿Y cómo fue ese día de debutar en Asobal?: “Estaba nerviosísimo, y con muchas ganas sobre todo de vivir esa experiencia que no voy a olvidar nunca. Es la convocatoria más importante que he tenido. El poder estar en una misma pista con él y jugar con un equipo de Asobal y con el equipo que llevo formándome todos estos años, es lo más importante que me ha pasado hasta ahora”. 

Lo hizo y “cuando nos quedamos con cuatro; estaba allí en la esquina diciendo no me voy a mover mucho de aquí no vaya a ser que...”. Le preguntamos si escuchó cómo le ovacionó el público al salir: “Totalmente. Cuando entré y vi todo lo que me rodeaba, fue impresionante, increíble”. 

¿Qué supone debutar con 16 años en el pabellón de la ciudad donde nace, con su equipo de siempre y en Asobal? A lo que “Chispi” responde: “Ha tenido la suerte de vivirlo y por desgracia en este mundo no todo el mundo tiene esa suerte. Nosotros intentamos que valore las cosas que le pasan y creo que lo hace en su justa medida y sobre todo valora el trabajo que cuesta llegar hasta ahí y, más que todo eso, además, el reconocimiento por parte de sus compañeros... creo que ellos estaban casi más contentos que él porque ven que uno de los suyos está ahí”. 

 

El día a día en casa de “Chispi” y “Álex”

Familia y Balonmano. ¿Problemas en casa para hablar o ver Balonmano? “Cuando terminan los partidos y no han ido muy bien, intentamos evitar el tema, pero el resto del tiempo hablamos de Balonmano, sobre todo él intenta ayudarme a mí en mejorar todo lo que pueda”.  Aunque el padre avisa de la mayoría balonmanística en casa: “Si le preguntásemos a mi mujer... no estaría tan contenta”, sonríen. 

¿Cómo consiguen diferenciar el lazo familiar con el deportivo? “El que me conoce sabe que yo soy muy crítico conmigo mismo y como tal lo soy con los demás. Si le tengo que decir que hace algo bien, se lo digo; pero si le tengo que decir que hace algo mal, igualmente. Y no solo en el mundo del Balonmano, en el día a día de nuestra familia la educación que le intentamos dar, reconocer sus errores, saber sus limitaciones... y cuando hace algo bien en el sentido académico es su obligación, pero cuando hace algo mal tiene que reconocer sus errores y no hay ningún problema”. 

¿En qué le va a ayudar esa convocatoria, esos primeros instantes de jugar en Asobal con 16 años? “Tiene que ser un refuerzo positivo a nivel de confianza brutal, ha tenido una oportunidad en la que él tiene que pensar en que si ha sido él es porque se lo merecía, y tiene que creer en sus posibilidades mucho más de lo que lo hace algunas veces”.

¿Qué ve Álex en “Chispi”?: “Desde muy pequeñito llevo viéndolo jugar al Balonmano, ha sido siempre mi referente, de hecho tengo su número y mi objetivo es ser cómo él, tanto dentro como fuera de la pista; aprovechar sus consejos y seguir formándome”. 

¿Qué aconseja “Chispi”  a esos padres que tienen un chaval al lado que están todo el día con el móvil o la consola...? “No hay mejor vehículo hacia las relaciones sociales y, en este caso, familiares, de amistad o de otro tipo que no sean a través del deporte y de la actividad física. Yo soy la persona que soy gracias al Deporte y creo que el vínculo que él y yo tenemos (obviamente a parte del amor paterno-filial que podamos tener) nace de ese vínculo a través de la actividad física. Por ello que practiquen deporte con sus hijos, el que les guste a sus hijos, no a ellos, que se sientan reconocidos por lo que les guste y que a través de ese vehículo en el que van su relación padre-hijo, hermano-hermano, madre-hijo, verán que va a ser más fuerte”. 

Al hijo le preguntamos si a él le gustaba el Balonmano desde el principio o era otro deporte, respondiendo con ironía. “¡No, a mí me gustaba el fútbol, pero en fútbol era bastante malo...!”. Una respuesta cómplice que demuestra la magnífica relación entre ambos. Álex reconoce: “Me apunté por él, pero estaba bastante claro que me gustaba más que el fútbol”. 

Los años van pasando y el joven va progresando. ¿Cómo es la competitividad entre ambos?. “Llevamos mucho tiempo sin echar un uno contra uno en baloncesto. Antes me ganaba, ahora yo tendría mis dudas...”, dice el jugador de 16 años. Mientras que le replica el padre: “Todavía no hemos encontrado ningún deporte en el que sea capaz de ganarme...”.

En la parte final de nuestra amena charla, le preguntamos a Álex cómo es “Chispi” como jugador. “Constancia, trabaja mucho dentro como fuera de la pista, a pesar de haber sufrido lesiones ha salido adelante mejor que estaba antes... Y esfuerzo y mucho trabajo”. 

Y él ve al chaval con mucho futuro. “Con 16 años influye más esa constancia y esa capacidad de trabajo, no la tienen muchos chavales de esa edad. Si no, no iría a las concentraciones de las selecciones que ha ido. Pero sí es verdad que primero tiene unas cualidades físicas muy buenas para la práctica del balonmano y luego creo que tiene, para jugar de extremo, una muy buena mano. A día de hoy, todavía le queda mucho, pero esas tres cosas, esas cualidades físicas bien entrenadas... y sobre todo lo que he dicho al principio, el forjar esa actitud a base de valores como la constancia, el trabajo, el sacrificio... le va a dar mucho más que el ser muy bueno, porque muy buenos hay muchos, pero lo otro, no se tiene”. 

¿Dónde lo ve dentro de diez años? “Espero que siendo médico, ya quiere estudiar Medicina, y si ha podido seguir compaginando con el Deporte, ojalá le veamos en el Fernando Argüelles en Asobal. Eso sería un sueño muy bonito, pero sin olvidar su formación académica siempre, eso primero de todo”. 

Mientras, por casa estarán las “guerreras” de la casa, la esposa y madre, la hija y hermana, con la que, quién sabe, si en unos años compite en la base del Balonmano los Dólmenes y destaca como hija de “Chispi” y hermana de “Álex”. Tiempo al tiempo. No será por falta de genes ni por pasión por este deporte que ofrece muchas historias más allá de las victorias.

 
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