María Jesús Díaz Caballero (Antequera, 1 de enero de 1976) es una de esas personas que tras haber recibido un palo en su vida, sigue ayudando a los demás, poniéndose en el lugar de lo que ella pasó. Perdió a un hijo con 15 años en esas situaciones inexplicables de la vida. Durante la pandemia, un joven estudiante pidió a su madre que le pidiera permiso para acercarse a su casa, tomarle una fotografía y hacerle unas preguntas para proponerla como ejemplo de mujer para el futuro parque en la ciudad. Muy conocida en la ciudad, con el dolor imposible de quitar por su hijo, es un ejemplo más de la importancia de priorizar la investigación en el cáncer como se está haciendo en otras parcelas.

Tiene 46 años, es auxiliar en centros educativos, pertenece a una familia muy conocida y querida, está casada y ha tenido dos hijos. María Jesús Díaz Caballero será una de las once mujeres que dejen su nombre en el nuevo jardín a construir y cuyo ejemplo será tomado por la ciudadanía en su lucha por las enfermedades y en lo que una madre es capaz de hacer por su hijo. 

Se nos rompe el alma poder preguntarle sobre los motivos, pero ella, antes de la entrevista, nos pide que le preguntemos lo que haga falta, que para eso le han elegido.

Madre del recordado Raúl Solís, el chaval de la cantera de balonmano, que esa maldita enfermedad que es el cáncer, se lo llevó. En vez de encerrarse, quiso insistir en el cáncer infantil, luchar y aunque le costará mucho, cualquier madre o persona que le llame, ella le atiende para darle la ayuda que necesiten. Antequera le ha querido reconocer para que cuando veamos su nombre, conozcamos su historia y cuando nos vengamos abajo pensemos en ella, que es un ejemplo de lucha. 

¿Cómo se entera que es una de las mujeres elegidas para ese parque? “Me enteré de casualidad; me llamó una amiga y me dice que me había visto rondando por Facebook y me que van a hacer un parque. Entonces caí en que unos meses antes me dijo una vecina mía: ‘Mi niño quiere hacer un trabajo tuyo, porque te ha visto siempre con Raúl, ayudando a la gente, y dice que te quiere hacer una propuesta”. Me llamó, me hizo la foto, con mascarilla, medio en pijama... Yo pensaba que era una foto de redacción del colegio y a raíz de esa redacción, ¡mira dónde hemos llegado!”.

Participa con varios colectivos como AVOI entre otros. “Con AVOI luchamos mucho por unas camas de trasplante que se han hecho en Málaga gracias a Antequera, que aportó mucho dinero, lo recaudó en la feria y se pudo dar. Las camas costaron 200.000 euros para que cuando llegue un niño que, por ejemplo, tenga que quedarse un mes, que al menos esté a gusto”.

Y con más colectivos aparte de AVOI: “Ahora mismo peleo más con Aspanoma  porque yo he estado casi cuatro años y sé lo que una familia puede llegar a sufrir allí. Yo he llegado a ver a niños vomitando, malísimos, con un timbre por si vomitaban, pero los padres se han tenido que ir a trabajar porque si no se van, no trabajaban y no comían”. 

¿En qué mejoran su espera gracias a vuestro trabajo?: “AVOI, incluso Aspanoma, si hace falta, da entre 60 a 70 familias alimento todos los meses. Otra vez, me enteré que le hacía falta algo a un niño y dije ‘aquí pido yo a Antequera y a dónde tenga que ir’. El entierro lo pagó Aspanoma, porque ese niño no tenía ni para enterrarse. Y luego la lápida la iban a dejar con cal, y les dijo yo que no, que a ese niño se le ponía una lápida. Y muchas situaciones que si te cuento, es increíble...”. 

En el día a día de hoy, vemos en las redes sociales, la mayoría del mundo peleándose, preocupándonos por tonterías. Suponemos que cuando a un padre o una madre su hijo se pone enfermo y le dicen que tiene cáncer, tiene que ser indescriptible la situación... “Te estás pegando guantadas todo el día, un día tras otro, diciendo a mí esto no me ha tocado. Le toca como yo digo siempre ‘a ti, a mí, no’. Y esto le toca a todo el mundo. Es la cosa más... no sé cómo explicarlo porque hasta que no te ves en esa piel, y vas al médico de nuevo, y dices ¿esto qué es? ¿Me ha tocado esto?”.

¿Qué se puede hacer más para prevenir e investigar? Porque en un año ya tenemos vacuna contra el Covid, pero llevamos muchos años padeciendo el cáncer y parece que avanza en lugar de retroceder. No sé si es que llega a más gente, más niños... o es que ahora se saben más casos.  ¿Qué cree, desde la experiencia que ha tenido con su hijo, que es en lo que fallamos? “Yo pienso que es que esto no quieren llegar a terminar de investigarlo porque se está viendo. Antes me preguntas esto y te digo que no lo sé. Pero ahora con lo del Covid que lo han solucionado en un año; ahora en un par de años, todo el mundo vacunado. Esto tenían que sacar algo. Yo pienso que esto da mucho dinero por todos lados, porque esto es carísimo, y lo que yo pienso es que no querrán investigarlo o se quedan ahí y prefieren investigar otras enfermedades”. 

¿Qué le dice a esos padres, a esas familias, que empiezan la batalla con sus hijos? “Mucho ánimo, mucha fuerza y a tirar para delante. Que cada minuto de la vida hay que disfrutarlo, que yo soy una de las primeras que pego cuatro voces y me cabreo, pero el cabreo no me dura una semana como antes me duraba. Ahora me dura un rato y digo ‘anda, ya he desfogado hoy’”. 

Para ese niño que comience la lucha y encuentre este vídeo de una madre luchadora, como es María Jesús, ¿qué le dice en su batalla contra el cáncer? “No les puedo decir nada. Son niños especiales. Son niños que te dejan muerta. Simplemente yo, con lo que te batalla y te cae, tú tienes la preocupación, que le pasa a todo el mundo, de cómo decirle a tu niño con 11 ó 12 años que se le va a caer el pelo. Tú tienes esa preocupación, yo y mi marido nos íbamos a rapar, por decir esto es una cosa más. Y mi niño me llegó a decir: “No, mamá, esto es mío y al que se le cae el pelo es para mí”. Que es una respuesta que no es normal en un niño. Se hacen maduros, adultos, especiales...”. 

Cuando abran el parque, a esa niña, a esa madre, que va a pasear por ese parque y vea su nombre, ¿qué cree que pensaría? Esta mujer es María Jesús la... “No sé qué decirte, a lo mejor Mari la que ha batallado con la lucha con su hijo. Yo no digo la palabra de lo que hay, yo siempre digo enfermedad, tratamiento, no me gusta decir las palabras que conlleva. Porque siempre allí a un niño le han dicho enfermedad o tratamiento, le decían que la palabra esa era signo de morirse, y hoy en día tampoco se muere uno por esta enfermedad, porque hay mucha gente que sale adelante. Tampoco tiene que ser ‘tienes esto, te vas a morir’. No. Hay mucho, y esto es lo que el destino te proponga o te tenga en sí. Puedes batallar. Antes se moría el 100 por 100 y ahora se muere el 60 por 100. Cada día estamos más investigando, pero necesitaríamos más investigación”. 

Un consejo de esperanza cuando no se sabe dónde acudir, la medicina no responde, la enfermedad agrava. “Yo jamás le he demostrado a mi niño el sufrimiento. Aunque por detrás me hubiera pegado un porrazo en la cabeza. Porque siempre hay que ir para delante, adelante, adelante y que se agarren a que hay que seguir. Es lo que siempre he tenido yo”. 

María Jesús Díaz, muchas gracias. Por un niño, su hijo, tiene su nombre en ese futuro parque y por un niño que le puso de ejemplo, se fijó en una madre para que sea ejemplo de todas las madres que paseen por ese parque de Antequera en lo que es luchar por las enfermedades que se le enfrentan a un hijo, en su caso a Raúl... Ojalá se avance tan rápido en erradicarlo. 

 

 

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