Antequera amanecía este jueves 2 de diciembre con la triste noticia del fallecimiento a los 85 años del que fuera su alcalde, Joaquín Jiménez Hidalgo, un político que fue testigo y partícipe de la Transición Española, llegando a ser presidente de la Diputación de la Diputación Provincial de Málaga, senador del Reino de España y parlamentario andaluz.

Joaquín Jiménez Hidalgo, alcalde que fue de la ciudad entre 1975 y 1977, presidente de la Diputación Provincial de Málaga entre 1978 y 1979, senador y parlamentario andaluz, por lo que es uno de los políticos más activos, influyentes y alcalde que llegó al más alto nivel de la Política Española.

Tras el conocimiento de su pérdida, el Ayuntamiento de Antequera ha declarado luto oficial, suspendido las actividades de inauguración de la campaña navideña y anunciado que desde las 14,30 horas hasta las 20 horas, se abrirá la capilla ardiente en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.

Entre las 20 y 21 horas se trasladará al Tanatorio de Antequera, donde permanecerá hasta la despedida que tendrá lugar el viernes a las 11 horas en la iglesia mayor y colegial de Antequera, San Sebastián, para su posterior entierro en el Cementerio de la Ciudad.

El alcalde de Antequera, Manuel Barón, lamenta públicamente el fallecimiento en el día de hoy de don Joaquín Jiménez Hidalgo, Hijo Adoptivo de Antequera, alcalde de Antequera entre los años 1975 y 1977, que fuera además presidente de la Diputación Provincial de Málaga entre los años 1978 y 1979.

En este sentido, manifiesta sus condolencias y las de toda la Corporación Municipal a la familia de "tan destacado antequerano, quien llegara a nuestra ciudad destinado como profesor de Educación Física del Instituto Pedro Espinosa y que a continuación comenzaría una larga y prolífica trayectoria política siendo destacado testigo y partícipe en la época histórica de la Transición Española".

Se ha decretado este jueves 2 de diciembre como día de luto oficial en nuestro municipio, al tiempo que ha dado orden de arriar a media asta aquellas banderas de la ciudad que ondeen en el exterior de todos los edificios públicos municipales, haciendo además declaración pública del pésame.

Por otra parte, "se suspenden los actos oficiales municipales a desarrollar hoy jueves, al tiempo que se comunica la instalación, durante la tarde de hoy, de la capilla ardiente de cuerpo presente en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Antequera".

A efectos prácticos, se supenden los actos previstos esta tarde, que se trasladarán al sábado, en lo que será recorrido de las exposiciones y encendido del alumbrado navideño.

 

Profesor del Pedro Espinosa y político de primer nivel en Málaga

Hijo Adoptivo de Antequera desde el 28 de Febrero de 2004, ya que nació el 18 de diciembre de 1935 en Luque (Córdoba), donde fue también alcalde su padre, Emilio Jiménez Barba.

Fue parlamentario andaluz en la primera legislatura y senador español en la segunda. Joaquín Jiménez Hidalgo vivió los últimos años de Franco y la Transición como alcalde de Antequera y presidente de la Diputación, a la que le dio la actual bandera; para ser ya en Democracia, parlamentario andaluz y senador español. 

Casado con Francisca Bermúdez Ortigosa, con quien se casó en 1960, tuvieron siete hijos: Diego, Joaquín, María Jesús, Virginia, Francisco, Tomás y Emilio, quienes les han dado “lo mejor que tenemos y disfrutamos de todos: ¡17 nietos!”, nos decía muy convencido y cariñoso en una entrevista que le realizamos a finales de 2019.

Persona muy querida por sus años como profesor en el Instituto Pedro Espinosa y en la Política por todas las administraciones por las que pasó. 

 

Alcalde de Antequera tras ser profesor de Educación Física en el Pedro Espinosa

Antequera, una ciudad desconocida para un personaje político de la época de la Transición: “Recuerdo que vine de noche en un autobús desde Málaga, desde Madrid me habían destinado al segundo instituto de la provincia que fue el Pedro Espinosa. Allí estuve dando clases hasta que me fui al Ayuntamiento de Antequera y empezó mi carrera política”.

Entre muchos nombres que recuerda que fueron alumnos suyos, nos enumera desde el doctor José Ramón Carmona (padre del actual parlamentario andaluz del mismo nombre) o el que fuera alcalde Jesús Romero Benítez.  

El nombramiento de alcaldes antes de la Transición no era por unas elecciones, sino “era el ministro de la Gobernación es el que nombraba al alcalde, en este caso de Antequera”, recuerda Jiménez Hidalgo.

Un día a día al frente del consistorio, que llevó desde el 4 de noviembre de 1975, relevando a Francisco Ruiz Rojas, quien lo había ostentado desde el 5 de octubre de 1966. Y lo fue hasta el 5 de diciembre de 1977, fecha en la que toma posesión José María González Bermúdez.

Ser alcalde de una ciudad como Antequera le marcó, fue el inicio de su carrera política: “Antequera siempre tenía ese caché que ha tenido desde que yo la conozco, yo me quedé encantado viniendo a Antequera. Cuando me destinaron aquí yo veía Antequera todos los días visitando varias cosas y lo sigo haciendo siempre que puedo”.

En sus dos años al frente del Ayuntamiento, nos exponía varias gestiones, pero destaca que Antequera, como España, estaba en los finales del Franquismo y preparando la Transición, por lo que con tener la ciudad funcionando, ya era más que suficiente. “Un ayuntamiento es la vida de una población y lógicamente requiere esfuerzos, trabajo, estar pendiente de las cosas por venir y que todo eso hace que estés siempre moviéndote. Antequera siempre ha estado bien en ese aspecto, es una gran ciudad y siempre ha estado como se suponía, pero el trabajo del Ayuntamiento era un trabajo de nivel, había centros, colegios... todo eso le daba un ambiente a Antequera que lo ha mantenido y lo ha seguido aumentando”.  

Pero, entre sus gestiones, nos destaca entre varias: “Yo estaba obsesionado con que no había toros en Antequera, por lo que a la plaza le dimos un arreglo, la pusimos para funcionar y hubo toros cuando se esperaba que ese año no hubiera. Yo recuerdo que invité al gobernador a venir a una corrida de reinauguración de la plaza y se fue encantado de ver el ambiente. Cuando me vieron en el palco, el aplauso que recibí me emocionó, pues lógicamente por muchas cosas, pero entre otras, porque no me esperaba aquel recibimiento”. 

Su fugaz presencia en la Alcaldía tuvo como relevo a José María González Bermúdez, el último alcalde de la Dictadura y el primero de la Democracia, con quien tuvo una grata relación: “Fue magnífica, como intenté siempre con todos los políticos, fueran del partido que fueran, aunque en realidad, éramos además amigos y nos tratábamos con toda la cordialidad que había, y lógicamente los resultados fueron siempre buenos”. 

Unos tiempos donde aún no cobraban los sueldos que hoy tiene cualquier cargo político: “Sueldos no había; era una gratificación muy pequeña por los viajes, pero que se quedaba para dárselo al secretario particular”.

 

De alcalde de Antequera a presidente de la Diputación Provincial de Málaga

Además de alcalde de la ciudad, “yo era diputado provincial y estaba de presidente Pancho Cabeza López, que fue máximo responsable tras Paco de la Torre y antes que yo. Me nombró vicepresidente y luego fue sustituido y me nombraron a mí a final de 1977. Antes, estuve mucho tiempo colaborando con él como vicepresidente y me daba muchas funciones y yo conocía todos los departamentos. Cuando ya me designaron presidente de Diputación, tenía que dejar de ser alcalde con todo el dolor de mi corazón, pero la Diputación necesitaba dedicación plena y tuve que renunciar a la Alcaldía”. 

Su vinculación política fue con Alianza Popular, de la que nació el Partido Popular. “Yo fui alcalde, pero no estaba en ningún partido. Luego conocí a Fraga, que era un hombre impresionante y ya me uní con él a Alianza Popular en la Transición”.  

 

Su participación en el ‘Pacto de Antequera’ y en la Transición Democrática

Jiménez Hidalgo fue testigo directo de la transformación política y democrática de la España que tenemos hoy. “Tuve la suerte de vivir en todos esos momentos tan importantes para llegar a la sociedad que disfrutamos hoy. Como teníamos muy buenas relaciones en la provincia, Antequera se destacó mucho para que las reuniones fueran aquí y hubo hasta propuestas para ser capital andaluza”.

Interesante lo que nos pueda aportar de ese capítulo de nuestra historia: “Eso fue que Sevilla tenía más respaldo político, pero hubiera sido un acierto apostar por Antequera porque es el centro y hubiera evitado las rencillas de Sevilla con Málaga, que siguen aún presentes. La mayoría votaron a Sevilla, siendo yo el primero que votó a favor de Antequera y en contra de Sevilla. Recuerdo que en las votaciones cuando voté que no, se volvieron los sevillanos... y votaron conmigo  diputados como Antonio Valero y Paco Ortiz de la Torre”. 

Dejando lo local a un lado, ¿cómo se llegó al consenso de la Constitución Española y de la Transición?: “En realidad era un entendimiento, yo estaba en el Parlamento entonces y tú veías que aquello tenía que llegar a un buen fin, porque tú apreciabas que había deseo y eso originó que fuera muy fácil”. 

¿Cómo fue el salto de presidente de la Diputación a parlamentario y senador?: “A mí me propone mi partido en Málaga, tanto para el Parlamento Andaluz como en el Senado. En la Transición, cada uno actuaba representando a su partido y se hacía lo posible para colaborar y sumar. Es que no paraba, era ésa tu tarea, tenías que ser representación y comunicar a los tuyos la marcha de los asuntos que te habían confiado”.

Así, fue parlamentario andaluz en su primer legislatura entre 1982 y 1986 por Alianza Popular, siendo vocal de la Comisión de Educación y Cultura. Y senador en la segunda legislatura por el Grupo Parlamentario Popular desde 1982 a 1986, donde fue vicepresidente segundo de la comisión de relaciones con el Defensor del Pueblo y de los Derechos Humanos; así como vocal en las comisiones de autonomías, Defensa, Presupuestos, Tráfico y Consumo de Drogas e Investigación de Desaparición de súbditos españoles en países americanos.

Sabemos de su relación con Fraga, ¿qué contacto llegó a tener con Adolfo Suárez, el primer presidente democrático con la UCD?: “Yo conocí a Suárez en Madrid en el tiempo que estuve allí, recuerdo que él siempre estaba en vanguardia y era competente. Él, como mi generación, nos tocó vivir en los tiempos de Franco y fuimos las bisagras para conseguir con la Transición las libertades que hoy disfrutamos en España”.