El 4 de Febrero se celebró el Día Mundial Contra el Cáncer y el Ayuntamiento iluminó de verde esperanza Santa María, como ya viene haciendo con días especiales desde que cambió la iluminación del monumento.

Un día en el que la esperanza brotó de nuevo. En 2018, se diagnosticaron en Andalucía 44.521 nuevos casos de cáncer, de los que 8.766 fueron en la provincia de Málaga. Aunque no hay estadística local (tras consultar con la delegación provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer), por una regla de tres, podríamos decir que a Antequera le corresponderían unos 220 casos. De todos ellos, el 63,42 por ciento superarán la enfermedad.

Estos 8.766 nuevos casos de la provincia se suman a los 25.200 enfermos de los últimos cinco años, quienes precisan de una sanidad pública que busque la investigación, prevención y actuación ante un mal que, según comprobamos personalmente, no tiene la prioridad y agilidad que debería. 

El tiempo es vital para poder combatir el cáncer y, por ejemplo, una mujer no puede aguardar 5 meses para que le realicen una mamografía o cualquier paciente, el mismo tiempo para un TAC (escáner) o ecografía para su revisión. Pero de todo esto ya lo abordaremos en un próximo reportaje. 

 

 

María Sánchez y María Dolores Mora, dos ejemplos de superación

Desde nuestro Periódico nos fuimos a las 19 horas del lunes a la Plaza de los Escribanos para dar en directo por el canal de youtube el encendido del monumento y conversar con María Sánchez y María Dolores Mora, dos luchadoras, con el objetivo de mandar un mensaje de esperanza a quienes empiezan o están en lucha. María Sánchez Alés (Madrid, 19 de junio de 1991) vive en Antequera por amor, ya que conoció al que hoy es su marido, Miguel Morente, por lo que viven aquí.

Estudió Magisterio y tras ser Miss Grand Málaga 2018, intenta adentrarse en el mundo de la moda.Ha sido noticia esta semana al formar parte de reportajes como en los diarios “El Mundo” y “Sur” donde compartían su lucha contra el cáncer. “Yo tenía 3 años menos un día cuando empecé mi lucha contra el cáncer y aquí estoy, por lo que quiero transmitir el ánimo a los padres que padezcan lo que sufrieron los míos. ¡Hay esperanza y hay que afrontarlo como se pueda!”.

Cuando estaba en el Hospital con tan solo 3 años, “mis padres vieron a una niña mayor que se curó y era muy guapa y yo me planteé que yo quería ser como ella”. Recuerda con todo detalle sus siete años de lucha: “Yo quería volver a ser rubia, tener pelo, y soñaba con ello. A pesar del cáncer,  yo estaba feliz porque mis padres supieron tratarme muy bien. Aunque sé que luego llorarían sin que yo los viera, ellos siempre me transmitieron amor y cariño y sé que todo eso me ayudó a ser fuerte y a poder contarlo hoy”. 

Por ello, es importante que quienes estén al lado de un enfermo: “Transmitan positivismo, que le den muchas alegrías, que le den lo mejor de cada día, porque así se hacen más fuertes y pueden sobrellevar el tratamiento y las consecuencias”.

Cuando pudo superar el cáncer, “yo quería donar sangre, pero me dijeron que no podía por mi enfermedad, por lo que no paré hasta encontrar cómo ayudar a quienes lo pasaban mal como yo. Y encontré la fórmula de donar el cabello y lo hago con ‘Mechones Solidarios’ aquí en Málaga, y cada 3 años me corto el pelo para dárselo a ellos para que se lo den a personas que lo necesitan”.

Considera que pese a ser una enfermedad que llama a las puertas de todas las familias: “Falta aún la conciencia de lo que es el cáncer. A veces incluso se niegan a tratarse, a lo que yo les digo que hay que ser consecuentes y luchar hasta el final. Hay que ser positivo desde el primer día, porque se puede...”.

 

 

Sobre la iniciativa de iluminar de verde Santa María, nos dice: “Me encanta porque así nos hacemos notar”. Por su parte, María Dolores Mora Palma (Antequera, 30 de enero de 1975) el ver ese color le suscita: “Es hacerle honor a las personas que ya no están por el maldito cáncer. Es un orgullo que un monumento se vista de verde en nombre de todas las personas que lo han sufrido o lo están padeciendo”.

En su caso, ha sido la otra cara, quien acompaña a la persona que padece el cáncer y no logra superar la batalla. “Es muy fuerte, pero hay que buscar lo principal: que estás a su lado y que vas a luchar junto a él, que siempre le vas a dar tu mano. Buscar lo positivo en lo negativo, darle la sonrisa que necesita, que es la mejor medicina que puedes darle”. 

Para finalizar: “Animo a hacerse voluntarios, querer ayudar en la medida que se pueda a las personas que luchan”. Desde aquí, nuestro reconocimiento a quienes dejaron huella y a quienes combaten el cáncer. Y que siempre haya esperanza.

 

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