| Una Semana Santa en momento clave |
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Como decía el Pregonero, "Al llegar la primavera, cruza Antequera un ramalazo de dolor". Sin duda se refería al dolor que conmueve el alma viendo el padecimiento de Jesús y de María, en grandiosas imágenes salidas de las gubias y el sentimiento de grandes escultores, pues tal era la finalidad con que los religiosos del XV y el XVI idearon las procesiones. Que los cristianos no tuvieran que imaginar lo que desde los púlpitos se decía para mover al arrepentimiento, sino que lo vieran con sus propios ojos. Gloriosos ejemplos los tenemos en el Señor del Mayor Dolor, en la incredulidad ante cómo trataban al Hombre, quienes le castigaban con crueles martirios, con latigazos, con golpes, con burlas, reflejados en el rostro del Rescate o el Dulce Nombre, o el sufrimiento de María en sus advocaciones de Los Dolores, del Consuelo, del Socorro, de la Paz… ![]() Pensaban aquellos religiosos, que la Cuaresma era tiempo de arrepentimiento, que se repite cada año, como las procesiones todas. Y este año 2011, nos llega como desde hace tantos, para mover al arrepentimiento, para conseguir, no rezar de memoria, de rutina, o echar piropos a nuestros tronos, en un momento en que el Cristianismo es perseguido de manera implacable, atacando el derecho a la vida, arrancando de las aulas los símbolos bajo los que nos educamos todos, los que creemos y los que no; mofándose en alguna universidad de las capillas que usan los creyentes, ignorando, ellos que deberían ser los primeros en saberlo, que es la base de nuestra Historia, de nuestra Cultura, que sería inconcebible sin los religiosos cristianos que transmitieron los conocimientos de la Antigüedad, que crearon corrientes de Arte que hoy nos entusiasman en nuestros patrimonios, en nuestros museos, en nuestras iglesias, en todo eso que busca el Turismo culto que no se conforma con el sol y la playa, o la montaña y la nieve. Y pasando por alto, que lo que la Iglesia predica es la paz, el bien, la caridad con el necesitado, la igualdad entre todos los hombres, que se acabe la desproporción brutal entre el Norte y el Sur, entre los derroches y la hambruna o la muerte por falta de medicinas o de algo tan elemental como el agua… Como en aquellos tiempos se hacía con Jesús, se hace hoy con su doctrina.
Por todo ello, no puede llegar más oportuna la Semana Santa, porque viene a dar fuerzas a quienes predican lo que Él nos legó, a los que defienden la vida a voz en grito, o imploran el respeto humano cuando menos… Naturalmente que nos emocionarán nuestros tronos y procesiones, nuestras imágenes y que se nos escapará un gesto de dolor contemplando las imágenes que nuestros padres nos enseñaron a amar… pero no debemos quedarnos ahí, debemos profundizar en el mensaje que cada procesión encierra. Y en ello tienen mucho que ver nuestras Cofradías, esas mujeres y hombres que durante el año trabajan ejemplarmente para poner en la calle todo lo que nos hará enorgullecernos, pero tienen la misión de ser los pregoneros, con su vida y su ejemplo, de lo que el Mensaje procesional encierra. |
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