Banner

El Sol le recomienda

  • Advertisement
  • Advertisement
  • Advertisement

Suscríbete

Suscríbete

Radio - TV

Contactar

Contacta con nosotros
InternetEl Sol

Redes Sociales

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Encuesta

¿Te gusta que Danza Invisible actúe en Antequera en la Feria de Primavera?
 
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
El camino cuaresmal y el proceso catecumenal PDF Imprimir E-mail

Comenzábamos el Miércoles de Ceniza la Cuaresma, que nos llevará a la celebración gozosa de la Pascua. El profeta Joel nos ha apremiado a convertirnos a Dios: «Ahora –oráculo del Señor– convertíos a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto» (Jl 2, 12). Es tiempo especial de escucha de la Palabra de Dios, de conversión, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las armas de la penitencia cristiana.

La Iglesia nos exhorta a vivir este tiempo litúrgico uniéndonos al misterio pascual del Señor y ahondando en nuestro compromiso bautismal: «Con Cristo –dice San Pablo– sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado»(cf. Col 2, 12). El camino cuaresmal expresa y actualiza nuestro bautismo, por el que hemos sido injertados en Cristo, recibiendo la filiación divina y la salvación.

El Papa, en su Mensaje para la Cuaresma de este año, nos recuerda que el bautismo "no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo, que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo" (Benedicto XVI, Mensaje, 1). Se nos invita, pues, de modo especial en este tiempo, a realizar la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, como nos dice San Pablo: «Conocerle a Él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a Él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11).

El camino cuaresmal es un camino bautismal, que ofrece la posibilidad de realizar el proceso catecumenal. La Iglesia nos propone en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma una guía para poder encontrarnos de manera especial e intensa con el Señor, "haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a Él" (Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011, 2).

El don gratuito del bautismo "debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana" (Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011, 1).

 

En el presente año litúrgico la Iglesia nos ofrece las lecturas del "Ciclo A", pensadas para el itinerario catecumenal de quienes serán bautizados en la Vigilia Pascual y para acompañar al fiel cristiano en la renovación de su compromiso bautismal, reafirmando la centralidad de Cristo y gozando de la gracia, que brota de las aguas bautismales y asimilando la vida que Dios nos ofrece mediante el agua y el Espíritu Santo.

En nuestra Diócesis de Málaga hay cada año más personas, que piden ser bautizadas en edad adulta. La moda desacertada de muchas familias cristianas de dejar a sus hijos sin bautizar, para que elijan de mayores la religión que quieran, está ahora mostrando sus consecuencias. Animamos a los padres cristianos a bautizar a sus hijos en la edad infantil.

 

Coincidiendo con el ciclo litúrgico "A", propio del proceso catecumenal, hemos pensado instaurar el "catecumenado", para formar mejor a los adultos no bautizados y proporcionarles el instrumento adecuado en este proceso de su crecimiento espiritual. A su debido tiempo se publicará el Decreto y la normativa correspondiente, que deseo sea conocida por todos los fieles, para ayudar a quienes deseen recibir la gracia bautismal y renacer como hijos de Dios y de la Iglesia.

Ésta nos propone realizar las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, que expresan el compromiso de conversión. Jesús, en el evangelio, nos ha dicho: «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará» (Mt 6, 4-4). Mediante la limosna compartimos los bienes que el Señor nos ha regalado y se fortalece la fraternidad entre los hombres.

El ayuno ayuda el cristiano a superar el egoísmo y a vivir en la lógica del amor y de la generosidad. El Señor nos ha dicho: «Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará» (Mt 6, 17-18).

La oración establece un ambiente de diálogo entre el Maestro y el discípulo, en el que el fiel saborea las cosas de Dios. Se trata de una conversación en la intimidad y en secreto: «Tú, cuando vayas a rezar, –dice el Señor– entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará» (Mt 6, 6). En la oración, el alma y Dios a solas, dialogan, se escuchan, comparten, y el fiel sale transformado.

 

El rito de la imposición de la ceniza, propio de la liturgia del Miércoles de Ceniza, tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. La Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente, que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Nos recuerda y nos anima a acudir al sacramento de la Penitencia, para prepararnos a participar mejor en el Misterio Pascual de Cristo. El sacerdote nos impuso la ceniza sobre nuestras cabezas, en señal de penitencia, y nos exhortó a convertirnos a Dios: "Conviértete y cree en el Evangelio", nos dirá.

San Pablo nos ha exhortado, en su carta a los Filipenses, a reconciliarnos con Dios: «Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5, 20). Animo a los sacerdotes a estar disponibles y a facilitar la celebración del sacramento del perdón; y exhorto a todos los fieles a recibir con gozo la gracia de la misericordia divina mediante la recepción de este sacramento.

 

En este tiempo cuaresmal debemos acudir con mayor frecuencia y respeto a la Palabra de Dios, para leerla, meditarla y asimilarla, nutriendo así nuestra vida espiritual. Vivamos también con un amor más intenso la celebración fructuosa de la Eucaristía. El itinerario cuaresmal nos anima a re-orientar nuestra existencia según la voluntad de Dios, a superar nuestro egoísmo y abrirnos al amor de Cristo.

Los ejercicios que la piedad popular ha promovido desde antiguo responden al carácter penitencial del tiempo cuaresmal y conviene que no los abandonemos. El "Vía Crucis", las visitas a iglesias estacionales y demás devociones están imbuidos del espíritu de la liturgia y ayudan a los fieles a vivir el misterio pascual de Cristo; os aliento a que realicemos estos ejercicios de piedad en este tiempo cuaresmal.

 

Es exhorto, queridos hermanos, a recorrer el camino cuaresmal asimilando los grandes valores y temas que se nos proponen: la relación entre la Cuaresma y los sacramentos de la iniciación cristiana; el camino cuaresmal y el proceso catecumenal. Al final del camino cuaresmal celebraremos los misterios de los últimos días de la vida terrena de Cristo, su pasión, muerte y resurrección.

Ahora la Iglesia nos invita a ponernos en camino, a convertir nuestro corazón a Dios, abandonando lo que nos aleja de Él; a progresar en el amor como hijos de Dios; a purificar nuestro corazón de las cosas vanas; a renovar la gracia del bautismo; y para los catecúmenos, a prepararse para recibirla.

Jesucristo es el Peregrino, que ha venido a convivir con los hombres, para acompañarnos en el camino hacia el cielo. Se ha despojado de su rango, haciéndose uno de nosotros y rebajándose hasta la muerte de ignominiosa de cruz (cf. Flp 2,6-8), para conducirnos al verdadero camino de la vida; Él mismo es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Subamos con Él a Jerusalén; preparémonos para celebrar la fiesta de la Pascua; acompañemos a Quien se ha entregado como víctima de propiciación por cada uno de nosotros y por todos los hombres.

Caminemos con esperanza, queridos hermanos, hacia la fiesta Pascual, practicando la oración, el ayuno y la limosna, como nos ha indicado el Señor en el Evangelio (cf. Mt 6,1-6) y nos recomienda la Iglesia en este tiempo cuaresmal.

¡Que la Santísima Virgen María sea nuestra guía y nuestra maestra en este camino cuaresmal, que hoy iniciamos! ¡Que Ella nos mantenga firmes en nuestro propósito de abandonar el pecado y de acogernos a la misericordia infinita de Dios! Amén.

  Retroceder
Canal de El Sol de Antequera

El espacio del lector

article thumbnail¿Sabemos utilizar bien los contenedores?

Lunes, 14 Mayo 2012

De manera constante nos encontramos con esta lamentable imagen por diversas zonas de la ciudad, donde la basura se acumula en el exterior de los contenedores y no dentro.
Ver +

Otros Artículos
 

Opinión

Redacción

Conozca Antequera

Antequera, la Ciudad que enamora por su historia y la magia que atesora

Antequera está situada en el Corazón de Andalucía, en el centro del sur de Europa. Su localización geográfica es su mayor bien, siendo base de las civilizaciones desde la época prehistórica...
Ver +

Otros Artículos

Colaboradores

Semana Santa

Ante la Semana Santa de Antequera de 2012

Que los árboles no nos impidan ver el bosque. ¡Ya estamos en Semana Santa! No cae siempre en la misma fecha, por el fundamento de la gran fiesta cristiana que se celebra: la Pasión, Muerte...
Ver +

Otros Artículos

Colaboradores

Real Feria de Agosto

La Feria de 2011 ¿Recordamos cómo era esta fiesta en los años 50?

Estamos a horas de comenzar esos días distintos y únicos de nuestra Feria… pero ésta la conocemos todos. ¿Recordamos la de los años 50? La Feria de Agosto de mitad del siglo pasado, tenía una...
Ver +

Otros Artículos

Colaboradores

Especial Navidad

¡Feliz Navidad a todos... y Paz a los hombres de buena voluntad en este fin de 2011 e inicio de 2012!

La primera parte de nuestro enunciado es, seguro, la frase más dicha y oída estos días. En medio de la situación en que vivimos se hace un alto y, aunque sea aquilatando al máximo los...
Ver +

Otros Artículos