Según una antiquísima tradición: Ésta es una noche santa y de vigilia en honor al Señor. La Iglesia, pueblo de Dios, espera con la luz de la fe el retorno del Señor en su gloriosa resurrección. Vigilia es la acción de estar despierto o en vela, del que espera algo o alguien; y pascual, el “paso” de la muerte a la Vida eterna. 
 
Para nosotros esta noche santa es la que da sentido a toda la cristiandad y a todo el año litúrgico, es la más solemne de todas.

Pues no sólo conmemoramos la Resurrección gloriosa de Jesús, sino que de alguna manera celebramos anticipadamente la nuestra según sus promesas: “Que donde esté yo, también estéis vosotros” (cf Jn 14,3). O “en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección resucitamos todos” (Prefacio II de Pascua).
 
Esta Noche Pascual tiene, como toda celebración litúrgica, dos partes centrales: La Palabra y los sacramentos. A todo ello se le antepone un rito de entrada muy especial: el rito lucernario que juega con el símbolo de la luz en medio de la noche, seguido con el pregón pascual.
 
La Palabra: nueve lecturas con sus salmos. Esta noche la comunidad cristiana se detiene más de lo ordinario en la proclamación de la Palabra. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento hablan de Cristo e iluminan la Historia de la Salvación con su cumplimiento. “Todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse, y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó (a los discípulos de Emaús) lo que se refería a él en toda la Escritura” (Lc 24,27).
 
 

Es bonito participar en la liturgia como pueblo con el diálogo entre Dios que habla a su Pueblo (las lecturas) y el Pueblo que responde (Salmos y oraciones).
 
Los sacramentos: Se celebran tres: los sacramentos de la iniciación cristiana: el bautismo y la confirmación; y la Eucaristía. La renovación de las promesas bautismales, si no se ha celebrado el bautismo, todos participarán conscientemente tanto en la renuncia como en la profesión de fe; seguidamente, el signo de aspersión, como un recuerdo plástico del propio Bautismo. 
 
La celebración eucarística es la culminación de la noche pascual. Es la eucaristía central de todo el año. Cristo, el Señor resucitado, nos hace participar de su Cuerpo y de su Sangre, como memorial de su pascua.
 
Así, los dos momentos centrales adquieren un relieve especial: se proclama en la Palabra la salvación que Dios ofrece a la humanidad, culminando con el anuncio de la resurrección del Señor; y luego se celebra sacramentalmente esa misma salvación, con los sacramentos del bautismo, la confirmación y la Eucaristía.

Para nosotros
Hay que vivir la Vigilia Pascual con alma de niño, sencilla pero vibrante, para estar en condiciones de entrar en la mentalidad de la Iglesia en este momento de júbilo. El mundo conoce demasiado bien las tinieblas que envuelven a su tierra: odios, mentiras, egoísmos, guerras. 
 
Pero en esa hora, puede decirse que su desdicha ha atraído la misericordia y que el Señor que ha resucitado quiere invadirlo todo con su luz y amor. ¡Feliz pascua de Resurrección! ¡Feliz paso a la vida eterna!
 
 
Horario de Misas de la Vigilia Pascual
 
· 20,00 horas: La Encarnación y Bobadilla Estación.
 
· 20,30 horas: Las Catalinas.
 
· 21,00 horas: Las Descalzas.
 
· 22,00 horas: San Sebastián, San Miguel, Belén y Bobadilla Pueblo.
 
· 22,30 horas: Capuchinos.
 
· 23,00 horas: La Victoria, La Trinidad y El Salvador