Con el Domingo de Ramos, comenzamos la Semana Santa, es el domingo de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. El pueblo aclama al Señor como el Mesías, como el Salvador: ”Bendito el que viene en nombre del Señor”, podemos leer en la Escritura, pero con muy buen criterio la liturgia nos propone para nuestra reflexión en este día la Pasión de Jesús. Es la paradoja de Jesús, de toda su vida y de todo su existir. 

¡Qué contradicción: entrada triunfal y condena a muerte! En el fondo no hay tal contradicción Jesús, va a Jerusalén a cumplir su misión a terminar lo que había comenzado, y todo pasa por el calvario y terminará en el sepulcro vacío.
Los gobernantes del tiempo, ya venían preparando el terreno, lo que hacía y lo que decía, rompía todos los moldes, y no encajaba con la tradición. Frases como: habéis oído que se dijo, yo os digo, el echar en cara los defectos de los que se tenían por buenos, el echar por tierra el ritualismo hipócrita y poco comprometido, su manera de hablar, su manera de tratar a los pecadores, y sobre todo el hacerse pasar por el Mesías esperado, y llamarse Hijo de Dios; todas estas cosas juntas era demasiado, y por lo tanto había que hacer algo. En Jesucristo, el Hijo amado de Dios, se cumplen las promesas hechas por Dios a la humanidad. Jesús no se limita a hablarnos del amor de Dios, lo cual hizo muchas veces a lo largo de su vida pública: sino que Él es el amor de Dios. Jesús, es la demostración más clara del amor de Dios. Cristo, solidario con la humanidad sufriente, con toda persona humana sedienta de salvación, de sentido y de felicidad, se humilla, hasta someterse a la muerte, y una muerte de cruz. 
 
Pero Dios lo resucitó, lo levantó sobre todo. El amor de Dios es más fuerte que el mal, el pecado y la muerte. Dios, en la pasión de su hijo nos da la prueba más grande de su amor por todos los hombres. Nadie ha amado jamás así. La cruz, aunque nos cueste creerlo, es sencilla y llena del amor de Dios a todos. La vivencia y el compromiso que implica la celebración del Misterio Pascual de Jesús nos llaman a ser testigos gozosos, auténticos y creíbles de Jesús, un Jesús crucificado y un Jesús resucitado.
 
 

Desde un punto de vista personal, nos disponemos a vivir de nuevo una Semana Santa más, el recordar esos acontecimientos, debe servirnos para profundizar nuestra fe, y ahí ya cada uno tiene que saber donde de se encuentra. 
Las celebraciones nos van a ofrecer muchos puntos y oportunidades de reflexión: lecturas, hora santas, Vía Crucis, procesiones… ante los cuales no hay que permanecer indiferentes. Peligros hay muchos, la rutina de todos los años, el convertirnos en meros espectadores, reducir la Semana Santa a un tiempo de vacaciones, quedarnos en la plasticidad del espectáculo, la indiferencia, depende de cada uno el saber posicionarse, y aprovechar este tiempo para descubrir que es lo que Jesús nos quiere decir hoy en este momento concreto de nuestra vida, fijarse en ese detalle que para mí es el más importante, detalle que me haga pensar y reflexionar.

Jesús nos invita a acompañarlo un año más en su pasión, muerte y resurrección, ¿hasta dónde estoy dispuesto a llegar?, ¿me atreveré a ayudarlo como el Cirineo?, ¿limpiaré su rostro como la Verónica?, ¿estaré al lado de la cruz?, o ¿lo miraré de lejos, y escondido entre la multitud desde las esquinas de nuestra Antequera?, ¿me dará vergüenza confesar delante de todos que soy discípulo suyo?
 
Horario de Misas del Domingo de Ramos
 
· 08,30 horas: Las Catalinas.
 
· 09,00 horas: Encarnación.
 
· 09,30 horas: San Sebastián (con inicio de la procesión de las palmas desde el Loreto).
 
· 10,00 horas: Santiago.
 
· 10,30 horas: Bobadilla Pueblo.
 
· 11,00 horas: Santa Eufemia.
 
· 11,30 horas: San Juan y la Victoria.
 
· 11,45 horas: San Sebastián (con inicio de la procesión de las palmas desde el Loreto) y El Salvador.
 
· 12,00 horas: La Trinidad y San Pedro.
 
· 12,30 horas: Bobadilla Estación.
 
· 12,45 horas: Capuchinos.
 
· 13,00 horas: Descalzas, Los Remedios y Colonia de Santa Ana.
 
· 13,30 horas: San Miguel.
 
· 18,30 horas: Capuchinos.
 
· 19,00 horas: San Sebastián, La Trinidad y Cartaojal.
 
· 20,00 horas: Cartaojal. 
 
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