Como cada Viernes Santo, la Cruz lo llena todo. La cruz ilumina nuestras oscuridades, libera nuestras ataduras del pecado, redimiéndonos a todos. Por eso decimos que no es un mero adorno, sino que es mucho más. Es el reflejo del amor que atraviesa nuestra vida y la de toda la humanidad. 
En la mañana de este día vemos al Señor recorrer el último tramo de su camino. Camina con la cruz; se cae, pero sigue; despojado de sus vestiduras, le crucifican y levantan su cruz encima de la colina del calvario. Está elevado para atraer hacia sí y dar sentido de amor y esperanza a todas las cruces de los ajusticiados de la tierra. 
 
Desde este monte, puede ser visto desde todas partes; desde aquella mañana todos los crucificados sabrán, para siempre, hacia quién mirar, hacia quién dirigir sus oraciones y súplicas en medio de su suplicio.
 
En este día, Ésa es la invitación: mirar al Crucificado, a Jesús en la cruz. Para pedirle fuerzas, para aprender a no pasar de largo ante el sufrimiento de tantos hermanos crucificados. Por todo ello, el Viernes Santo es un día especial para la Iglesia. Hoy no celebramos la Eucaristía. No podemos: el Señor ha muerto. 
Así lo escuchamos en el relato de la Pasión, donde San Juan, unos de los pocos testigos directos de los hechos, nos hace una descripción con toda clase de detalles. Nos habla de la muerte, pero nos habla del perdón misericordioso y de su muerte como un cumplimiento de la voluntad de su Padre. “Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu” (Juan 19,30).
 
Jesús murió como vivió, buscando y haciendo la voluntad de Dios. El signo de la cruz NO puede ser para nosotros signo de fatalidad, SINO QUE TIENE DE SER SIGNO DE ESPERANZA. De otro modo sería creer que el mal es más fuerte que el amor, que el dolor le gana la partida a la vida. Y la vida y la muerte de Jesús apuntan a otra cosa muy distinta. 
 
Aunque para que eso sea realidad, habrá que esperar a que Cristo, el grano de trigo, tras su muerte, llene de nuevo, esta primavera con su presencia renovada. Pero para eso habrá que aguardar al primer día de la semana.
 
Porque, como ese grano de trigo, murió en la tierra para que de su muerte pudiera brotar las fuentes vida. La vida que hoy llega hasta nosotros y que da sentido a todo nuestro dolor, a nuestro sufrimiento... que sin él sería inútil e insoportable. Su muerte fue una entrega para darnos vida.
 
Que no se nos olvide esto cuando nos acerquemos a besar la cruz en los Santos Oficios. En ella ya sabemos lo que Cristo hizo por nosotros. Pero la pregunta que debe estar en nuestro corazón es otra: ¿qué estoy dispuesto yo a hacer por Cristo?
 
padre Juan Manuel Ortiz Palomo 
 
 
 
 
Horarios Oficios Viernes Santo en Antequera
· 11,00: Los Remedios (Vía Crucis).
· 12,00: Capuchinos (Vía Crucis).
· 13,00: San Sebastián.
· 16,00:Las Catalinas (estaba anunciada a las 17 horas, pero han tenido que adelantarlo).
· 17,00: La Trinidad, Belén, Encarnación, La Victoria, Capuchinos, Las Descalzas, San Miguel, Bobadilla Pueblo, Bobadilla Estación y Colonia de Santa Ana.
· 17,30: El Salvador. 
· 18,00: San Pedro.
· 18,30: Cartaojal.
 
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