El antiguo convento de Santa Eufemia, en la calle Belén, se convirtió el 9 de junio de 2016 en el primer lugar andaluz donde se acogió a refugiados de Siria, convirtiendo de esta manera a Antequera en una ciudad solidaria por encima de cualquier otra cosa.

 

 

El antiguo convento de Santa Eufemia, en la calle Belén, se convirtió el 9 de junio de 2016 en el primer lugar andaluz donde se acogió a refugiados de Siria, convirtiendo de esta manera a Antequera en una ciudad solidaria por encima de cualquier otra cosa.

 

Desde entonces, han sido más de 400 las personas que han pasado por allí. Nos lo cuenta Francisco Cansino Carrasco (Málaga, 16 de diciembre de 1973), que es el coordinador de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en el área de Andalucía Oriental.

 

Con él hacemos un balance de estos tres años en Antequera: “El balance es muy positivo, tanto por el número de personas que hemos podido atender como también por el recibimiento de la ciudad. Los principios creo que siempre son complicados. Podría parecer que llevamos mucho tiempo, pero estamos este año de celebración con los 40 años de existencia de CEAR. Por eso, tres años tampoco es tanto”.

 

Considera que la ciudadanía de Antequera “ha entendido que las personas refugiadas son personas de carne y hueso, iguales que nosotros y han tenido la necesidad de huir y el derecho de ser acogidos por nosotros”.

 

Como curiosidad nos exclama: “Por cierto, ¡estamos teniendo muchos nacimientos, estamos repoblando Antequera!”. Y es que, “ahora mismo hay 16 menores –acompañados y que vienen con su familia o que han nacido ya– en el centro y hemos tenido 5 nacimientos en los últimos dos meses”.


56 plazas en total en la actualidad en el centro de refugiados de la ciudad

En total, el centro de refugiados antequerano tiene “56 plazas”, de muy distintos orígenes: “Hay de diferentes nacionalidades”, explica Francisco Cansino, enumerando algunas como “Venezuela, Honduras, Siria, países africanos, Ucrania, Colombia...”.

 

Ellos “solicitan la protección internacional en España, lo que comúnmente se conoce como ‘pedir asilo’ y cada historia hay que abordarla de manera individual. Cada uno tiene una historia que tiene como factor común la vulneración de derechos y el peligro de su vida. Son personas que son víctimas de persecución por sus ideas, por su religión, por su raza, por su orientación sexual o porque se han visto en medio de un conflicto armado”.

 

Si pensamos en algunos conflictos que podrían parecer que estaban superados, como el de Colombia –con varios acuerdos de paz a las espaldas–, “la realidad es que las personas que están allí, la sociedad civil, sigue siendo víctima de esos conflictos que en realidad no están resueltos”, recalca el coordinador en Andalucía Oriental.

 

El 20 de junio se celebró el Día del Refugiado

CEAR en Antequera conmemoró el 20-J, Día del Refugiado, con una serie de actividades en nuestra ciudad, que no son más que una nueva muestra de integración con la Antequera acogedora.

 

“En torno al 20 de junio siempre organizamos actos y esta vez en Antequera empezó con un partido en el que participaron 100 personas. Fue una alegría que tanta gente participase en un partido organizado por nosotros”, recalca.

 

El mismo 20-J, “hubo unas jornadas de puertas abiertas, sobre todo para que cualquier persona de Antequera viniese a conocer nuestro centro, que al final es una realidad no solo nuestra, sino de la misma ciudad de Antequera”, finaliza, alabando el importante papel integrador de Antequera. Más información, edición impresa sábado 29 de junio de 2019 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).