La semilla plantada por la Beata Madre Carmen del Niño Jesús fue creciendo desde el primer momento, en una entrega decidida al prójimo, al amor a los demás. En ese grupo de franciscanas que con ella fueron mostrando al mundo las maravillas de Dios, Madre Carmen conoció a Madre Carlota en la casa de esta congregación en Nava del Rey (Valladolid).
 
Ella decidió seguir los pasos y venir a Antequera donde entró al noviciado y posteriormente ocupó diversos cargos de responsabilidad. La persecución religiosa llegó a Barcelona en 1936, tras ser expulsada, perseguida y refugiada, alcanzó el martirio en noviembre de aquel año.
 
Ella, Madre Carlota de la Visitación, es uno de los ejemplos a seguir, como el de los 15 mártires que junto a ella el pasado sábado 10 de noviembre, fueron beatificados en la Sagrada Familia de Barcelona, todos siguiendo ese camino del sí al amor, lema que ha figurado en este proceso que ha llegado a su meta en este final de 2018.
 
Desde Antequera, lugar en el que las enseñanzas de Madre Carlota tuvieron su fruto al estar en el Colegio María Inmaculada y ser secretaria de Madre Carmen, se desplazaron más de doscientas personas que no quisieron perderse una fiesta tan importante para la Iglesia Católica, y muy especialmente, para la congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.
 
Vigilia de Oraciónen Santa María del Mar
 
El primer encuentro de todas las familias y congregaciones citadas en ese fin de semana fue en la Basílica de Santa María del Mar, lugar elegido para la Vigilia de Oración, donde preparar a los fieles para la celebración del día siguiente.
 
En esta cita, se pudo conocer más de cerca la vida de estos mártires. En el caso de Madre Carlota, la religiosa franciscana Cecilia Martí relató su persecución siendo acogida y refugiada en su casa. Aunque solo tenía 6 años, ella recordaba su presencia allí y cómo dio clases de piano a su hermana. Poco después, tras tener que marcharse, conocieron la noticia de su entrega y sacrificio para evitar la muerte de una joven. Esa entrega, la ha llevado a los altares.
 
Beatificaciónen la Sagrada Familia
 
En la mañana del sábado 10, el Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede, presidió la Beatificación celebrada en la Sagrada Familia. Junto a él, presidieron la ceremonia el arzobispo de Barcelona, Cardenal Joan Josep Omella, el cardenal Lluís Martínez Sistach, Arzobispo emérito de Barcelona; y los dos obispos auxiliares de la archidiócesis barcelonesa, monseñor Sergi Gordo y monseñor Antoni Vadell.
 
Se beatificaron 13 religiosos de las congregaciones de San Pedro ad Vincula: Padre Teodoro; hermanos Joaquín, Máximo, Joaquín José, Bernardo, Estanislao, Ángel, Ricardo y Acacio. De la Congregación de San Pedro, figuran tres laicos Gregorio Díez Blanco; Camila Díez Blanco y Eliseo Moradillo García. Tres religiosas de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor hermanas Andrea, María Auxilio y Patrocinio. Y por último de la Congregación de las Hermanas Franciscanas, Madre Carlota.
 
Uno de los momentos más especiales fue cuando se procedió a la lectura de fragmentos del martirio de cada uno de ellos, por parte de Madre Carlota, lo realizó la postuladora María Ángeles Maeso; al que siguió la lectura por parte del cardenal Becciu del decreto de beatificación firmado por el Papa Francisco.
 
En esta celebración estuvieron presentes el alcalde Manuel Barón y las tenientes de alcalde de Turismo, Belén Jiménez y Cultura, Ana Cebrián, en representación municipal de nuestro Ayuntamiento, además de numerosos fieles, devotos y por supuesto, religiosas de todas las casas de Madre Carmen, que no quisieron perderse este gran día.
 
Acción de gracias en la Catedral de Barcelona
 
La Catedral de Barcelona acogió en la mañana del domingo 11 de noviembre, la última de las citas de esta festividad, donde además en la capilla dedicada a los mártires en el Claustro de dicha Catedral, se colocaron las reliquias de estos ya beatos, bendecidas en el día anterior. Fue el culmen sencillo, para cerrar tres días de gran intensidad marcados por el amor a Dios y a los demás.
 
La Madre General de las Hermanas Franciscanas, Inmaculada Ríos, participante en las tres ceremonias, nos atendía para dar las gracias a todos los que de una u otra manera han participado con ellas de esta alegría: “Estamos contentísimas por el enorme trabajo realizado y a la vez agradecidas por tanto cariño recibido”.
 
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