La Cuesta de San Judas, que nace de la prolongación de Cuesta Zapateros, nos acerca a La Alcazaba de Antequera y a la Antigua Colegiata de Santa María.

 

Conforme ascendemos por su escalinata nos topamos con Azulejos de la Virgen del Socorro y en la clausura de su itinerario, saliendo al encuentro de la ancha explanada, el Arco de los Gigantes. 

Cumple la función de unir las dos Antequeras, facilitando su paso, la de arriba y la de abajo, la villa amurallada y el creciente caserío de los barrios y calles que se extienden hacia la zona Norte. Desde su primer escalón, mirando al frente, sobrecoge mirar el rectilíneo perfil de la fortaleza musulmana rematada por las crestas puntiagudas de los cipreses, y a sus pies las cumplidas espaldas blancas de las primeras casas del Rastro. 

Así, según el Callejero Histórico de Antequera de Juan Manuel Moreno, hubo allá por 1766 una figura que tuvo una vida entrañable en esta Cuesta y se convirtió en personaje de referencia en ella: El clérigo de Menores Salvador Ruiz de Clara tan afecto a la vida y milagros del apóstol Judas Tadeo que da nombre a este enclave. 

Entre sus gestiones y trabajos destacados encontramos la construcción en este mismo sitio una Ermita-Capilla dedicada al Apóstol, instrumento material para propagar su devoción entre el vecindario.

Célebres moradores de la Cuesta San Judas

Numerosos fueron las personalidades distinguidas que habitaron en este lugar. Los Padilla, Regidores de la Ciudad y  Caballeros de la Orden de Calatrava, tuvieron su residencia en la Cuesta. 

Además, los señores Condes de Mollina, Don Francisco Chacón Enríquez y Doña María Manrique, también vivieron en las mismas dependencias.  

No solo ellos, sino también arquitectos como Nicolás Mexías, autor de la torre mirador del Palacio de Nájera o Canónigos como Joseph Morales o la actriz Kiti Mánver, pasaron sus días en este lugar tan característico. Más información, edición impresa sábado 4 de agosto de 2018 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).