Hexacampeón de Europa, campeón del mundo en 2014 y 2015, cuarto en la olimpiadas de Sochi, y recientemente, medalla de bronce en los Juegos de Invierno de PyeongChang, en Corea del Sur. 

Con una elegancia proverbial desde la sencillez y la humildad, y no solo en su forma de patinar sino también en su discurso, Javier Fernández López (Madrid, 15 de abril de 1991) se ha ganado a pulso a base de trabajo y dedicación el distintivo de mejor patinador español de la historia. El octacampeón de España visitó este jueves 12 de abril la Alcaldía del Ayuntamiento de Antequera para estampar su firma en el Libro de Honor en apoyo a nuestra declaración como Ciudad Europea del Deporte 2018. 

Don Quijote de la Mancha, Jack Sparrow, Elvis Presley, Superman, Charles Chaplin... Cualquier personaje que interprete, no importan sus singularidades, le sirve a Javier Fernández López, alias ‘Superjavi’, para dejar en el vestuario al chico tímido que apenas levanta la voz, con la mirada esquiva y titubeante que esconde detrás de sus gafas de pasta, para transformarse en un coloso capaz de volar sobre las pistas de hielo más relevantes de todo el mundo cuando se calza sus patines.

Ni el frío polar de Toronto, los infinitos saltos durante sus exigentes entrenamientos, el sacrificio de toda su juventud dedicada por y para el patinaje, ni los casi diez años lejos de su hogar y su familia han sido impedimento alguno para que el madrileño de Cuatro Vientos ponga el broche a una carrera de leyenda tras conseguir en Corea del Sur la medalla de bronce olímpica, la única que le faltaba en su admirable palmarés. 

El adolescente que soñaba con triunfar en el mundo del patinaje artístico, que se mudó a Estados Unidos cuando todavía no había cumplido la mayoría de edad, no solo ha conseguido romper todas las barreras y esquemas dentro de este mundillo, ahora también puede presumir, aunque no va con su estilo, de haber llegado a la excelencia en un deporte hasta entonces desconocido en su país.

 

   

Sobre el hielo, ‘Superjavi’ siempre ha sabido transmitir con sus saltos y a través de sus coreografías toda la emoción del patinaje artístico. Aunque en Antequera hacía frío el jueves 12 de abril, el cometido de la visita del octocampeón de España no era patinar, sino apoyar con su visita la elección de la Ciudad de Los Dólmenes y El Torcal como Ciudad Europea del Deporte.

Fernández visitó la Alcaldía del Ayuntamiento para reunirse con el alcalde Manuel Barón, la concejal de deportes, Eugenia Galán y la de Málaga, Elisa Pérez, para dejar unas palabras en el Libro de Honor de la Ciudad y escribir un capítulo más en la dilatada historia del deporte antequerano.

“El patinaje en  nuestro país se encuentra en un momento de crecimiento. Queremos que siga evolucionando. Se están construyendo más pistas de hielo, cada vez hay más abonados, más gente que acude a los competiciones y al fin y al cabo es algo positivo  para intentar que los niños practiquen más este deporte”, por eso el hecho de que Antequera sea designada por ACES Europe como Ciudad promotora del deporte en 2018 “es un honor para la ciudad y una oportunidad de hacer crecer el deporte, ya no solo en Antequera sino en todo el país”.

   

  

Dejó su sello en el Libro de Honor del Centenario

Antes de despedirse de nuestra ciudad, el dos veces campeón del mundo, se acercó al Paseo Real para saludar a niños de varios centros escolares que acudieron a recibirlo en patines y dedicó unas palabras al decano de la prensa, El Sol de Antequera, en su Libro de Honor: “Cien años son suficientes para describir lo que poséis, de corazón os deseo que el trabajo siga como los éxitos. Con cariño de todo el mundo del deporte y del patinaje artístico”.