Fuente de sueños, sabiduría y pensamientos. Una biblioteca atesora acervo. El silencio allí es diferente. El sonido, también. La biblioteca espera que los hombres ya no existan, o que todos los libros se abran de repente. Como una metafísica consigna. 

Probablemente, el punto de partida de la biblioteca del Instituto Pedro Espinosa haya que buscarlo en los siglos XVIII y XIX, en el Colegio de Primaria “San Luis” de esta ciudad. La profesora María del Carmen Carrión tuvo la amabilidad y dispuso del tiempo para transmitirnos esta información, sobre el archivo del Instituto recientemente nombrado “Instituto Histórico Educativo de Andalucía”. 
 
Posteriormente, desde 1928, se fueron adquiriendo nuevos ejemplares hasta que en marzo de 1966 fue creada la biblioteca del centro, comenzando el registro de libros y de usuarios de forma manual. Los libros no estaban catalogados de acuerdo con la CDU (Clasificación decimal universal) y la biblioteca atendía el servicio de préstamos solamente en el recreo, en el caso de que hubiera algún profesor voluntario.
 
Más fondos y tiempo de lectura 
En el verano de 1983, el nuevo equipo directivo se dedicó a catalogar, ya de acuerdo con la CDU, los fondos que estaban asentados en los libros de registro. “Se habilitó una sala más amplia y se estrenaron nuevos armarios”. A partir del curso 1983-1984 los libros adquiridos se siguieron registrando y clasificando, a la vez que se procuró, cuando había profesorado con horas libres, que atendiera el servicio de préstamos más allá de la hora del recreo. 
 
“En estas circunstancias, se daba la paradoja de que el centro tenía una buena biblioteca, según la concepción de la época”, apunta María del Carmen, “pero era poco utilizada por falta de personal”. Eran los propios profesores los que anotaban los libros que necesitaban, o bien los que tomaban ejemplares en préstamo para los alumnos.
 
A partir del año 1995 se hizo cargo de la biblioteca Rosario Zapata, la profesora que venía impartiendo la asignatura de Hogar, al quedarse sin horario lectivo por desaparición de la materia. Ello, permitió ampliar el horario de apertura de la biblioteca. Tras su jubilación, se introdujeron las funciones del profesor-bibliotecario, y las normas de uso. 
 
“Una vez finalizada la informatización de todos los fondos, era el momento de buscar un espacio más amplio y cómodo”. Así pues, en el verano de 2006, tras el asesoramiento de los técnicos de la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía, se trasladó a la antigua capilla del centro.
 
En el año 2007, el Consejo Escolar acordó denominarla “Poeta José Antonio Muñoz Rojas” en honor del ilustre poeta antequerano. En el curso 2011-2012 se remodeló la zona telemática, se pusieron cámaras de vigilancia y se renovaron todas las sillas. Actualmente, cuenta con 58 puestos de lectura y 12 en la zona de ordenadores.
 
Posee 20.092 registros catalogados, lo que la convierte en una de las mayores bibliotecas en un centro educativo de Andalucía. Más información, edición impresa sábado 10 de marzo de 2018 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).