Entrevistar a Herminia Luque es mantener una conversación amena sobre Literatura, porque de cada una de sus frases se desprende un cuidado disfrute con lo que hace. Entre su pasión por descubrir, comparte su aventura sobre temas antequeranos: “He estado leyendo unos documentos, que me han llamado la atención, son del año 1637, cuando se edita un certamen que se hace en desagravio al Santísimo Sacramento, como se hacía en esta época, y participan Pedro Espinosa y Cristobalina Fernández de Alarcón”.

Ciclo de Autores

Esta escritora que reside en la provincia malagueña, aunque granadina de nacimiento, visitaba este lunes 19 de octubre la sede de la Real Academia de Antequera para participar en el I Ciclo de Encuentro con Autores, coordinado por Cristina Consuegra. Antes de esta cita, que contó con un lleno de público, conversamos con ella, centrándonos especialmente en su última obra “Amar tanta belleza”, IX Premio Málaga de Novela 2015.

Ambientado en el Siglo de Oro Español nos narra la vida de María de Zayas y Ana Caro de Mallén, dos autoras que son desconocidas para muchos y sobre los que la escritora ha realizado un gran trabajo de documentación. 

Hasta ellas, llegó por casualidad: “En la escritura hay algo de azaroso siempre. Me ha interesado mucho la labor de las escritoras. Estaba investigando para escribir otra novela y me surgió la necesidad de encontrar un personaje que me sirviera de contrapunto a una figura masculina y que fuera una escritora”.

 

   

Fue entonces cuando se encontró con “doña María de Zayas, a la cual ya había leído. Pero empecé a profundizar un poco más y me vi como arrastrada por una personalidad tan potente y una escritura tan avasalladora, que dije que aquí tenía mi personaje. Además, doña María de Zayas conjuga esa personalidad, pero hasta cierto punto desconocemos algo de su biografía, que para escribir da mucho juego”.

Un importante trabajo de documentación realizado que no le pesa: “Es una labor placentera, porque si no, no se haría. Es un placer sumergirse en esa época, buscar datos, bibliografía, leer cosas, incluso ediciones originales, un trabajo muy interesante”. 

De ahí llegó a toparse también con la otra protagonista de la historia llegando a crear este thriller histórico, “un thriller histórico es la parte de fabulación para tratar estos personajes, porque de estos personajes lo que sí sabemos que doña Ana Caro está viviendo con María de Zayas, y ahí se queda la cosa. Y también lo que sabemos por el testimonio propio de Ana Caro, por un poema donde narra una relación de sucesos de unos festejos en el Retiro que ocurrieron en febrero de 1637. Sabemos que va a vivir primero a una posada y luego, que vive con María de Zayas. Qué ha pasado, de vivir en una posada a vivir con María de Zayas, qué vínculo hubo entre ellas, no lo sabemos. Ahí está la labor de imaginación y el lugar que tiene el novelista para crear su ficción”.

Ante tantos datos tan bien recogidos, la ficción llega a la novela histórica, lo que pueda llevar a no saber dónde acaba uno y empieza otro. En este sentido nos dice que “tengo claro que en la novela histórica lo que hacemos es ficción. Muchas veces se tiene miedo, escribimos ficción, nos movemos en unas coordenadas históricas, hay un pacto evidente con el lector, pero no hay que tener miedo a inventar y sobrepasar esa realidad. La ficción la escribo yo, en mi novela mando yo y yo escribo lo que quiero. Que partimos de personajes históricos, lo veo una enorme ventaja: existió, tenemos sus escritos, sus palabras, y podemos construir e imaginar a través de ellas y más que una dificultad o una rémora, es una ventaja”.

Pasión por Los Dólmenes

Situándonos en nuestra ciudad a la que conoce desde hace tiempo, no podíamos dejarnos atrás el tema cultural del momento, la propuesta del Sitio de los Dólmenes como Patrimonio Mundial de la Unesco: “Es un lugar fascinante, es increíble, si hay que firmar en algún sitio para que lo sean, donde sea lo hago, es un sitio que merece la pena. Es un lugar privilegiado a nivel mundial”.

Sobre Los Dólmenes nos confiesa que no se anima a hacer una historia sin fuentes bibliográficas, pero que sí lo haría de “la Antequera del siglo XVI o del tránsito del siglo XVI al XVII, forma un núcleo cultural muy interesante”. 

Sobre el documento de 1637 que relatábamos al principio sobre Pedro Espinosa y Cristobalina Fernández: “Nos da esa imagen de la vida literaria, donde la Literatura era una parte importante de la vida antequerana, un elemento de socialización, de acceso a la cultura como lo entendemos ahora, y sobre todo, de una forma de vida. Es decir, cuando había que hacer algo que implicase a la ciudad, como en este contexto, ponerlo reivindicando elementos del punto de vista religioso; se vivía con la Literatura, a partir de las herramientas literarias y es muy curioso. Estas octavas que hacen Espinosa y Cristobalina, alaban la capacidad de Antequera de colocarse como defensora del dogma religioso”.

No sabemos si escribirá de ellos, mientras tanto disfrutaremos de estas autoras que tienen mucho que ofrecernos. Conocemos ya un poco más de esta novela y su trabajo que ha llegado con este importante premio que le va a abrir muchas puertas, y que en Antequera pudimos disfrutar en la tarde-noche del lunes 19. Más información, edición impresa sábado 24 de octubre (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).