Antequera busca que la Unesco declare Patrimonio Mundial a Los Dólmenes de Antequera, centrando el esfuerzo para conseguirlo en los próximos meses. Mientras tanto, casi sin darnos cuenta, disponemos de “patrimonios históricos de amor a la ciudad”, como es el caso de Juan Manuel Moreno García.
Una ciudad no es sólo lo que se ve, sino lo que se siente; pues los que estuvimos en la conferencia-coloquio del jueves 25 de septiembre por la noche en el Museo de la Ciudad, pudimos sentir, palpar, acariciar, disfrutar, tener ante nuestros ojos a la ciudad a la que veneramos: Antequera. Y lo conseguimos por compartir una hora con ilustres personajes que dan fe que Antequera es Muy Noble y Leal Ciudad, no sólo por sus monumentos e historia, sino también por sus hijos, como es el caso de Juan Manuel Moreno García.

La conferencia
Hace un año, exactamente el 13 de septiembre de 2013, fue presentado “Antequera Callejero Histórico” en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Tras años de investigación, de consultas en los archivos de Antequera, Sevilla, Granada, Valladolid y Madrid, Juan Manuel Moreno García conseguía publicar, por su amor a Antequera, el libro que recoge las denominaciones de las calles de la ciudad desde el siglo XV. Por ello, nada más comenzar su intervención, dio las gracias a la Diputación Provincial de Málaga y al Ayuntamiento de la Ciudad, por conseguir editar el libro, cuyos beneficios íntegros donó, sin condición alguna, a la Plataforma Antequera Solidaria, que coordina el banco de alimentos local a los necesitados (consiguiendo sobre unos 8.000 euros).
 
Moreno quiso ofrecer varios puntos de vista sobre el callejero, complementando la presentación de 2013, aportando nuevos conceptos y compartiendo un coloquio con los presentes. Recordó que “era un libro necesario, pero no definitivo”, ya que la ciudad carecía de este estudio, animando a los nuevos y jóvenes investigadores a que sigan aportando datos y aumentando el mismo con las nuevas calles que se van sumando. Aludió a sus primeras fuentes, los padrones de las parroquias de Antequera en 1411: Santa María de la Esperanza, San Salvador y San Isidoro. Junto a ellos, crónica de monarcas como el de Enrique IV al visitar Antequera en su intento de arrebatar la Alcaldía a los Narváez para dárselas a los Aguilar, hecho que no efectuó, al encontrarse, con la memorable acción de los antequeranos y del hijo de don Rodrigo, el cuerpo sin vida del primer alcaide, con las llaves en sus manos.
 
La principal base de los nombres de las calles del pasado, lo obtuvo gracias al Concilio de Trento, ya que en 1542, la Iglesia mandó a los párrocos que hicieran un padrón donde inscribieran a la feligresía con nombres y calles, para controlar los que comulgaban y confesaban, lo que posibilita conocer las calles y plazas de la Antequera del siglo XVI.  
 
 
 
 
 

Los nombres de las calles
El catedrático analizó el origen del nombre de las calles en Antequera, enumerando las raíces. Una de ellas por el oficio de los que vivían en ellas (Cantareros, Caldereros, Zapateros), otras por personajes que residieron en las vías (Juan de Merecillas, Diego Ponce, Canónigo Camberos, Alonso de Pasillas), los patronímicos de linajes antequeranos (Los Molineros, Los Lorenzos, Los Rubio, Los Saeta), también los toponímicos (Estepa, Málaga, Granada), incluso la fuerza de la naturaleza (Toronjo, Viento).
 
Además incidió en los que lo hacen por su etimología (Rodal-jarros, Rodalcuzas, Alcalá), por la influencia del sentir religioso (San Sebastián, San Antonio, Santa Clara). Insistió en que el pueblo es quien mantiene sus nombres, pese a que algún alcalde, como Francisco Aguilar, intentó culturizar los nombres, cambiando Carreteros por Duque de la Victoria, fin que no consiguió.
 
1770 fue una fecha clave para los callejeros, ya que Carlos III impone un nuevo impuesto para numerar las calles en pares e impares, ya que antes se numeraban indistintamente fuera la misma calle o no. Otra gran aportación se consigue con las obras en las calles, lo que posibilita saber sus denominaciones. Para terminar, exaltó sus últimas palabras: “De Antequera lo que quieras”, empezando una ronda de preguntas a las que respondió con todo detalle. El jueves recibimos de Moreno García una nueva clase magistral de lo que el Infante nos legó: Antequera Por Su Amor. Más información, edición impresa sábado 27 de septiembre (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).