Ahí tienen ustedes una vieja vista de la Plaza de San Luis. En el centro, más o menos donde hoy está "la estrella", la preciosa farola que, en su siguiente transformación, sería llevada a los almacenes municipales hasta que, tras unas obras en la plaza central de Villanueva de la Concepción, se decidió llevarla allí, hermoseando tal céntrica plaza.

Antes de colocar esta farola, se encontraba allí "la Negrita" ese bonito bronce situado antes de llegar al parque Infantil tras el actual emplazamiento del Capitán Moreno. De hecho, muchos antequeranos, al referirse a San Luis, le siguen llamando "La Negrita" pues así era conocida la Plaza cuando la hermosa estatua de mujer la presidía.

En los años 80, San Luis fue modificada, colocando el triángulo central, con la columna rematada por una estrella de ocho puntas y delante de ella una fuentecilla. Fue un arreglo de urgencia para aprovechar la visita a la ciudad de una hija de Blas Infante, que descubrió, en calle Toronjo, solar del antiguo Teatro escenario de un acto andalucista, "inaugurando" esta plaza. El aspecto podía ser mejor, pero no quedaba mal… hasta que se colocó uno de los espantosos brazos con semáforos. Por muy buenos deseos con que se hiciera es claro que, para muchos, no es la "entrada" que se merecía esa preciosa calle Infante, con sus edificios singulares.

Ahora el Ayuntamiento ha pensado restaurar la plaza, llevando a ella una preciosa estatua que aparece casi oculta al fondo el paseo, la del Capitán Moreno. Como toda obra que se anuncia saltaron críticas –como las hubo en el último arreglo del Coso Viejo, por citar un caso– alguna con demagogias al temer su coste, cuando al encargarse del traslado los servicios municipales, que, entre otras cosas, para eso están, supondrá coste cero. Algún día contaremos cómo uno de nuestros últimos alcaldes "lo veía bien", por el embellecimiento que supondría y la puesta en valor del soberbio grupo escultórico, pero las circunstancias del momento –entrada en la CEE– le hicieron "frenar" de momento el tema.

Nosotros apostamos por ese cambio y esperamos a ver sus resultados que, lo adelantamos, serán espectaculares. Tiempo al tiempo.

No tiene nada de raro que una ciudad que tuvo la segunda imprenta de Andalucía, sintiera especial atención a las publicaciones impresas, de los Maestros de Gramática de Santa María que, gracias a los libros tenían mucha mayor difusión; los tratados de Poesía de los que los de Pedro Espinosa eran el mejor ejemplo; los tratados de origen religioso y, más tarde, los periódicos.

El periódico actual nació en Inglaterra, como culminación de distintos medios de información que partían nada menos que de Roma. En 1609 empiezan a publicarse las Gacetas semanales, bajo la protección de los Estados Absolutos que las utilizaron como medio de propaganda de la monarquía. Las gacetas más famosas fueron las francesas: La Gazette, Le Journal des Savants, y Le Mercure Galan, todas ellas del siglo XVII. En España, la primera fue La Gaceta de Madrid, en 1661. Para conocer el primer periódico diario, hay que esperar a Inglaterra con el Daily Courrant, 1702, y ya en 1785, The Times. En España, no se produce un desarrollo de la prensa hasta el siglo XVIII. Los periódicos eran muy caros y sólo estaban al alcance de una minoría. Los editores contaban únicamente con el producto de la venta, ya que la publicidad no se generalizó como medio de financiación hasta el siglo XIX, en que fueron naciendo El Imparcial, La Vanguardia, ABC, El Debate, El Sol…

Antequera vio el nacimiento, y casi siempre la rápida desaparición, de gacetas, periódicos y revistas, destacando "Heraldo de Antequera", entre 1910 y 1917, editado por Francisco Javier Muñoz Pérez, y que desaparece, por problemas económicos. Su fundador tiene la idea de hacer un periódico independiente, imparcial, que acogiera las noticias locales, en el que las notas políticas serían publicadas previo pago y con el calificativo de "Remitido", quedando abierto al comercio local, a su industria y agricultura, a toda la vida local. Y nace "El Sol".

Un equipo de "lujo" en los años del L Aniversario: Juan Galán, Antonio Guerrero el mago de las fotos, nuestro maestro José Muñoz Burgos; Pepe Cervi, veterano colaborador; Antonio Alcalá, Manuel Vera...

Así intentamos seguir, aguantando los embates de los tiempos, hasta que el Supremo Lector lo permita. Hoy, nonagésimo cuarto aniversario, en el que recordamos a Francisco Javier Muñoz Pérez, José Ruiz Ortega, Miguel Narváez Cabrera, José Muñoz Burgos, Juan Alcaide de la Vega, ilustres predecesores en la hermosa tarea –imposible de llevar a cabo sin las ayudas con que contamos– en la dirección de este viejo, pero cada vez más joven periódico.

 

Bibliografía: Gómez Aparicio, Pedro, "Historia del periodismo español".