Recordemos, si hiciera falta, que el 10 de agosto de 1810, en un patíbulo levantado en la Plaza del Triunfo de Granada, el glorioso Capitán Moreno fue ejecutado por los franceses, mientras gritaba: "Españoles, aprender a morir por la Patria". Su nombre figura en el Palacio del Congreso, junto a los de Daoiz y Velarde, en una placa de mármol en lugar destacado del Hemiciclo.

 

Homenajes

El 29 de abril de 1910, cuando se aproximaba el primer centenario de su sacrificio, una comisión de notables de la ciudad, se desplazó a visitar a S. M. El Rey, para que aceptara el título de Gran Protector del homenaje en honor del Capitán Moreno. El Rey aceptó y anunció que, en caso de no poder desplazarse a nuestra ciudad para presidir los actos, enviaría un representante oficial.

El 10 de agosto de 1910, tiene lugar el gran homenaje al Capitán Moreno. Lo presidió el Capitán General representando al Rey, junto al Coronel Miguel Primo de Rivera, "mantenedor de los Juegos Florales". Vinieron alcaldes y presidentes de Diputación de varias capitales, representaciones de los Regimientos de Melilla y de Córdoba, de la Academia de Infantería de Toledo y otras personalidades, atendidos por el alcalde y autoridades antequeranas. Con este motivo se inauguró la Escuela de Niños "Capitán Moreno" y se organizó una extraordinaria corrida de toros celebrada el 9 de agosto, con ganado de Surga –que recibió 28 varas y dejó para el arrastre 7 caballos–, para "Machaquito" y "El Gallo" a beneficio del Hospital Civil de San Juan de Dios. Además, se colocó la primera piedra de un monumento que el Ayuntamiento quiso dedicarle en el centro de aquel precioso parque, hoy totalmente cambiado, que formaban el Paseo, "la Negrita" y la tristemente desaparecida "Glorieta de Rojas Pérez".

El 8 de diciembre de 1920, en la Fiesta de la Inmaculada, Patrona de la Infantería Española, se inauguraba, el monumento al Capitán Moreno. La soberbia estatua fue modelada por el escultor antequerano Francisco Palma y resultó espectacular la base de la imagen, debida al arquitecto Daniel Rubio.

 

El Paseo, era muy distinto entonces a ahora, por lo que se destaca el soberbio grupo llevándolo a una Plaza de San Luis para nosotros desaprovechada en la actualidad, para pasar a convertirse en una magnífica entrada desde Sevilla realzando la zona y por consiguiente, el monumento.

El 24 de abril de 1856, "El Ayuntamiento, deseoso de promover por todos los medios el bien estar y el fomento de los intereses de sus administrados y proporcionar elementos de vida y prosperidad a la industria y la agricultura, ha obtenido del Gobierno de la Provincia autorización para celebrar una feria anual en los días 31 de mayo y 1 y 2 de junio, sin perjuicio de la que por concesión antiquísima tiene lugar del 20 al 22 de Agosto; y ha elegido para el mercado el Cerro de la Cruz y hazas de la Cañada de la Pólvora que por su proximidad y excelente aguadero de la acequia alta, ofrecen cuanta comodidad pudiera apetecerse; y para la colocación de las tiendas da la Trinidad, Cruz Blanca y calle Lucena, hasta las esquinas de Madre de Dios, puntos cuya situación presentan todas las ventajas posibles. La circunstancia de ser dicha feria libre de derechos y la hermosa estación en que ha de verificarse, inspiran a la Municipalidad la esperanza fundada de que la concurrencia será tan brillante como desea, y los negocios tan útiles como se propone. Antequera 24 de Abril de 1856. El Alcalde 1º Constitucional, Francisco Joaquín de Aguilar. Joaquín de Lara, Secretario".

Esta Feria, atrajo a muchos visitantes que asistían a los espectáculos que el Ayuntamiento organizaba, desde corridas de toros, con figuras como Álvaro Domecq, Carlos Arruza, Manuel Álvarez "Andaluz", José Morán "Facultades", "Espartaco", Curro Romero, Rafael de Paula, Miguel Márquez, "El Cordobés" y otras figuras. La Feria se abriría por la Alameda al Paseo, y más a los conocidos como jardines de "La Negrita", con su quiosco y dos grandes palmeras, entonces dotados de un magnífico espacio para "bailes de sociedad" o Flamenco, que se repetían en la lamentablemente destrozada "Glorieta de Rojas Pérez". Es decir que la Feria de Primavera tenía su doble aspecto mercantil y lúdico con sus espectáculos.

Hoy, por la crisis, por el mal ambiente, porque no hay dinero o imaginación, la Feria parece irse extinguiendo, salvo en las exposiciones Agroganaderas, alguna atracción musical y las casetas. ¿Será esto bastante para sacar a los antequeranos a la calle y atraer visitantes? Este fin podremos comprobarlo in situ en el Recinto Ferial.