Han pasado 439 años, 10 meses y 10 días desde que la Ciudad de los Dólmenes vio nacer a Pedro Espinosa, uno de los poetas más ilustres de la historia, perteneciente al Siglo de Oro. Dejó un legado inmenso en su ciudad, que con el paso de los años le ha ido recordando como uno de sus vecinos más prolíficos y reconocidos.

 

 

Hace tiempo que el Día del Libro ha caído en una bacanal de consumo de masas en la que las letras y el amor son una excusa perfecta para hacer caja en las grandes superficies. Las rosas, fruto del conocido Sant Jordi catalán, se venden en grandes cantidades y los libros se facturan en abundancia, aunque eso no quiere decir que se trate de literatura. En definitiva las empresas se apunta al carro del Día del Libro pero… ¿La verdadera finalidad cuál es? ¿Vender libros o fomentar la lectura?